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Una más de Villa Stein. Para la sala que preside, no existe delito de trata de personas en el caso de la explotación sexual de una menor de edad en Madre de Dios porque la persona que era «jefa» de la adolescente no le dijo en ningún momento que la iba a explotar sexual y laboralmente. Así es como Villa Stein «lucha» contra la trata de personas.

Por: Luis Pacheco Quispe
@LuisPachecoQ

Un nuevo capítulo en la historia de fallos controversiales de Villa Stein causó desazón entre la opinión pública y preocupación en las oenegés que trabajan contra la trata de personas en las zonas mineras de Madre de Dios. Para el Ministerio Público, la ahora absuelta, Elsa Cjuno Huillca, no es responsable de haber llevado a una adolescente de 14 años de Tambopata hasta Manuani, en Mazuko, haciéndola trabajar en su bar como ‘dama de compañía’ y por más de doce horas diarias. Además, se le indicó a la menor que hiciera ‘pases’ (tener relaciones sexuales) con los clientes del bar, actividades hartamente demostradas en la zona.

Los argumentos de la tremenda corte

Las gotas que derramaron el vaso fueron los argumentos que la Sala expuso para la absolución. El criterio usado fue: “Una persona que simplemente bebe con clientes, sin tener otra actividad, no se presenta como una actividad  laboral que vaya a agotar la fuerza de la trabajadora”. Para el caso de explotación laboral y para explotación sexual, añade: “Hacer ‘pases’ no fue la intención primigenia… sino que en una oportunidad la procesada le sugirió que lo haga”.

Uno de los argumentos del juez. Ni en Condorito lo hubieran explicado así. A propósito qué pensará la OCMA sobre esto.

Conversamos con Carmen Barrantes, investigadora de la institución Terres de Hommes Suisse, y nos explicó que lo hecho por la Sala desvía el tema principal; en la trata de personas lo importante es la finalidad y no el resultado como en otros procedimientos. “El consentimiento del menor, para un acto ilegal, no cuenta para desvirtuar el delito”, añadió.

El ‘delito invisible’

Parece que los señores Villa Stein, Rodríguez Tineo, Pariona Pastrana, Hinostroza Pariachi y Neyra Flores, jueces de la Sala Suprema, no sabían que durante los años 2014 y 2015 se rescató a más de 900 menores de la trata de personas en el país (Mininter). El número de víctimas es incalculable porque la trata está relacionada con otras actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal, los menores no denuncian o no son conscientes de su situación y de allí que se le conoce a la trata de personas como el delito invisible.

La explotación laboral y sexual en Madre de Dios no es un tema aislado. Todo lo contrario, después de Lima, toda esa región se lleva el dudoso honor de ser la zona donde más se produce este delito, según informe del Ministerio Público del año 2014. Es una realidad a la que alguna vez la actual ministra de justicia, Marisol Pérez Tello, se refirió: “La trata de personas es un crimen organizado y se ha convertido en el tercer delito más rentable del país, después del narcotráfico y tráfico de armas. Y entre sus principales víctimas están las adolescentes”.

¿Qué dice la ley actual?
La ley contra la trata de personas, al parecer para Villa Stein, letra muerta

 

Hay, hermanos, muchísimo que hacer.

Las fiscalías especializadas en la trata de personas fueron creadas hace dos años. Así, la Fiscalía Corporativa de Lima, conjuntamente con la Policía, ya hace notar su presencia. Llevan catorce sentencias condenatorias por explotación laboral y nueve por explotación sexual (la más severa de 25 años).

Carmen Barrantes nos deja una reflexión: “Si las niñas y adolescentes no vivieran una vida carente, hasta de los servicios más básicos, no serían presa fácil de los engaños de las redes de trata”.

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