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Anel Townsend (Diálogo Vecinal) y Fernán Altuve (Vamos Perú) representante y candidato a la alcaldía de Lima que estuvieron en la firma del compromiso por los derechos de la comunidad LGTBI / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)
Anel Townsend (Diálogo Vecinal) y Fernán Altuve (Vamos Perú) representante y candidato a la alcaldía de Lima que estuvieron en la firma del compromiso por los derechos de la comunidad LGTBI / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)

 

Por: Luis Pacheco Quispe

¿Ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero es un castigo? No. Los que pretenden castigar y demarcar los límites de derecho de las personas LGBT están en la misma sociedad. La justificación de todos aquellos que discriminan a las personas por su orientación sexual es porque (según ellos) son diferentes.

Y sí, son diferentes. Todos lo somos. Según Liuba Kogan, antropóloga y socióloga, sostiene que somos diferentes, pero que es tarea de todos construir una sociedad más justa donde los ciudadanos sean tratados con dignidad y respeto, al margen de sus diferencias. Lo que se exige es igualdad frente a la ley, en derechos y deberes. Simple.

A ver, según la Constitución Política de Perú (o sea, aquí no más) señala en el inciso 2 del Artículo 2, referido a los Derechos fundamentales de la persona: …igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

Gabriel de la Cruz coordinador del proyecto No Tengo Miedo, presentó balance del informe / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)
Gabriel de la Cruz coordinador del proyecto No Tengo Miedo, presentó balance del informe / Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)

Por estas razones, se realizó el 17 de setiembre la convocatoria a los candidatos a las diferentes alcaldías para que se comprometan a generar medidas en favor de la comunidad LGBT. El proyecto No tengo miedo presentó un diagnóstico de violencia. Material recopilado en cuatro meses y que arroja un resultado que preocupa a los integrantes de esa comunidad y que debería preocuparnos como ciudadanos. Casi el 90% de personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo, son víctimas de violencia; en la calle, en su barrio, en el colegio, en su casa. Sin salida.

Si bien es cierto, las alcaldías no promulgan leyes, el primer paso consistiría en la representatividad. El desinterés por parte de los legisladores debe cambiar y ver con mayor detenimiento a las personas con orientación sexual diferente. ¿Podrían escuchar nada más, para empezar? Recuerden que ellos también votan.

La comunidad LGBT espera también que esto no sea una novela de un capítulo, la flor de un día y que, cuando lleguen al sillón edil, les ocurra una amnesia temporal y olviden lo expuesto en los informes de No tengo miedo.

Lo que buscan es cambiar las actitudes sociales negativas que estigmatizan a las personas LGBT y con el apoyo de las autoridades responsables se puede lograr avances significativos. Los próximos alcaldes deben incluir en sus planes programas destinados a las minorías y que estas sientan el apoyo y representación. Entre estas minorías, obviamente, las lesbianas, gays, bisexuales y “trans”.

No es ponerse como la víctima de todas las desgracias, pero se sabe que por tan elevado maltrato sicológico que sufren desde pequeños, por no “obedecer” a los estándares que se les impone, los “diferentes” caen en una profunda depresión y su única salida, muchas veces, es el suicidio. Así que manos a la obra. Bueno, los que quieran y los que no, que no estorben. Gracias.

Un comentario en «No tengo miedo… lo enfrento»

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