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El programa periodístico «Panorama», conducido por Rosana Cueva, ha mantenido al actual Gobierno bajo la lupa en repetidas ocasiones. La última denuncia hacia el cuerpo periodístico por «revelación de documentos secretos» detonó la «Marcha por la Libertad de Prensa» realizada este jueves en Lima. Spacio Libre te resume el recorrido por el que «Panorama» se ha vuelto la «piñata» de las esferas del poder, y te narramos detalles de la marcha.

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«Ollanta, aprende, la prensa se defiende» / Foto: Marquiño Neyra (Spacio Libre)

Por Marquiño Neyra
@AndyNeyraY

DESEMPOLVANDO LOS DESTAPES DE «PANORAMA»

Desde mediados del 2013, el dominical ha estado revelando algunas arrugas de este gobierno que va de salida. Empezó con el entonces ministro de Defensa, Pedro Cateriano -ahora Presidente del Consejo de Ministros-, que conversaba con un interlocutor, informándole que la primera dama, Nadine Heredia, daba «luz verde» para la compra de armas para el Ministerio de Defensa (Mindef) con fondos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).  La información fue desmentida hasta por la misma representante del PNUD en el Perú, Rebeca Arias, quedando empolvada en los registros, pero tal vez latente en el actual jefe de Gabinete, que ahora trata de olvidar sus fantasmas del pasado imitando al Pato Donald para beneplácito de sus jóvenes espectadores en una aldea infantil.

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La conductora de «Panorama», Rosana Cueva.

Las famosas «Agendas de Nadine» fue otro destello que reveló «Panorama» el 16 de agosto del 2015, en los que se apreció millonarias cifras escritas a puño y letra de Nadine Heredia. Anotaciones de depósitos de más de 3 millones a favor de la esposa del presidente Ollanta, viajes del tesorero Ilan Heredia, y supuestos indicios de lavado de activos y defraudación tributaria, entre otros detalles. El mismo cuerpo periodístico mantenía nuevamente a la presidenta nacionalista en los focos de la fiscalía, hasta que una enfurecida y nerviosa primera dama decidió llamar en vivo a «Panorama», en el que bastante mortificada, fustigó al equipo periodístico e incluso advirtió que no se sometería a un peritaje grafotécnico, pues Rosana Cueva no la iba presionar y obligarla a «ir corriendito». Hasta ahora se sigue investigando el caso. Nadine no puede salir del país, y tiene que pagar 50 000 soles de caución en el marco de la investigación por el supuesto delito de lavado de activos.

LOS DOCUMENTOS SECRETOS DEL VRAEM

Luego del último reportaje del 17 de abril, la denuncia a «Panorama» -que involucra a Rosana Cueva, Karina Novoa y Jorge Ipanaqué- dejó a más de una persona con un sinsabor. ¿Cómo, por destapar irregularidades, puedo ser denunciado? Según el reportaje, los fondos de las Fuerzas Armadas habrían sido malversados y justificados con el pago a colaboradores eficaces que eran «fantasmas».

El Estado destina 20 000 soles para el Comando Especial del Vraem, pero en septiembre de 2015, según el documento, se gastó 49 mil (más del doble). Se mostró que importante parte del dinero se gastó en restaurantes. Sin embargo, la periodista Karina Novoa explica que las facturas ascienden a más de 300 soles, cuando un menú te cuesta 7 soles.

Para sustentar dicha información, el reportaje muestra a diversas personas que supuestamente son los «colaboradores eficaces» cuya identidad debe mantenerse en reserva, y se les increpa si es que lo son, y si han recibido algún tipo de pago. Obviamente todos lo negaron. Al respecto la periodista y abogada Rosa María Palacios ensaya una teoría sobre cuáles habrían sido las razones por las que el Mindef, torpemente, intenta denunciar a los periodistas.

CRÓNICA: MARCHA POR LA LIBERTAD DE PRENSA

De nuevo el centro de Lima es centinela de otra manifestación que congestiona las calles y expulsa arengas. No es por la Ley Pulpin, ni por el «Keiko no va»o por aquel Autogolpe del 92. Tampoco es la Marcha por la vida o por el Orgulo LGTBI. Esta vez no colma la av. Brasil o reúne 40 mil almas en contra de una posible dictadura. No hay muchos jóvenes y no se aspira anarquismo. Solo se olfatea el sinsabor y la esperanza; el tedio y las artimañas. Esta vez se marcha por uno de los pilares de la democracia en todo país. Se implora libertad, esa quimera que aparece en nuestra Constitución. Libertad para ejecutar el periodismo sin conveniencias políticas y desnudar la corrupción.

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Foto: Tony Tafur (Spacio Libre)

Desde las 5 p.m. arrancarón los manifestantes, en su mayoría periodistas, del Campo de Marte con pancartas y una gigantesca bandera del Perú -constante cacique de las manifestaciones justas-, resguardados por agentes del orden y cámaras filmadores de grandes medios de televisión.

Diferentes asociaciones colmaron humildemente la pista con destino a la Plaza San Martín: representantes del Colegio Latinoamericano de Periodistas, la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), la Federeación de Periodistas del Perú, entre otras agrupaciones de nombres exageradamente largos. A pesar de no ser una marcha voluptuosa, ni de gozar de vitalidad, pues en su mayoría eran hombres gastados envueltos en terno o en clásicos bluyín -o será que las marchas por la Ley Pulpin nos han acostumbrado al griterío y la adrenalina-, los peatones apoyaban con lisonjas enérgicas.

Esas ratas del Gobierno no quieren que destapen sus corrupciones. Me parece muy bien que marchen», manifestaría una vendedora de viandas de la avenida Tacna.

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Foto: Tony Tafur (Spacio Libre)

A diferencia de otras manifestaciones, esta solo tenía a uno que otro estudiante de periodismo tomando fotos o cargando una pancarta con una sonrisa infantil. Tipos con chalecos de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) que andaban como quien cumple una tarea a regañadientes. He allí el futuro del periodismo en Perú. En estas ocasiones nos preguntamos dónde están todos esos estudiantes de comunicaciones que abarrotan las universidades como si fuese una lata de sardinas, dónde están esos gritos futbolísticos.

A pesar de la poca euforia, se podía entender esas arengas creativas que aparecen en todas las marchas:

Gobierno incapaz, por fin ya te vas», «Atrás atrás atrás, ministro incapaz», «Ollanta, aprende, la prensa se defiende»

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Foto: Tony Tafur (Spacio Libre)

 

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Foto: Tony Tafur (Spacio Libre)

A las 6 p.m. el gentío entraba a Colmena con dirección a la Plaza San Martín -la misma plaza que la Municipalidad de Lima negó a los colectivos LGTBI para que cierren su marcha-. Limeños que pululaban en las calles solo atinaban a ojear la manifestación como si fuese un puesto de periódico. Uno que otro extranjero se acercaba a tomar fotos o a preguntar qué pasaba: síntomas periodísticos superiores a los estudiantes de hoy.

La Marcha por la Libertad de Prensa no fue un éxito cuantitativo. El éxito de las marchas anteriores se basa en el impacto directo de la juventud o en temas que tuvieron un gran eco. Si el periodismo se desquebraja, se pierde toda base democrática. Se abren las puertas de todos los males por los que hemos marchado tanto: la corrupción reinaría. La pregunta sin embargo es ¿tanto daño le han hecho algunos periodistas a la profesión que no contamos con el respaldo de la gente? En otros países una afrenta como la del Mindef habría convocado a miles de ciudadanos a las calles… pero aquí… aquí es otra cosa.

 

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