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De estos casos, más de 7300 corresponden a niñas y adolescentes.

Redacción Spacio Libre
@spaciolibre

El 63% de personas desaparecidas en el Perú durante el año 2020 son mujeres, de las cuales el 62% son niñas y adolescentes entre 12 y 17 años. Es decir, de 18481 reportes de denuncias, 11828 corresponde a mujeres: más de 7300 son menores de edad.

En un país donde el machismo, la discriminación y la falta de información entre los operadores de justicia son algunos de los factores que obstruyen los procesos de búsqueda inmediata de las mujeres desaparecidas y el acceso a la justicia, estas cifras resultan escalofriantes.

Así se desprende del informe «Las mujeres que nos faltan: Recomendaciones al Estado para encontrarlas», elaborado y difundido por Amnistía Internacional Perú y el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, en el marco de la Campaña Búscalas.

El reporte, que ubica a Perú en una situación de real emergencia con respecto este problema, recomienda al Estado peruano reconocer la desaparición como una forma de violencia basada en género, tomando en cuenta las violencias a las que pueden estar expuestas mujeres y niñas, como trata con fines de explotación sexual, violencia sexual o feminicidio (25 % de feminicidios fue reportado como desaparición en 2020). Sumado a ello, se recomienda implementar un sistema de alerta especializado para los casos de mujeres que desaparecen, que con su activación permita iniciar la búsqueda y diligencias respectivas de manera inmediata.

“A casi un año de lanzado el nuevo Sistema de Búsqueda de Personas Desaparecidas, no vemos voluntad política en abordar y tratar de entender la magnitud de esta situación. Hemos recogido testimonios de familiares que enfrentan la indolencia de un sistema indiferente a que sus hijas, hermanas, madres, un día salgan de casa y no se sepa más de ellas, y que les niega, incluso, el derecho a interponer una denuncia de manera inmediata. Este problema debe abordarse desde el más alto nivel para entenderlo, enfrentarlo y prevenirlo”, dijo Marina Navarro, directora de Amnistía Internacional Perú.

En esa línea, Liz Meléndez, directora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, hizo un llamado al Estado a establecer un vínculo explícito en las políticas públicas entre la desaparición de las mujeres y la violencia de género. “Cuando una mujer desaparece, el Estado tiene que activar todas las medidas y actuar promoviendo una búsqueda exhaustiva, asumiendo que hay un riesgo inminente de feminicidio ante una desaparición”, sentenció.

Los obstáculos que enfrentan las familias —resalta el documento— se registran desde que buscan interponer la denuncia por la desaparición de su ser querido, pero también en la fase de investigación policial y en la búsqueda de justicia. Ante la ausencia y desidia de las autoridades, muchas familias deben impulsar por su cuenta los procesos de búsqueda e insistir para que las autoridades realicen las diligencias que les corresponde, entre ellas la geolocalización.

ALGUNOS CASOS

“Mi mamá primero fue a la policía a poner la denuncia, pero no se la aceptaron porque le dijeron que mi hermana se había ido con otra persona, y cómo podía sentar una denuncia al instante, si ella era mayor de edad. Le dijeron que seguramente se había ido con un amante”, recordó Alicia Cerna, hermana de Nelly Cerna, joven y madre desaparecida en 2017, en La Libertad.

Ana Márquez, quien busca a su hermana María Isabel Márquez desde 2018, manifiesta que desde que llegaron a la comisaría, en Chala, Arequipa, a interponer la denuncia, han debido sortear más obstáculos que apoyo.

“Pedimos a las autoridades que investiguen a los principales sospechosos y que reabran el caso de mi hermana. Que se sepa la verdad. Hay un niño de 11 años esperando por su mamá. No vamos a dejar de buscarla, pero para nosotros es muy difícil asumir los costos de este proceso y los desplazamientos entre Arequipa y Caravelí, que es donde nos han dicho que debemos solicitar que se reabra el caso”, explicó Ana Márquez.

Gastón Alvarado, hermano de Karin Alvarado, desaparecida en Lima, en 2019, ha tenido que enfrentar la falta de empatía de los operadores de justicia en la incansable búsqueda de su hermana.

“El trato de las autoridades con mi familia ha sido inhumano. Lo que más me duele es la indiferencia con la que nos han tratado cuando lo que pedimos es que busquen a mi hermana. Al fiscal lo designaron en enero de 2020, en una fiscalía aquí en San Juan de Lurigancho. Le brindamos toda la información hasta que nos dijo que no era su competencia. Fue humillante por su frialdad”, contó.

Si bien en octubre de 2020 se presentó el nuevo Sistema de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que consta del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RENIPED), el Portal de Personas Desaparecidas, la Línea 114, y el Sistema de Mensajería de Alerta Temprana de Emergencia (SISMATE), este carece de enfoque de género y no cuenta todavía con información suficiente que contribuya a saber qué está pasando con las mujeres que desaparecen. Por ello, se recomienda también una mejor gestión de datos, que incorpore nuevos indicadores que contribuyan al diseño de mejores políticas para enfrentar este problema.

“48 horas para encontrarte”

En el marco de la Campaña Búscalas, y con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre esta situación desoladora que golpea a miles de familias peruanas, este sábado 18 de septiembre, a las 5 p.m., en el frontis de la Municipalidad de Los Olivos, y el domingo 19, a las 5 p.m., en la Plazuela de las Artes, se realizará la obra “48 horas para encontrarte”, creada y producida por Trenzar, que muestra, desde el arte, el drama de las familias en la búsqueda de sus hijas, hermanas y madres desaparecidas. El ingreso es libre.

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