
Por: Sandra Reyes Martínez / @SandraLoiseM y Javier Contreras/ @Javiperiodismo
El auditorio principal de la Casa de la Literatura Peruana lució un inusitado lleno de bandera la noche de ayer, por más de un centenar de personas que se congregaron para rendir un justo homenaje en vida a uno de los grandes narradores peruanos: Oswalo Reynoso, autor de célebres obras como En octubre no hay milagros o Los Inocentes.
Fue resaltante que muchos de los asistentes fueron jóvenes, universitarios, escolares, que llegaron hasta la vieja estación de los desamparados buscando conocer al escritor cuyas obras los había deslumbrado, buscaban un autógrafo, un consejo, una foto, oírlo, tocarlo, y Don Oswaldo, de auténtica vocación educadora los atendió a todos con cariño, les regaló una sonrisa, un brazo paternal, un consejo cuando le decían «Quiero ser escritor»
7:30 p.m. y ya no cabía nadie, la fría noche limeña pareció un tarde de verano, por el calor de los aplausos, afecto, y muestras de admiración con el que los asistentes recibieron al laureado novelista en la mesa de honor.
La noche inició con la intervención de Roberto Reyes, profesor de literatura y crítico conocedor de la literatura de Reynoso, quien habló sobre una de las mejores obras del homenajeado: Los Inocentes, publicada en 1961, por ser un monumento que se reveló a la sociedad conservadora de aquellas épocas, Reynoso abordó temas como homosexualidad usando la jerga urbana propia del lumpen.

Además, Reyes, resaltó a Washington Delgado y a José María Arguedas como los únicos que valoraron a Reynoso, frente a una crítica pacata y moralista que se espantó con la obra del escritor, pidiendo inclusive su excomunión y luego que se le retire el título de maestro.
Acto seguido tomó la palabra el periodista Beto Ortiz, quien se declaró un profundo admirador de Owaldo Reynoso, contó que cuando tenía 19 años fue a la casa del escritor con unas hojas que contenían sus narraciones y recibió paternales consejos de Reynoso, además aseguró que como él muchos escritores de hoy lo hicieron, no fueron a la Casa de Bryce ni de Cueto, siempre el lugar a donde recurrir era el hogar del arequipeño.
Muchos jóvenes que hemos soñado con escribir hemos recurrido a Oswaldo Reynoso, porque sus libros nos hablaban de personajes que etendíamos, escribían para nosotros», declaró.
Ortiz, llamó a Reynoso «Autor de best sellers clandestinos» y además dijo que es de aquellos que no necesitan publicidad ni aparato de prensa.
Yo me siento inspirado por todo lo que Oswaldo representa, a Vargas Llosa le han dado un nobel pero no un chocolate para «Pichula» Cuellar», aseguró.
Finalizó con una metáfora que definió al novelista: «Oswaldo se zambulló en la vida, salió, se secó y escribió», sentenció.

Luego, llegó el momento esperado, la directora de la Casa de la Casa de la Literatura, Karen Calderón entregó a Oswaldo Reynoso la placa que lo distingue con el galardón institucional, ante un auditorio que puesto en pie rompió en un sonoro aplauso. Calderón, dijo que para ella era un honor conocer a Reynoso, de quien dijo ser profunda admiradora y a quien agradeció por todos sus aportes a la literatura peruana.
Finalmente, Reynoso muy emocionado tomó la palabra para agradecer a los asistentes, a la Casa de la Literatura y a la vida que le permitió escribir, recordó a los muchos escritores que murieron en la miseria: Vallejo, Adán, entre otros.
¡Gracias Maestro Reynoso por enseñarnos el camino de la narrativa moderna! ¡Gracias por ser un cultor de la buena prosa, del lenguaje popular y de la rebeldía literaria! ¡Gracias por enseñarnos que es posible creer en un Perú mejor, y escribir para ello! Tu legado son tus obras y en la lectura de Los Inocentes y de En Octubre no hay milagros nos encontraremos con tus personajes bien concebidos y con fascinación palpitante por las historias que nos contaste y seguirás contando.
