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Redacción Spacio Libre
@spaciolibre

En el año 2012, el ministerio de Educación aprobó la Ley de Reforma Magisterial, norma que buscaba impulsar la mejora del sistema educativo, potenciando la evaluación docente la cual permitiría que los profesores más capacitados y mejor formados pudieran estar en las aulas y ganar un salario acorde a sus capacidades.

Sin embargo, desde el momento de la promulgación de dicha norma y tras las primeras evaluaciones hubo un sector de docentes, agremiado en diversas organizaciones sindicales alternas al SUTEP, que se sintió vulnerado en sus derechos al ser retirados de la Carrera Magisterial, al no aprobar los exámenes que el ministerio impulsó.

Entre estas facciones destacó el denominado Sute Regional, liderado por el hoy presidente de la República Pedro Castillo Terrones, que lideró una potente huelga en el año 2017 exigiendo la derogatoria de la ley y el cumplimiento del pago de la deuda social. En el tema de la derogatoria, había una exigencia por anular las evaluaciones y permitir que los docentes retirados de la Carrera retornen sin prueba alguna.

Cuatro años después, tras los giros de la política peruana, Castillo Terrones asumió la presidencia de la República y prometió entre otras cosas, una «reforma» de la reforma magisterial y en este objetivo, el nombramiento de Juan Cadillo como ministro del sector era un escalón importante para estos cambios. Paralelo a ello el reconocimiento oficial del sindicato del «profe» Castillo era otro paso.

Otro paso para esa «reforma» está relacionado a la «flexibilización» de la Prueba Única Nacional de evaluación docente que debe estar lista para entrar a imprenta el 21 de septiembre, es decir, el próximo jueves.

Hoy, Epicentro TV ha publicado un informe en el cual detalla los líos que se han generado al interior del ministerio entre los especialistas de la Dirección de Evaluación Docente (DIED)que es un organismo de línea adscrito a la Dirección General de Desarrollo Docente (DIGEDD) y cuyo flamante jefe Luis Bretel solicitó en una reunión con coordinadores de la DIED que se evalúe las «mejoras» para la prueba que debe ser aplicada en breve para el ingreso de nuevos docentes a la Carrera Magisterial.

El informe de Epicentro TV señala que hay «una sorda batalla al interior del Ministerio de Educación. Por un lado, está el equipo de profesionales dedicados a la elaboración técnica de las evaluaciones que deben pasar aquellos profesores que aspiran a ocupar una plaza pública a nivel nacional y por el otro, los funcionarios que están ejerciendo una enorme presión para modificar, a última hora, esta evaluación con el objetivo de “suavizar” la Prueba Única Nacional que los maestros deben pasar cada año, en las partes más complicadas, aquellas en las que “jalan” cientos de maestros poco calificados».

Reportaje publicado por el portal Epicentro.TV

Según el reportaje los coordinadores de la DIED sostuvieron una reunión con Bretel quien solicitó «revisar posibles mejoras en el Concurso Público de Ingreso a la Carrera Pública Magisterial, específicamente en el modelo de evaluación de la Prueba Única Nacional, con la que se evalúa a todos los maestros del país».

Entre los acuerdos propuestos por los coordinadores para atender el pedido se encontraba «eliminar» los puntos de corte, es decir la cantidad mínima de respuestas que se debe acertar para aprobar los ítems de Comprensión Lectora (CL) y Razonamiento Lógico (RL) pero sin cambiar el diseño y la forma del examen.

EMPEZÓ LA PRESIÓN

La sugerencia, según las fuentes de Epicentro TV, no habría sido bien recibida en la «Alta Dirección» del ministerio. Por ello «el 9 de setiembre el tono se endureció desde arriba. Se les informó que era necesario “retirar de la propuesta de mejoras al modelo de evaluación de la Prueba Única Nacional, a las subpruebas de Razonamiento Lógico y Comprensión Lectora», es decir, eliminar de un plumazo ambas evaluaciones, que son, coincidentemente, las dos áreas en donde más profesores no calificados desaprueban el examen».

Para conocer qué es lo que se pretende retirar de la prueba, se debe saber que hay 90 preguntas divididas en tres sectores: conocimientos especìficos del área de cada docente, comprensión lectora y razonamiento matemático. Estas últimas tienen 25 preguntas cada una con un valor total de 50 puntos cada área. Para aprobar, el docente debería lograr al menos 30 puntos en cada área, es decir al menos 15 preguntas bien respondidas de las 25 que contiene cada sector.

La propuesta de los coordinadores de la DIED era hacer ajustes de forma en las evaluaciones sin bajar los estándares de calidad del examen, tema que como se menciona no fue bien recibido por las altas esferas del Ministerio y que según conoció Spacio Libre involucran desde el mismo ministro, hasta el flamante director de la DIGEDD.

La «propuesta» desde arriba es sacar las pruebas de comprensión lectora y razonamiento matemático dejando solo las preguntas del sector, con lo cual según señalan los coordinadores de la DIED “al retirar ambas subpruebas, se dejaría de evaluar a los docentes en habilidades generales.”

Así las cosas, la «promesa» del presidente Castillo parece atentar contra lo que él mismo señaló en sus discursos y dejaría la puerta abierta para que miles de docentes que no cumplen con la formación y capacidaddes adecuadas ingresen a las aulas sin mucha complicación. ¿La meritocracia? Bien, gracias. En plena emergencia educativa y con chicos y chicas que aún no pueden volver a las aulas, estos cambios solo generarán mayores problemas a la calidad de la educación en el país.

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