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Después de muchos años, Sala Penal Nacional inició juicio por caso de crimen de lesa humanidad, modalidad contra la libertad sexual.

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Por Karina Tamayo /@KariInguz9

Extendida y permanente. Fue la violencia sexual durante el conflicto armado interno que vivió el Perú entre 1980 y 2000. No sólo en Manta y Vilca, sino por todo el territorio de los Andes y Amazonia.

¿Qué sucedió en Manta y Vilca?

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Un 21 de marzo de 1984, destacamentos militares del Ejército se instalaron en las comunidades de Manta y Vilca, departamento de Huancavelica, para “contrarrestar” la lucha subversiva.

A su paso, cometieron robos, detenciones arbitrarias, asesinatos y torturas contra los pobladores, por su presunta implicancia con Sendero Luminoso. La otra, a su vez más grande fueron actos de violencia sexual contra mujeres de toda la cuenca del Vilca.

Esta violencia fue parte de una política sistemática y generalizada principalmente hacia las mujeres. El informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) documenta que los mandos militares toleraron y fomentaron este tipo de crímenes hacia las mujeres campesinas para ejercer control sobre las comunidades.

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Placas de registro de fecha de actos de violencia sexual en varias comunidades durante conflicto armado interno. Foto: Karina Tamayo 

De unos 24 casos, 14 mujeres denunciaron el ultraje del que fueron víctimas entre 1984 y 1998. Como consecuencia, varias resultaron embarazadas. Por ejemplo, solo en Manta se registraron al menos 32 casos de niños y niñas cuyos padres son militares que finalmente no los reconocieron.

Inicio del juicio oral

Han pasado 30 años desde que empezaron las violaciones sexuales en Manta y Vilca. Fueron 9 mujeres quienes decidieron denunciar.

La Fiscalía Penal de Huancavelica formalizó la denuncia el 2007, hoy viernes 8 de julio, el colegiado B de la Sala Penal Nacional inició a las 8:15 el juicio oral contra 11 militares implicados: entonces un oficial, un suboficial y 9 soldados.

A mi me pasaron por toda una tropa. Grite pero no me escucharon. Aun recuerdo su olor en mi cuerpo. Sus oídos se cierran antes mis gritos. A mi me violo el Estado. Llevamos 30 años esperando justicia. Fueron las frases reales de las actrices que conmovió a los asistentes y fue antesala de inicio de juicio oral.

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Artistas en antesala de juicio oral. Foto: Karina Tamayo

La sesión de la sala colapsó. Los asistentes llegaron con la expectativa de que por primera vez se judicializara hechos que califican como crimen de lesa humanidad en su modalidad contra la libertad sexual.

De los once implicados, asistieron siete: Sabino Valentín Ruti, Arturo Simarra García, Raúl Pinto Ramos, Dionisio Álvaro Pérez, Rufino Rivera, Epifanio Quiñones Loyola y Amador Gutiérrez. Y de ellos sólo cuatro acusados no consiguieron abogado o no lograron que asista.

El Ministerio Público ha solicitado contra ellos penas que oscilan entre los ocho y 18 años de prisión para quienes sean hallados responsables.

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En próxima sesión decidirán si la audiencia será pública o privada, será el viernes 8 de julio a las 4:30 p.m. Sin embargo, los abogados de los acusados presentes y el representante del Ministerio Público señalan que la audiencia por delitos contra el honor sexual es privada.

“Nuestra expectativa es que la sala sea pública cuando se testimoniales de los inculpados y que sea privada cuando de testimoniales de víctimas. Esperamos que la sala señale que es un delito complejo para que se den audiencias seguidas y se pueda resolver lo más antes posible” acotó Rossy Salazar, abogada de la ONG Estudios para la Defensa de la Mujer (Demus), que defiende a las víctimas.

En cuanto al acceso a justicia, María Ysabel Cedano, refirió:

«Las víctimas y la defensa de ellas exigimos un juicio ágil, justo y transparente para que no se repitan los obstáculos de acceso a la justicia del pasado para las víctimas del Conflicto Armado Interno. Porque existen más de 5 mil casos casos registrados por violencia sexual sin denuncias o condenas, pues hay una cultura que estigmatiza a quien denuncia, quien hace sentir quien denuncia es culpable.»

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Marìa Ysabel Cedano, directora de DEMUS. Foto: Karina Tamayo 

Otro de los inculpados, figura el Estado Peruano como tercer civil responsable. Al respecto, Cedano insto a las autoridades que sea efectiva esta demanda por todos los crímenes sostenidos desde 1984 y 1998 en las comunidades de Huancavelica.

“Esperamos que el Estado asuma su condición de tercer civil responsable. No se están juzgando a militares como violadores comunes, sino como parte de un ejército. Tenían órdenes o tolerancia para violar porque de esa manera se pensó que se combatía la subversión y se humilló a las comunidades.” Sentenció, Maria Ysabel Cedano, directora de DEMUS.

Campaña “Un Hombre No Viola”

Interpela a cultura de la violencia sexual en nuestro país, donde se piensa que las víctimas son culpables.

Un hombre no viola es una campaña a nivel nacional, que busca visibilizar la cultura machista que justifica la violencia sexual contra las mujeres, adultas y niñas.

Por las mujeres que sufrieron violencia sexual en conflicto armado, cambio a un «Un Estado No Viola» donde se cuestiona al Estado y a las autoridades del sistema de justicia, no garantizar el derecho al acceso a la justicia a las miles de mujeres que sufrieron abuso sexual.

En el cierre del juicio, miembros de la campaña hicieron arengas para que se agilice lo mas pronto.

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Organizaciones de derechos humanos como personas independientes se sumaron a la campaña «Un Estado No Viola», por mujeres de Manta y Vilca.

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Las violaciones sexuales que se cometió en las comunidades de Manta y Vilca, no son hechos aislados, en nuestro país la violencia sexual es parte de la cotidianidad. No por gusto tenemos el galardón de ser el país con más denuncias de violencia sexual en Sudamérica, según estudio de Jaris Mujica. 

El de Manta y Vilca está llamado a ser emblemático por ser el primer caso que se denuncia por crimen de lesa humanidad en su modalidad de libertad sexual. Marca un antes y un después en la historia de la justicia peruana y en la memoria nacional. Sobre todo para esas mujeres, que a pesar de los años y el dolor, nunca bajaran los brazos hasta obtener justicia y reparación.

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