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Por la apertura del archivo de Gabriel García Márquez, el Harry Ransom Center y LLILAS Benson Colecciones y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas, en Austin (EE.UU), presentaron ayer 28 de octubre un simposio que explora la vida y el legado del Premio Nobel de Literatura.

En su cumpleaños 86/ Foto: FNP
En su cumpleaños 86/ Foto: FNP

 

Por Marquiño Neyra
@AndyNeyraY

De ahora en adelante, el tesoro literario del autor de celebradas obras como Cien Años de Soledad, Noticia de un secuestro, El amor en los tiempos del cólera y un largo etcétera, descansarán en el archivo de la Universidad de Texas, el que incluye una reunión histórica de manuscritos originales de diez libros, la mayoría en español, más de dos mil cartas, borradores del discurso del autor al aceptar el Premio Nobel; 43  álbumes de fotos personales  durante casi nueve décadas; 22 cuadernos de recortes ; las máquinas de escribir y computadoras en las cuales escribió obras que se encuentran entre las más codiciadas del siglo XX; notas escritas a mano en tarjetas personalizadas; cartas mecanografiadas, entre otras reliquias.

Puede Leer: Vivir para contarlo. García Márquez cumple 86 años.

Desde hoy, el archivo García Márquez ya está disponible para lectores e investigadores en la Sala de Lectura del Centro Harry Ransom, así como una biblioteca y museo dedicado a la investigación de humanidades; documentos en inglés y español, además de material digitalizado.

Las obras de García Márquez reposarán para la eternidad junto a otros honrados con el premio Nobel como T. S. Eliot, Doris Lessing, George Bernard Shaw, Ernest Hemingway, entre otros.

Ayer, el escritor indio Salman Rushdie dio el discurso de apertura, con la presencia de la familia del eterno Gabriel Garcia Marquez; Mercedes Barcha y sus hijos, Rodrigo y Gonzalo, empezó el primer simposio hacia el Nobel.

En el discurso, donde notablemente se celebraba la imaginación, el escritor del Medio Oriente hacía muestra de su humor al narrar cual fue su primer acercamiento hacia «Gabo». Pues, al compartir su primer libro a un amigo, este le comentó que tenía una notable influencia del Nobel colombiano; sin embargo, al responderle que nunca en la vida había oído de él, le exigió que vaya inmediatamente a comprar Cien años de soledad, acompañado de algunas groserías de por medio. Naturalmente, realizó lo que su amigo le exigía, y siente que fue una de las mejores decisiones de su vida.

“Me enamoré perdidamente, si no me equivoco, aquel 13 de marzo de 1875, hace ya 40 años. Fue una delicia. No sabía nada de Latinoamérica”, comenta Salman. Y, sin menospreciar la singularidad y originalidad de «Gabo», hay varios géneros similares, entre los que mencionó a El rey Lear y Hamlet de Shakespeare, Metamorfosis de Kafka, hasta a autores como James Joyce y Juan Rulfo.

«Era tanta la humildad de Gabriel García Márquez, que creía que su versión en inglés era mejor que la del español», dijo Salman.

Comentó que la intervención de los traductores es muy importante, pues recuerda al inenarrable cuento de Borges, Funes el memorioso -cuya traducción seria Funes the memorious-, se encontró con el dislate de un traductor poco capaz que lo tradujo como Memories of Funes, es decir, Las memorias de Funes.

«El realismo mágico es más importante que lo mágico. Son historias de personas reales. La imaginación enriquece la realidad, no se escapa, pues se le enaltece con metáforas, símiles, etcétera. Los personajes de «Gabo» peleaban más, se casaban más, tenían más hijos, tomaban más venenos. Sus personajes eran complejos. Eran historias coloniales muy importantes, donde también entraba la religión. Su mundo era como el de Salman, pero en español». “Cuando visité Paraguay, Chile, Ecuador, Brasil, la selva tropical, el calor, los carteles, todo era lo mismo que en mi país […]. Soy un realista horrible, todo lo que he escrito ya existe”, agregó Salman entre carcajadas.

Durante su intervención, opinó que la literatura actual es la antítesis de Gabriel García Márquez, pues la autoficción ha captado a muchos países y está de moda. «No cabe duda que el realismo mágico pasó. Bolaño dijo que el realismo mágico apesta», añadió.

Para Salman el realismo mágico es una manifestación de toda una cultura, por ende nunca va caducar. La ficción es inventada, pero la desencadena la naturaleza. El mundo es multiforme, inconstante, amorfo. Homero, Cervantes, todos permanecerán aunque las modas vengan.

Salman recuerda con nostalgia la única vez que pudo hablar por teléfono con el Premio Nobel. Aunque él no hablaba en español, lo entendía. Gabo le comentó que hablaba mal en inglés, aunque luego de unos minutos se dio cuenta que mentía. Sin embargo, ambos conocían el francés a medias, con cierta concordancia, así que empezaron a tener una conversación trilingüe. Salman le comentaba de su obra, y Gabriel, de entre varios temas,  La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, lo cual desencadenó que tengan una placentera charla sobre archivos periodísticos.

Elena Poniatowska, escritora, activista y periodista mexicana, tendrá la difícil función de superar a Rushdie en la clausura del viernes 30. ¿Podrá lograrlo?

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