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Pareciera que los micros juegan "a la gana gana"/ Foto:  El Comercio
Pareciera que los micros juegan «a la gana gana»/ Foto: El Comercio

Por Jesús Crisólogo
@JesusCrisologoG

La colisión de cinco unidades de transporte, un colectivo y cuatro vehículos tipo Couster que cubren la ruta de Chosica a Lima, que ocasionó la muerte de un pasajero y provocó más de 80 heridos, no puede ni debe quedar impune. Algo se debe hacer.

Las medidas inmediatistas de siempre: Policías e inspectores municipales y canales de televisión se apostaron en el lugar 24 horas después de los hechos. La noche anterior los expertos en transporte público daban recetas para solucionar el problema. Y autoridades y medios se esforzaban por mostrar su gran “preocupación” por lo sucedido para que la población siga creyendo en ellas.

Veamos algo del tema. La informalidad en el servicio de transporte terrestre urbano e interprovincial se da por la debilidad en la administración de transportes en el Perú determinado por la debilidad en la administración pública y debilidad en la administración de las empresas de transportes.

Esta debilidad del Estado se da porque este no cuenta con mecanismos efectivos de regulación del transporte público. Es increíble que circule una unidad con multas que superan los 10 mil soles, con choferes que tienen gran cantidad de papeletas y de todos los colores, y nada ni nada los detenga. ¿Quiénes son responsables de esto? ¿Nadie es sancionado por esto?

Seamos sinceros. Más allá de los organismos reguladores del transporte público: la Municipalidad Metropolitana de Lima, la PNP y el Poder judicial están los intermediarios que deben garantizar el cumplimiento de las normas. Pero estos malos choferes circulan con sus unidades manchadas de sangre y de mugre porque la Municipalidad no regula con firmeza el transporte público en Lima, los policías son corruptos o corruptibles y se hacen de la vista gorda con coima de por medio, y los organismos de administrar justician amparan a estos malechores del volante.

La PNP, mejor, muchos policías encargados de hacer cumplir la ley, no cumplen su labor con eficiencia. Primero, por la cantidad de unidades de transporte público que circula por la ciudad y, segundo, por la escasa cantidad de efectivos en las calles, pero también, porque pululan por la ciudad malos policías que se aprovechan de los malos choferes y de sus unidades prohibidas para el transporte público para pedir un sencillo y llevar algo extra a sus bolsillos.

Horas después de los hechos, un canal de televisión siguió a unidad de los llamados chosicanos desde la Plaza Dos de mayo hasta el mismo Chosica. El equipo periodístico registró una seguidilla de infracciones que sumó más de ocho mil soles en multas pero nadie sancionó al chofer. Solo un incidente casi final con un auto hizo ir a la Couster a la comisaría de Chosica. Y es que estos matones del volante se sienten protegidos porque saben que es muy complicado que los sancionen si ofrecen alguito para seguir en su demencial recorrido por las pistas de la ciudad.

Y si se han colocado cientos de cámaras de seguridad en toda la ciudad para vigilarla, porque no colocar las mismas u otras conectadas con los organismos encargados de regular el transporte público de personas. Si la Sunat tiene controlado, coactivamente, a todos los peruanos para que paguen sus impuestos, porque la policía y los municipios no tienen un mecanismo similar para detectar a los choferes y unidades infractoras. Un software elaborado para el caso que controle y multe automáticamente, además de advertir de las unidades en falta evitaría el contacto directo del policía con el infractor, al sistema judicial hacer cumplir con la norma con el registro de las cámaras y software instalados, y al municipio recaudar ingresos que seguramente al principio serían inmensos y que servirían para construir e instalar paraderos formales que resguarden la integridad de los pasajeros en toda la ciudad.

Las empresas de transporte también tienen responsabilidad en esta secuela de tragedias, pues su informalidad es extrema. Solo un dato: ninguna empresa cuenta con unidades propias. Por eso el mecanismo que mencionamos debería estar conectado a un sistema de control de las empresas de transporte que deberían registrar a sus unidades, choferes, cobradores y por supuesto, la habilitación de las unidades y choferes para circular en las calles de la ciudad. O sea, comenzar a formalizarse.

No es necesario ser un monstruo de la computación para crear o adquirir ese software que podría alertar y adelantarse a hechos como el sucedido en la carretera central, en un punto que está bastante rojo por la sangre de la gente muerta allí.

Ojalá que se sigan viendo el tema más allá del accidente pasado, la gente debe salir de su casa con la seguridad, por lo menos, que va a viajar seguro…

 

 

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