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Foto: El Comercio
Foto: El Comercio

Jesús Martín Crisólogo Galván

Levantarse y encender el televisor para ver el noticiero, ya linda con el masoquismo. Otra víctima de los llamados “chosicanos” y 38 muertos en Huarmey debe llevar a las autoridades a tomar el caso con mayor firmeza y darle soluciones efectivas, adecuadas e inmediatas.

Es increíble que en vías nacionales como la Carretera Central o la Panamericana se mezclen traileres, camiones, omnibuses interprovinciales y locales, couster, combis, carros particulares y las mototaxis. Un sancochado con mango. Esto es un mal concepto de lo que es la fusión y el país de todas las sangres, de lo que es el emprendimiento.

Acaso es complicado establecer horarios de circulación en el ámbito metropolitano para el transporte de carga y de pasajeros interprovinciales, que podría comenzar a las once de la noche y terminar a las seis de la mañana. Si la réplica viene por el lado de que se puede perjudicar la inversión privada, diríamos que la empresa privada es muy ordenada, aplica la planificación para sus operaciones, es decir, puede adelantar o retrasar el trasporte de sus unidades sin que se perjudique como empresa. O visto de otro lado: qué sentido tiene envara a sus unidades para que se queden a pocos kilómetros de su destino si no pueden pasar por el inmenso desorden vehicular que existe en Lima en las horas punta.

Será complicado acaso que las empresas se formalicen y tengan en planillas a sus choferes, con horarios establecidos de trabajo, que contemple el descanso adecuado para transitar por las pistas que une todo el territorio nacional. Es acaso imposible que el mantenimiento de las unidades que circulan por las pistas nacionales pase por supervisiones trimestrales y no anuales.  Que se establezca redes de seguridad y salvataje en todas las carreteras del país para socorrer en el acto a las víctimas de cualquier accidente.

El control de las carreteras nacionales debe ampliarse a controles zonales, que no solo controle los ingresos y salidas de una ciudad importante, sino que siga el trayecto de las unidades que transportan vidas humanas y de las otras, que ponen en peligro precisamente a esas vidas humanas.

En el ámbito metropolitano, es necesario establecer paraderos formales de acuerdo a las necesidades del lugar, pero no solo una banca de cemento con un techo y un cartel, sino que estos paraderos deben contar con medidas de seguridad que garantice la integridad de los usuarios ante el gana gana de las unidades de transporte público en ciudades como Lima.

La formalización de las empresas no se dará si es que las empresas no asumen que son parte del problema. Y formalizarse implica horarios de salida, control real de sus choferes, de sus unidades, con paraderos formales de salida y de llegada, con rutas preestablecidas y con controladores de ruta, todo con políticas adecuadas de supervisión de las autoridades competentes.

Si las unidades son particulares, como en la mayoría de los casos sino todas, que todas estén en condiciones de trasportar a los usuarios, y no solo limpias sino técnica y legalmente autorizadas. Y que parte del compromiso de las empresas y sus integrantes sea aceptar las supervisiones necesarias para su circulación.

Nada de lo señalado será posible si las autoridades municipales y nacionales no cumplen con su rol. Cámaras de seguridad, supervisores y policía deben actuar en conjunto.  Sancionar cuando se deba sancionar y no “arreglar” el problema por unas monedas. Es increíble que en muchos lugares del país algunos malos policías pidan un sol de coima para dejar pasar las faltas. Un sol que sumados en el día llega a sumas considerables para una “autoridad”. Mal policía e infractor ganan así.

Que las autoridades pongan orden, que los policías hagan cumplir con el orden y que los usuarios también se hagan respetar, que también respeten los paraderos formales, los puentes peatonales y sus propios horarios. Si siguen subiendo a las mototaxis donde levanten la mano y encima para que circule en una carretera nacional, pues es poco lo que se puede hacer. También cada persona debe velar por su seguridad y de los suyos. Facilismo no es lo mismo que seguridad.

Que se coloquen donde sea necesario y se mantengan en buenas condiciones los semáforos en toda la ciudad y el país. Que se respeten las velocidades. Que se respete a los pasajeros. Que se respeten los pasos peatonales y hasta las veredas. Que nos respetemos todos.

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