Estudiantes retomaron el control de la sede central de universidad La Cantuta / Foto: Javier Contreras (Spacio Libre)
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Estudiantes retomaron el control de la sede central de universidad La Cantuta / Foto: Javier Contreras (Spacio Libre)
Estudiantes retomaron el control de la sede central de universidad La Cantuta / Foto: Javier Contreras (Spacio Libre)

Por: Jesús Crisologo Galván

Hoy La Cantuta, el alma máter del magisterio nacional del Perú, está sumida en la incertidumbre, el futuro es incierto y los de siempre quieren ganar de nuevo.

La incertidumbre ha sido generada por las anteriores administración/es de la UNE, porque desde que se vio obligada a salir la Corune tras la difusión del video donde su jefe Montesinos entregaba dinero a Alberto Kouri para que se cambie a la bancada Fujimorista, los colaboradores de esa comisión se organizaron para impedir y hostigar a los docentes y trabajadores despedidos por la mafia fujimontesinista. Mafia que ellos sostuvieron en La Cantuta. Así nace el Frente Amplio Cantuteño (Fuac), el “frente político” antidespedidos por la Corune, el “frente político” integrado por los colaboradores, en todos los niveles, de esa nefasta comisión interventora, el “frente político” heredero en todo de la Corune.

Ese “frente político”, heredero del estilo de gobierno fujimontesinista ha venido gobernando la UNE desde 2001, recurriendo a todo para acaparar el poder. Ha hecho de todo para deshacerse de la oposición, los ha acusado de mediocres, de arcaicos, de violentistas, de terroristas, hasta de ladrones, ha traído a matones para amedrentarlos y “asegurar” sus intereses. Ha asimilado también a los débiles de principios, a los corruptibles. El Fuac no escatimó en nada para mercenarizar a estudiantes, docentes y trabajadores. Los sorteos de dinero, aparatos electrodomésticos, incluso de pavos y panetones en navidad se convirtió desde que tomaron el poder en práctica cotidiana.

Para asegurar la mayoría en los consejos de Facultad inventaron plazas y concursos para que entren sus allegados, sus incondicionales, esos que en su mayoría son de dudos capacidad intelectual pero que al momento de votar, tiene el suficiente “criterio” para saber elegir a los miembros del Fuac. No han escatimado en traer a docentes moribundos, en sillas de rueda para alcanzar mayoría en una elección y elegir al jefe de departamento de su entorno. Y cuando era imposible ganar la elección, fácil, partían, mediante resolución rectoral y con voto mayoritario del Consejo Universitario, el departamento académico y solucionado el problema. Así consiguieron acaparar todas las jefaturas de departamento, después atacaron las facultades y la Escuela de Postgrado. Controlado todo, llegaron los amigos, unos de dudosa reputación y comportamiento, otros, académicos mediocres y magísteres y doctores que necesitan urgentemente trasfusiones de biblioteca.

Las direcciones universitarias, cargos de confianza, en estos últimos 13 años han recaído en los mismos, en esos que se creen la maravilla política, los rasputines, los Fuché de la política cantuteña y devienen en los felones de siempre que terminan en el mismo cargo. Los otros, eternizados en oficinas que no funcionan por su ineptitud disfrazada de intelectualidad de quienes la dirigen, incapaces siquiera de organizar con seriedad y sin improvisación una celebración por el aniversario institucional. Otros que están pero no están, tan intrascendentes que solo les importa el pago adicional por el carguito. Los otros que fungen de escritores y obligan a sus estudiantes y a los docentes contratados a que compren y vendan sus “obras”, incluso hasta les preparan los paquetes para los viajes del Programa de complementación académica y segunda especialización (Procase).

Ese Procase es capítulo aparte. La administración de la UNE, dirigida por el Fuac, ha hecho que muchos de sus integrantes formen empresas de servicios académicos, y cuando no podían, recurrieron a sus amigos de provincias para que La Cantuta esté en todo el Perú. Una visita e inspección de la Contraloria podría aclarar sobre los ingresos que genera este Programa que otorga grados académicos de bachiller, de maestría y de doctorado, y otorga la licenciatura en educación. Y no solo se da en provincias, sino casi en todos los distritos de la capital, con horas mutiladas en algunos sábados y domingos de cuatro meses por semestre académico.

Sería interesante que Contraloria adquiera las resoluciones que respaldan esas “sedes”, quién la administra desde la sede central, y fundamentalmente, cómo se distribuyen los ingresos. Estamos seguros que acá está una de las razones de la “lucha por el poder” en La Cantuta entre los que integran e integraban el Fuac.

Otro capítulo aparte es el Colegio de Aplicación, que ha terminado siendo un híbrido entre la UNE y del Ministerio de Educación. Dos directores para un colegio que ha dejado de ser hace mucho uno de los colegios emblemáticos de Chosica y modelo pedagógico en el país y en el extranjero. Irreconocible para quien estudió antes allí y empeorado por quienes en los últimos años lo han dirigido.

Y aunque cueste decirlo a alguien que ha pasado por sus aulas, las luchas internas han alejado a La Cantuta del liderazgo pedagógico en el país que en algún momento lo tuvo. Conserva, como formadora de maestros, esa reserva moral que se puede ver en los estudiantes, docentes, trabajadores y egresados que en este momento salen a las calles para expulsar a la Comisión de orden designada por la ANR para intervenir a la UNE, e integrada por los amigos de la administración del rector separado del cargo por una sentencia judicial, amigos de rectores anteriores, amigos de interventores en la época del fujimontesinismo, amigos del caos, la anarquía, de la viveza, amigos del acomodo y del arreglo. Amigos de la leguleyada, amigos de todo menos de la ética, amigos de la pose.

Estamos seguros que la Comisión se irá, y eso será el primer triunfo de La Cantuta formadora de grandes maestros. El segundo, debe ser expulsar a quienes solo se sirven de La Cantuta para saquearla, para aprovecharse de ella. La educación del país, los estudiantes que hoy están en sus aulas, los docentes probos y honestos lo exigen. Lo tercero, que los buenos maestros, que los hay y muchos en La Cantuta, y los buenos estudiantes cantuteños retomen la senda del liderazgo pedagógico de La Cantuta que en algún momento fue indiscutible.

No sé por qué esta situación me recuerda a lo que sucedió en 2000 con la dictadura de Fujimori y Montesinos. También me recuerda que los dictadores tienen seguidores que amenazan y atacan. También me recuerda que parte del trabajo periodístico es recibir amenazas y saber responder. También me recuerda que los dictadores terminan en prisión. También me recuerda que puedo seguir escribiendo pero el espacio es corto…

Sobre el autor

Por Javier Contreras

Periodista de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Interesado en investigar temas relacionados a la cultura, educación y sociedad. Sueño con un mundo mejor, más justo, honesto y solidario y creo que el periodismo es una herramienta para conseguirlo. Comprometido con los derechos humanos pero no con el falso activismo.

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