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Tras el mensaje presidencial de Ollanta Humala del último 28 de julio, se ha marcado de forma casi instantánea el inicio de la carrera electoral del 2016. Nuestro columnista nos ofrece una mirada de lo que hay en el mercado local y lo que nos toca como ciudadanos frente a esta nueva contienda por llegar al poder.

Foto: El Comercio
Foto: El Comercio

Por: Guillermo Pérez Herrera (*)
@guillermoenuso

Hemos culminado el cuarto período de gobierno, de Ollanta Humala, y se han escuchado las aristas de su último discurso oficial, dado que entramos al cierre de su periplo presidencial, donde se ha leído un conjunto de resultados estadísticos de obras realizadas, algo de fundamentos de su acción al frente de esta responsabilidad, que fue asignada por los peruanos, luego de optar por su Hoja de Ruta, antes, que las ofertas de su competidora, Keiko Fujimori, y entre fuego cruzado y algunas benevolencias, se termina otra etapa del largo camino republicano, que está cercano a los 200 años de vida activa en el 2021, escasamente 7 años, que en la lógica de lo que significa la ambivalente situación del país, resulta muy cercano.

Lejos está la última hecatombe socioeconómica 80-90, y de la “Dictadura aggionarda y corrompida” del 90-2000, cuyos efectos aun no terminan, en sus diferentes y fatales connotaciones, y francamente creo que no terminarán en el mediano plazo, pues los efectos marcaron a muchas generaciones, a diversos estamentos de nuestra sociedad y son el eje central de profundas divergencias existentes de manera visible e inconsciente (más grave aún), subsisten entre nosotros, los peruanos.

Entramos, nuevamente, a otra apuesta de gobernabilidad, para el período 2016-2021, y el panorama, es de muchas y diversas opciones, algunas muy ortodoxas en cuanto a ubicarse en los vectores clásicos: derecha-centro-izquierda- y sus particulares , y, a veces pintorescos posicionamientos, repitiéndose ofertas “dejavu” , mucho “ánimo” de cambio, renovación, regeneración, restructuración, escaneo de la moralidad de los ofertantes y toda clase de microliderazgos, que, más pareciera, alientan para unos aires de jubilación política y para otros (que no son pocos), la certeza que son “Los Adanes y las Evas”, los “Revolucionarios/as en democracia” y todo tipo de jergas marketeras, tuiteras y tremendamente “feisbukeras”, que sabemos no llevan a nada, pues, lo que realmente, está en juego, es la viabilidad de un país, que sigue siendo dependiente de los barullos financieros y de mercado del mundo global.

La carrera para llegar aquí, ya empezó / Foto: Spacio Libre
La carrera para llegar aquí, ya empezó / Foto: Spacio Libre

Un mundo global, que como sabemos está seriamente averiado, y, con la falta de objetividad en las estrategias de desarrollo, que en cada tramos del proceso último, han significado patrimonio de visiones urbanas, tecnocráticas, academicistas y subordinadas a los mandatos, por momentos elegantes y otros vociferantes, de los gendarmes del saber económico y asociados a una impresionante frivolidad, al ser nosotros los 30 millones de peruanos, peones de una ecuación mundial donde nuestro rol ya está predeterminado y sectorializado, esto es ser, abastecedores de recursos, mano de obra , calificada y creativa, pero precariamente reconocida y de vez en cuando, “importada”, por quienes desde los hinterland del poder, necesitan de mentes brillantes “Made in Perú”, habilidades sui generis o cuando no, la extracción inmisericorde de recursos, que al estar insertos física o intelectualmente en nuestras raíces territoriales, requieren de su uso, por parte de estos patrones, no declarados de la vida y accionar de nuestras soberanías.

