ENTRE LINEAS. Construyendo una «Residencia en la tierra»
Portada de una de las primeras ediciones del poemario/ Foto: El País

ENTRE LINEAS. Construyendo una «Residencia en la tierra»

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Portada de una de las primeras ediciones del poemario/ Foto: El País
Portada de la edición publicada tras la obtención del premio Biblioteca Breve/ Foto: El País

Por Javier Contreras

Este año se cumplen 40 años de la muerte del genial poeta chileno Pablo Neruda y 80 desde la publicación de su obra Residencia en la tierra, que es para muchos – entre los que me incluyo- su obra cumbre, la mejor de todas, por encima incluso de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, su poemario más vendido y celebrado.

En Residencia en la tierra, Neruda compone un poemario profundo, de lenguaje hermético e incluso metafísico. Hace uso de una rigurosa lógica de la imaginación que se adentra en el surrealismo, pero además, deja expreso su interés por explorar nuevos causes que los de sus contemporáneos. El verso libre y la carencia de puntuación son una muestra de este afán nerudiano, así como los procedimientos significantes mayores -imágenes y símbolos- que nunca pierden su peculiar irradiación sensible.

Neruda escribe este pomario mientras sufría una honda crisis personal. Traduce mediante palabras su caos interior, el mundo de pesadilla que observa en su entorno y su incapacidad dramática para hallar un sentido en el universo. La extraña belleza de sus imágenes, su enorme plasticidad y la potencia de su voz poética bastan para consagrarlo como una de las grandes creaciones de la poesía en lengua española, y a Neruda como uno de los maestros de la lírica moderna.

Alguna vez Neruda dijo de Residencia en la tierra que era su libro más visceral, y razón no le falta, pues aborda temas muy polémicos como la dificultad de la creación y la relación del sexo (lo erótico) con la poesía; la soledad, el desamparo y la decisión de descubrimiento creativo para desterrar aquello que le impide expresar libremente su originalidad y creatividad social y sexual; de fantasmas, de amores lejanos y de una mujer tormentosa “maligna”.

El narrador de Residencia en la Tierra, expresa sus sentimientos y estados de ánimo basados en la contradicción producto de la angustia que le provoca la misma residencia en la tierra y la experiencia de vivir, entendida tanto en la experiencia cotidiana, como en los estados más profundos de cuestionamiento del propio ser. Pero esta existencia atormentada se vuelve contradicción cuando se reconoce indeciso; el sujeto incapaz frente a todo acto reivindicador.

Residencia en la Tierra, plantea una estructura subyacente que corresponde, paradójicamente, con la presentación del texto, a medida que la lectura transcurre, el hablante adquiere de a poco madurez, aire de hombre vivido, que se detiene a rememorar y reflexionar sobre su vida, lo que le permite encontrar su propio “yo” poético.

La existencia del sujeto lírico, se pone en manifiesto de distintas maneras a través del texto; primero como una explosión de emociones no delimitadas y luego,  más pasivo y contemplativo, siendo la reflexión es su principal característica. Las figuras retóricas, nacen al interior mismo de la experiencia del sujeto, el autor hace uso de un lenguaje fiel a sus emociones utilizando imágenes desgarradoras, profundamente sutiles a veces, imágenes concretas como son la madera y el hierro del barco. Con un lenguaje sencillo y casi coloquial se da mañana para usar metáforas, metonimias, sinécdoques a lo largo de todo el texto.

Residencia en la tierra, por lo mismo, no es un libro fácil de leer, o de comprender diría bien, el esfuerzo necesario para tal gesta (por su riqueza de contenido) debe ser un tanto igual al de crearlo, quizás esa es la razón por la que no ha tenido la celebridad de los otros poemarios (más simples, en fondo y forma) del mismo autor.

Pero es en esta obra donde Neruda expone todo su lado filosófico, de pensador agudo y reflexivo, es en esta obra (cumbre de la poética latinoamericana) en la que Neruda, se consagra el poeta que hoy todos celebramos y admiramos.

Sobre el autor

1 comentario

  1. Rossana Favero-Karunaratna

    Primero, felicitarte por el premio que orgullosamente comparto contigo desde la isla de Sri Lanka, donde Neruda escribio parte de su «Residencia en la Tierra». Hace un par de anhos tuve el privilegio de poder ubicar el lugar exacto donde vivio , por supuesto cerca al mar, y desde donde sufriria su soledad. Cuesta un poco el imaginarse la ciudad en aquellos tiempos, aunque las fotos que quedan de ese tiempo se conservan, conectando esa experiencia personal con una isla que se hallaba bajo el poder colonizador del Imperio Britanico. Saludos.

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