Compartir

¿Es necesario que continuemos con el desfile militar en nuestro país como parte de la celebración de las Fiestas Patrias? ¿Representa el sentir de todos los peruanos?

Un año más de lucimiento militar y policial. ¿Es necesario?  / Foto: Andina
Un año más de lucimiento militar y policial. ¿Es necesario? / Foto: Andina

Por: Luis Pacheco Quispe
@Pacheco_Quispe

El día después del cuarto y último (por fin) Mensaje a la Nación del presidente Ollanta Humala, se aprestó a presenciar una vez más el Desfile Cívico Militar, la Parada Militar. El pintoresco evento anual no fue más que la continuación de la resaca del 28. Un día más con ese tufillo de promesas incumplidas que quiso pasar piola mostrando el “poderío armamentista” por toda la avenida Brasil. Era el día en que todos los peruanos debimos sentirnos orgullosos de haber nacido en esta hermosa tierra del sol y protegidos por un ejército, fuerza aérea y marina que un 29 de julio de 2015, nos permite ver sus juguetes entre aplausos y asombro de las personas fanáticas a estas actividades.

Las transmisiones televisivas del desfile tenían, como todos los años, la presencia de un ex general o de alguien vinculado a la policía o el ejército. El presidente Humala llegó tarde veinte minutos aproximadamente a la cita con los casi 12 mil asistentes y que debió empezar a las 10 de la mañana. ¡El desfile duró casi tres horas!

Antes de dar la orden para el inicio del desfile, el Presidente hizo un pequeño discurso preliminar: “No solamente es el 28 de julio el aniversario de la patria, un día más. El aniversario de la patria es un proceso que duró 300 años de lucha popular, política y militar que permitieron a los padres de la independencia crear un sueño, una esperanza y volcar ese sueño en una realidad: el nacimiento del Perú en una república”. Así fueron algunas de sus palabras.

Un desfile de tres horas / Foto: El Comercio
Un desfile de tres horas / Foto: El Comercio

El uso de drones fue limitado por el Ministerio de Defensa para evitar algún accidente, los perros de la delegación policial distraían a los presentes y a los televidentes hasta la llegada del mandatario. Los desayunos al paso, comerciantes y público en general se comportaron, por lo visto, a la altura de la situación.

Un día antes, en una transmisión televisiva, se habló sobre la misa en la Catedral y el discurso católico que defiende el Cardenal Cipriani. Palabras que representan a los creyentes más efusivos y que no necesariamente es reflejo de un sentimiento nacional. Cabe preguntar entonces ¿Cómo deberían cantar el Himno Nacional los peruanos no creyentes? (Parte de la estrofa dice: “…que rendimos al dios de Jacob”).

La Parada Militar fue como todos los años y seguirá así porque es una tradición. El desfile anual no presentó algo novedoso ni tampoco las transmisiones televisivas que cada año son más tempranas y sin sentido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cuatro × 4 =