Pero, también hay que reconocer, que nuestras repetitivas acciones, como ciudadanos, con casi ya 200 años de categoría, sea desde el voto, o desde el que se siente ya gobernante, en la mayoría de casos, son poco coherentes y apropiadas, y nos sume, también, en un círculo de imperfecciones, que posibilitan , por ejemplo, que ya sea parte de la rutina nacional, la lucha en el VRAE, el permanente acoso del narcotráfico, que nunca desaparece, con ofrecimientos de acabarlo, y acabarlo sin que nunca termine, o, la famosa campaña guerrera contra la corrupción, que hoy para beneplácito de los corruptos “internacionalizados”, pero con su sazón criollaza, está allí, cada vez más sofisticada, convirtiendo a los seguidores de estos procesos, en eternos burócratas, donde conviven procuradores sin cesar, “ZARES anti corrupción”, equipos especiales y toda maraña de “inventivas” para una sinfonía cínica, pues hay que determinar, que sólo y sólo si, con una estructura de poder real, representatividad manifiesta , eficiencia, transparencia y participación ciudadana, de a verdad, podrá ir extirpándose e, este gran tumos, de manera progresiva y auténtica .

El Estado debilitado, a través de sus complicidades con los gobiernos de turno, sigue deteriorándose, sigue siendo una figura decorativa, que permite actitudes réprobas, incumplimiento de reglas y normas establecidas, no por algo hay 600,000 normas legales, de las cuales muy pocas sirven de a verdad, para un modo de vida bienhechor y digno, y sobre todo seguro, que nos merecemos todos los nacionales.

Este escenario, de “pilotos automáticos”, de “Sabelotodos» avalados por títulos rimbombantes y exclusivos, de eternos y necesarios tecnócratas al interior del aparato administrativo estatal y de la descalificación total, de los entes constitucionales, responsables de hacer posible y viable un país como el nuestro, nutre la improvisación, el descuido, la frivolidad y el descaro, en algunos casos, de quienes se presentan a las elecciones para el recambio gubernamental, como si efectivamente, hoy, no seamos algo tangible, vivible, con sentimientos, emociones, aspiraciones, necesidades vigentes e inmensos sueños humanos, sino que, seamos un teatro, con actores, muchos muy malos o una red social, seguramente muy masiva, interactiva, pero sin cuerpo y alma.

Dentro de poco volveremos a este escenario / Foto: La República
Dentro de poco volveremos a este escenario / Foto: La República

Que hay 5 millones de productores, de escasos recursos, descuidados una y otra vez, con mucho ímpetu, andinos la mayoría, pues, pareciera que el spot “ESO CANSA” marca a los expertos en gangas electorales, que los derechos de casi 5 millones de trabajadores autoempleados, heroicos, resistentes al castigo, pero siempre olvidados, esperan apoyo, pues, ¡que sigan esperando!..¡Hay otras prioridades!, cual frases implacables, desidiosas e incapaces. Y así, podríamos seguir numerando, cuando no, programas sociales, que dependen de cuanto se pueda regalar, y se siga sometiendo a la población , a estirar la mano, aplaudir al “Donante de turno”, antes, que insertarla en la producción sostenida, su liberación tecnológica y su inserción en el mapa de economía peruana, que sería sustancial para sostener el consumo interno y por lo menos, comenzar una auténtica autonomía, frente a los tratos y negociaciones, con los “Señores del capital internacional”.

Sí, claro que si, tal cual, marca la popular frase de nuestros bardos y poetas populares, muchas veces enronquecida en sus voces, “UNA cosa es con guitarra y otra cosa es con cajón”, tan fácil entenderlo, para quienes dicen sentir las desigualdades existentes y el ánimo de cambiarlas, tan sencillo, para quienes dicen ser empáticos y tan poco escuchados. De nosotros, depende, que se haga realidad en los próximos meses, este apotegma, nacido de las entrañas del común y hermoso de la creatividad, del día a día, del regresar a casa, y, empezar de nuevo.

(*) Coordinador del Programa Sindical de la Economía Informal (Prosie)
Especialista en temas laborales, sindicales y de economía informal.

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