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No sabemos si los fujimoristas midieron la ola de rechazo que traería su reciente capricho de poner a Elmer Cuba, Rafael Rey y José Chlimper como directores del Banco Central de Reserva (BCR), o si siquiera les importa el descontento popular. Quizás creyeron que -como en tantas otras ocasiones- la conformación del directorio del ente emisor pasaría desapercibida en la agenda pública. Pero lo cierto es que voces de todas las tiendas políticas e ideológicas han rechazado los nombramientos.

Foto de la campaña, Keiko resguardada por Elmer Cuba, a quien había prometido el Ministerio de Economía. ¿Podemos hablar de indepencia? / Foto: ATV
Foto de la campaña, Keiko resguardada por Elmer Cuba, a quien había prometido el Ministerio de Economía. ¿Podemos hablar de independencia en el BCR? / Foto: ATV

Redacción Spacio Libre
@spaciolibre

La llegada de Cuba, Chlimper y Rey al directorio del Banco Central de Reserva (BCR) ha puesto en evidencia otra de las tretas fujimoristas. Keiko, durante su campaña, prometió la conformación de un directorio independiente y eminentemente técnico que le de continuidad a la solidez macroeconómica que tiene el Perú en los últimos 15 años (desde que su ‘papi’ se fue)

 Por si les queda alguna duda de quienes deben integrar el directorio del BCR, Richard Webb en su columna «Mi directorio ideal» de ayer en el decano lo explica claro.

Primero, el BCR es una institución con un alto nivel de organicidad. Más que otras instituciones públicas, su labor es esencialmente colectiva, con poco espacio para el protagonismo de uno u otro funcionario o director. Sus decisiones reflejan el trabajo de un equipo extraordinario, con alto nivel de formación académica y con largas décadas de experiencia en los temas que son de su responsabilidad. Las decisiones de política monetaria primero llegan al directorio como propuestas minuciosamente analizadas por el equipo técnico, y sustentadas en forma escrita pero también mediante la participación en los debates del directorio. En la práctica normal, las propuestas técnicas reciben largas horas de consideración por el directorio. Lo que abunda en la institución es el conocimiento técnico especializado en las materias monetarias y financieras. Lo que no abunda es la mirada, la intuición y la experiencia en esos aspectos de la vida económica y social de la nación que no son estrictamente de técnica monetaria. El directorio del BCR es una oportunidad para complementar en algún grado el criterio estrictamente técnico con el criterio más amplio de otras vidas y experiencias.

En este spacio ya habíamos advertido lo peligrosa de esta elección, toda vez que la política monetaria (a cargo del BCR) define – entre otras cosas- el precio del dólar, que a su vez tiene impacto en el nivel de la inflación (el precio de los alimentos, para la gente de a pie).

El ex jefe del INEI y reputado economista Farid Matuk coincide con nuestro análisis.

 ¿Y ahora?

El fujimorismo, como no podía ser diferente, ha atribuido la elección a un «ejercicio democrático», basados en su mayoría recibida por el pueblo (para que vean por quien votaron) y tildó de rojos, caviares, zurdos llorones, comunistas (como se puede leer en esta ¿columna? de Alfonso Baella) a cuantos osamos rechazar su reciente imposición.

No obstante, no solo los «zurdos» han manifestado su negativa, parece que este es uno de esos pocos casos en los que hay consenso. Tiros, troyanos, pardos, medos y elamitas dicen que los elegidos no son idóneos para dirigir la política monetaria de un país que para generar desarrollo necesita subir los salarios de los trabajadores, que los precios se mantengan estables y que el dólar esté lo más bajo posible.

Esta vez, Federico Salazar, que en muchas ocasiones ha dejado en evidencia su ‘corazón naranja’, en su columna «Imponer, imponer, imponer» de ayer en el decano no respaldó la decisión:

No es razonable que se elija como miembros del directorio a personas vinculadas a la gestión partidaria. El fujimorismo vuelve a mostrar la misma torpeza política de siempre. Adquiere un poder, y abusa de él.

A este grupo político no le importa la opinión pública. Cree que el poder recibido en las elecciones no requiere ser ratificado día a día por la ciudadanía, el mandato o las elementales normas de lo razonable.

Poblar de políticos su directorio es erosionar la esencia del Banco Central. Es zurrarse en la historia institucional del país. Es imponer el capricho por sobre la necesidad de sostener instituciones que tienen que estar lo más alejadas posible de la política partidaria.

El fujimorismo no entiende nada de instituciones. Carece de intuición política y de una visión de nuestra historia. Solo quiere imponer, imponer, imponer.

Rosa María Palacios en su columna dominical de La República advirtió que:

La prepotencia puede costarle muy poco al país, pero mucho a Keiko Fujimori. Lo que ha probado es que favorecer a sus dos ex candidatos a la Vice Presidencia el 2006 y el 2011, la presenta como una lideresa sin cuadros y sin capacidad de convocatoria. ¿No había alguien de las calidades de Elmer Cuba en cuanto a especialización en la materia? Cuba, que ha apoyado a diversos candidatos y que fue una adición de última hora a su campaña, puede distanciarse políticamente de ella en una materia en la que Keiko Fujimori no sabe nada de nada. ¿No había nadie más con ese perfil que quisiera ser propuesto por Fuerza Popular? ¿No encontró a nadie o nadie le aceptó asociar su nombre al fujimorismo? Eso es grave para la candidata que aspira a gobernar el 2021.

Lo mismo podemos decir del Partido Aprista que, asociado de facto a Fuerza Popular, tenía la opción de poner un candidato. ¿No tienen otros cuadros? ¿Uno que sepa del tema? ¿Tan poco tiene el Apra para ofrecer en materia de convocatoria económica?

Verónica Zavala, exministra de Transportes y Comunicaciones, en el decano también se sumó a la protesta:

Esta semana se nombró a los tres miembros del directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) que le corresponden al Congreso. El Ejecutivo ya había nombrado hace algunas semanas a otros tres miembros y ratificado a Julio Velarde como su presidente. Mucho se ha comentado sobre estos nombramientos, especialmente los últimos, pero yo quiero centrarme en el hecho de que tendremos, hasta julio del 2021, un directorio con siete hombres y ninguna mujer. En mi opinión, esto implica un costo social que, a futuro, deberíamos exigir sea evitado.

En el Perú, hay mujeres economistas brillantes, con maestrías, doctorados y trayectorias técnicas muy reconocidas que se pudieron convocar pero no lo fueron. A mi juicio, las autoridades tienen una enorme responsabilidad al hacer un nombramiento. Especialmente uno tan técnico y con tanto impacto en el desarrollo económico. Por ello deben hacer una búsqueda que nos garantice a todos los peruanos que los mejores y más preparados fueron elegidos. Y esa responsabilidad, en un país moderno y casi bicentenario, incluye mirar más allá de lo obvio y conocido.

Si bien la bancada de Acción Popular anunció que pedirá la nulidad de estos nombramientos, dudamos mucho que los fujimoristas, que son quienes tienen que dar el visto bueno de todas las decisiones del Congreso, quieran retirar del puesto a quienes ellos mismos nombraron, así que -salvo alguna mano salvadora- tendremos, por los cinco próximos años, un directorio manchado por la corrupción y el descrédito en el BCR.

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