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Por quinta vez, en las calles se jugó el destino de la #LeyPulpín / Foto Spacio Libre (Luis Pacheco)
Por quinta vez, en las calles se jugó el destino de la #LeyPulpín / Foto Spacio Libre (Luis Pacheco)

Por: Jack Hurtado
@JackHurtado

«Las marchas no sirven de nada», «¡Váyanse a trabajar», «¿Qué hacen perdiendo el tiempo», expresiones que muchos soltaban durante las 5 manifestaciones contra la denominada #LeyPulpín, ahora todos los que dijeron eso, tienen que replantearse muy bien las cosas. ¿Quién dijo que en la calle no se ganan y/o defienden los derechos? ¿Quién dice ahora que las marchas no sirven para nada? En un día histórico, el Congreso de la República tuvo que derogar la Ley Juvenil que ellos mismos aprobaron. Una derogatoria más que anunciada.

#18D, #22D, #29D fueron los tres regalos a Ollanta Humala, tres movilizaciones en menos de diez días; luego siguió el #15E con una de las represiones más fuertes de la Policía, y finalmente el #26E, un lunes que no fue cualquiera y que quedará para siempre en la memoria de los millares de jóvenes que tomaron las calles, jóvenes que ya saben marchar, jóvenes que nunca más dejarán que el Estado haga lo que quiere desde sus poderes, jóvenes que siempre que vean algo sospechoso, o incómodo, saldrán a las calles a exigir lo que ellos creen justo. ¿Ahora quién los para?

La Ley Juvenil trajo consigo un empoderamiento tremendo de los jóvenes, cinco marchas fueron suficientes para hacerle entender al Ejecutivo y al Legislativo que su ley no los beneficia para nada. Tras conocerse que el presidente Ollanta Humala convocó a un Pleno Extraordinario en el Congreso, los jóvenes también anunciaron algo: su marcha cambió de fecha para el 26 de enero. Desde muy temprano coparon la Plaza 2 de Mayo y se dirigieron al Congreso, en el camino se iban sumando más colectivos.

Diciéndole adiós a la "Ley Pulpín" / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)
Diciéndole adiós a la «Ley Pulpín» / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)

El Movimiento de las 14 Zonas de Lima estuvo más organizado que nunca, y el movimiento que empieza a constituirse desde las universidades: Villareal, San Marcos, Bausate, entre otras también se hizo más fuerte. Los manifestantes estaban más atentos, no querían que ningún infiltrado malogre sus reclamos. Ya estaban con máscaras antigases, también; no querían que las clásicas bombas policiales entorpezcan sus gritos.

Era la primera de las cinco marchas que se desarrollaba durante la mañana, el intenso sol no sofocó para nada sus protestas. El Congreso dejó pasar el engorroso debate y pasó directo a la votación. 91 legisladores se mostraron a favor de derogar la norma. Muchos de ellos se empujaron luego en el pasillo ‘Pasos Perdidos’ del Congreso para aparecer en la foto, y dejar bien parados a sus líderes rumbo al 2016. Sin saber que los jóvenes son conscientes de eso y saldrán a las calles si intentan pasarse de la raya.

El Centro de Lima se convirtió en una fiesta a campo abierto, gritos, cánticos y lágrimas que esta vez no eran producto de una bomba, si no de un grito de alegría por una lucha que se ganó en las calles. En solo un mes y una semana los jóvenes se tumbaron una ley que salió de pronto, sin consulta previa. Ahora, ellos no se quedan de brazos cruzados. «Lo nuestro va más allá de la ley», aseguran, es decir, buscan una nueva ley que sí les de los beneficios que corresponden. ¿Ley General del Trabajo? Sí, como muchos países lo tienen. Seguramente en las siguientes semanas escucharemos más de esto, nueva protesta que los jóvenes defenderan en las calles, como a partir de hora, como esperemos sea siempre

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