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Siguen los ecos del mensaje presidencial y sus ausencias notorias en diversos temas, en esta ocasión la agricultura. Aquí una mirada sobre lo anunciado y lo no dicho en el discurso de Ollanta Humala en su último año de gobierno.

Foto: Milagros Salazar

Por: Arturo Cruz Salazar
Editor de la revista AgroNoticias
(Especial para Spacio Libre)

Menos de tres minutos de su mensaje presidencial de fiestas patrias 2015 le bastaron  al Comandante EP  (r) Ollanta Humala Tasso para decirle al país lo que considera haber hecho en el sector agrario durante el penúltimo año de su gobierno, y lo que se propone hacer en  el sector en su año postrero.

Antes de esos tres minutos, tocó de refilón, sin mencionarlo, al sector de pequeños productores agrarios, cuando dijo que los programas sociales han sacado de la pobreza a 1 millón 300 mil peruanos. Falso, porque la referencia alude a la pobreza rural total donde el índice, según estudios del economista Alvaro Monge, de Macroconsult, estaba en 46% y en el 2014 siguió por encima del 40%.

Y la mentira principal radica en que esa cantidad de peruanos rurales muy pobres –la pobreza rural es más grave que la citadina- no han pasado a ser productivos. La inmensa mayoría de ellos recibe una cantidad de dinero a través del programa “Juntos” por ejemplo, casi en calidad de donación y no han  logrado desarrollar emprendimientos. Y lo seguirán recibiendo hasta que alguien le diga a cada uno que ya no le corresponde. Ello ¿no se presta a manejos electorales? ¿Qué beneficiario rural que recibe habitualmente ese dinero va a querer perderlo con un nuevo gobierno que puede reducir o retirar las subvenciones? Difícil creer que no, sabiendo que las filtraciones (entregas a quienes no necesitan esa ayuda tanto como otros) están por el 60%.

Por lo demás, duele que Ollanta Humala no se haya referido con buenas nuevas, a la pequeña agricultura o agricultura familiar, que produce el 72% de los alimentos que surten nuestras mesas. Menos todavía ha explicado por qué sigue reduciendo los aranceles (una especie de tributo) que protegía a los productores nacionales de trigo, leche y algodón  contra los ingresos de productos extranjeros similares que en  sus países eran desgravados y abaratados artificialmente para ingresar con menores precios. Voceros del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) han dicho hace poco que lo hacen para que esos artículos ingresen a menos precios y se beneficien los consumidores. Otra falsedad, porque los únicos que se benefician con la diferencia mayor de precios son los grandes comerciantes importadores intermediarios.

Sí es cierto –lo dijo Humala– que el 6% del PBI es agropecuario, y que un crecimiento del PBI proveniente de la agricultura puede ser doblemente eficaz para reducir la pobreza en comparación con otros sectores. Pero él se refiere sin decirlo a la incidencia de las grandes agroexportadoras que son motivo de sus desvelo. ¿Y a los productores de nuestros alimentos? ¿Quién los defiende?

Mencionó por .ultimo como gran mérito, que su gobierno hizo entrega del proyecto Olmos. En realidad se convirtió en cómplice de los dos mandatarios anteriores –Alan García y Alejandro Toledo– quienes se sometieron y concedieron a los grandes consorcios agroexportadores las tierras de Olmos, ya con el agua asegurada, a la cuarta parte de lo que le costó al Estado peruano. Y Humala, el “nacionalista”, cumplió con la entrega sin decir esta boca es mía.

Con tantas cosas como estas por ventilar, es lamentable que el Comandante Ollanta no le haya dedicado más de tres minutos al agro. Fueron tres minutos de nada.

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