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Foto: Spacio Libre
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Javier Contreras /@javier_contmar

Enzo Alminagorta/ @EnzoAlminagorta

Hoy es la cuarta marcha contra la “Ley pulpín”. La consigna es una sola: todos por la derogatoria de una norma que afecta los derechos de los trabajadores más jóvenes del país.

Fecha por demás significativa la que eligieron los jóvenes peruanos para ir a las calles, tal y como lo hicieron hace 96 años cientos de peruanos, que un – ya lejano- 15 de enero de 1919 salieron para reclamar al Estado y a los patrones por las 8 horas laborales.

Según el historiador Jorge Basadre en sus magníficos tratados sobre la historia del Perú, la gesta de las 8 horas laborales es un logro de las clases obreras iniciados en mayo de 1904 cuando se produce la primera huelga por esa jornada, en el Callao donde los estibadores del puerto realizaron un plantón en las afueras de la prefectura del primer puerto, huelga en la que murió el joven de 22 años portuario Florencio Aliaga, primer mártir de las ocho horas en el Perú (sí, era un pulpín, desde ahí se la agarraban con los jóvenes).

Dice el maestro Basadre que en diciembre de 1918, Vitarte acordó lanzarse a una huelga de solidaridad con sus compañeros de Inca Cotton del Rímac, sobre la base de una plataforma común cuyo punto central era la jornada de ocho horas, movimiento que fue seguido por panaderos, metalúrgicos, construcción civil y otros gremios, que se fueron sumando a la huelga. El 13 de enero de 1919, ésta se transformó en huelga general. «Tal fue la intensidad de ese movimiento obrero que arrancó, tras quince años de lucha incesante, el 15 de enero de 1919, la jornada de ocho horas a escala nacional», asevera.

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Para el abogado Gilmer Alarcón esta es una fecha muy especial porque «recordamos que a partir de la gesta de las 8 horas continuaron muchas otras luchas por reivindicar al trabajador, por tratar de entender que no son esclavos, ni sirvientes, como hasta hoy muchos empresarios lo piensan», dijo.

Alarcón, especialista en Derechos Humanos, considera que el hecho que los jóvenes peruanos salgan a tomar las calles justo en la conmemoración de aquella gesta es un acto que le da vida y actualiza la lucha sindical «El trabajo debe dignificar, engrandecer al hombre, es malo que petrifiquemos en un altar las luchas sindicales, mejor es reinterpretarlas, actualizarlas, tal y como lo están haciendo nuestros jóvenes», agregó.

Y advierte que si los derechos no se festejan y conmemora en su real dimensión corre el riesgo de olvidarlo «Es lo que pensaron nuestros gobernantes, que no reclamaríamos, que no saldríamos a las calles, que ya nos habíamos olvidado de los miles de muertos de las jornadas de lucha de inicios de siglo. La respuesta se la están dando los jóvenes: NO», sentencia.

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Sin embargo, no es la única fecha que recordamos hoy, pues un 15 de enero de hace 96 años, también asesinaron a Rosa Luxemburgo, mujer firme de sus convicciones y luchadora por los derechos laborales. Revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco. Su brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios de la época y de la discriminación que las autoridades zaristas imponían en Polonia contra los judíos.

Convertida en una de las líderes portavoces del partido que fundó junto a Leo Jogiches, Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (SDKP), que posteriormente se convertiría en el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania (SDKPiL), denunció repetidamente el creciente conformismo parlamentario del Partido Socialdemocrata de Alemania (SPD) frente a la cada vez más probable situación de guerra.

Rosa, durante toda su vida política, insistió en la crítica diferencia entre capital y trabajo solo podía ser contrarrestada si el proletariado tomaba el poder y se producía un cambio revolucionario en todo el contexto de los medios de producción

Desde 1900, Rosa Luxemburgo expresó sus opiniones sobre los problemas económicos y sociales en varios artículos en periódicos de toda Europa. Sus ataques al militarismo alemán y al imperialismo se volvieron más insistentes conforme vislumbraba la posibilidad de la guerra, e intentó persuadir al (SPD) de significarse en la dirección opuesta. Rosa quería organizar una huelga general que uniera solidariamente a todos los trabajadores y evitar la guerra.

Una frase para recordar por toda historia de la lucha de los derechos laborales, es la expresada por Rosa de Luxemburgo «por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”. Sin duda esta expresión es el reflejo de los principios fundamentales que engloba el derecho laboral, pues ante la ley todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.

 

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