En el siguiente informe, nuestro reportero Jaime Canicoba presenta un amplio panorama de la vida de cientos de adultos mayores que pasan sus días en el Hogar “Sagrada Familia”, ubicado en el Rímac y cuya administración recae en la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana – SBLM. Experiencias de vida, afectos y todo lo que ocurre en los días de estas personas que llegaron aquí por circunstancias distintas. La mirada de Jaime permite conocer como pasan nuestros abuelitos años tras la experiencia de todo lo vivido.
Presentación

Por: Jaime Canicoba / @Canicoba307
Nuestra Lima suele tornarse en un lugar frío, y se me ocurren por lo menos dos maneras de explicar esta noción: Por supuesto, algunos de ustedes pensaron inmediatamente en el clima loco que caracteriza a nuestra “ciudad en las nubes”. Por más acostumbrados que estemos a esto, no nos impide renegar ocasionalmente de esa batalla que aún perdura, entre el bochornoso sol de 7 a 3 y los húmedos vientos que nos envuelven desde las 4 en adelante. Estoy seguro de que muchos de sus amigos – o de ustedes mismos – no han sido inmunes a un choque térmico.
También intuyo que varios otros de ustedes evocaron la vida cotidiana. En los micros, ojos inmersos en las ventanas, viendo todo y no observando nada, con ánimos tan sombríos como la gente que transita las calles, en una prisa robótica y con una expresión general que puede contagiar aburrimiento, con miradas apagadas. Sobre todo lo que se capta es indiferencia, un concepto que ustedes pueden encontrar fácilmente relacionado a la monotonía del sólo existir, sin realmente vivir.
Parte I
Tarde de historias

La primera en tener la gentileza de compartirme su historia es la señora Rosario Gamboa Linares, cuya vida previa transcurre en una casa grande junto a su esposo y los animalitos bajo su cuidado. El cambio llega un tiempo después de la partida de su amado, cuando mientras estaba en el baño dos señores roban la casa. A raíz de eso, pasa dos meses en cama sin poder reaccionar.
Es gracias a dos personas del Convento de los Descalzos que conoce el “Sagrada Familia”, donde encuentra un techo que desde hace ya casi 10 años le devuelve la alegría junto a las personas que viven en el lugar, cuyos caracteres distintos maneja con la educación que le es propia, compartiendo y viviendo con sus compañeros residentes que ya considera como una familia. Cuando hay una reunión todos están en compañía, y doña Rosario agradece a Dios porque la Beneficencia le haya abierto las puertas.
Parte II
Un caso muy especial

Como me lo indicó el señor Carlos Arce, él es el segundo residente más antiguo, siendo los primeros en haber llegado el señor Daniel Baluarte y su esposa Flor Sáenz. “De todos los que están acá son los únicos que me anteceden. Daniel y su esposa son fundadores”, me comparte con orgullo don Carlos.
Daniel Baluarte me cuenta con felicidad que lleva 54 años casado con el tesoro de su vida. A pesar de que sus 83 años crean cierta confusión en su habla, no me presenta ninguna molestia en absoluto y logro entenderle en un modo totalmente subjetivo, con la ayuda de la señorita Pantoja y de su Flor. Con una sonrisa me imparte sabiduría, enseñándome que para todo en la vida la preparación es algo muy importante.
Parte III
Talentos dignos de atesorar
En esta reunión rebosante de vida, los residentes del Hogar “Sagrada Familia” no vacilaron en mostrarme sus diversos talentos. Pues el hecho de que sean adultos mayores no representa ningún impedimento aquí: son totalmente funcionales física y mentalmente, como a continuación les compartiré.
En el albergue se dan talleres ocupacionales en los que participa, por ejemplo, el señor Ricardo Pacherres. Su especialidad son los trabajos en pintura manual, de brocha gorda y muebles. Sus trabajos han embellecido paredes, interiores, cuartos, y diversos muebles en el todo el lugar. Esta gran distracción para él la realiza en sus tiempos libres.
Parte IV
Reseña de la Directora

“Estos son los residentes del Centro Gerontológico ‘Sagrada Familia’”, refiere María Pantoja Pérez, Directora de los Centros Residenciales Gerontológicos de la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, con inmenso orgullo y cariño”. Me comparte entonces unos detalles del Hogar.
Es el aniversario 24 de su reorganización a partir de una primera institución llamada “Jesús de Nazareno” que alojaba a mujeres pobres y sus hijas. Fue un legado entregado para la administración de la Beneficencia bajo el cuidado del dr. Lorenzo Soria, mediante una escritura pública el 10 de noviembre de 1852, hace unos 160 años, ante el notario Felipe de Arellano. El local es reconstruido y nuevamente abierto el 30 de abril de 1989 como el “Hogar para Parejas Matrimoniales La Sagrada Familia”.
Parte V
Ellos nos necesitan
Laura Rodríguez Guzmán, enfermera técnica en el “Sagrada Familia”, trabaja ahí desde hace 3 años. Está contenta por ver la capacidad de cada anciano en el lugar con las actividades que se organizan en el lugar para mantenerlos activos. Esto le viene permitiendo estar constante con ellos, midiéndoles la presión cada mañana o atendiéndolos en alguna emergencia, todo con cariño, no dejándolos, no permitiendo que se empeoren.
La señora Laura me explica que la directora Pantoja busca continuamente donaciones para mejoras que hacen falta en la infraestructura del albergue, como los baños o la cocina. “La cocina es donde se celebran los cumpleaños, se prepara la comida. La dirección ve lo que son los agasajo, los regalos, la torta, todo eso. Invita a los donantes, que pueden ser de tu propia gente. Llega el día y ya están (los residentes) contentos, como unos niños, esperando”.


