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Foto: Internet

 

Fuiste una mariposa ardiente por la virtud de tu pluma y brillaste por las noches en tus sueños taciturnos. No sé cuántas veces pensaste que soñaste, pero me alegro que hayas decidido no alejarte de ellos. Periodista y punto. Mujer de fuego no se te olvidará, jamás.

Escrito por: Jorge Weston / @JorgeMWeston

Han pasado 21 años de la muerte de Melissa Alfaro en las oficinas del semanario Cambio, tras activar un detonante que era dirigido para Carlos Arroyo, Director del medio. Este ‘sobre bomba’ estaba compuesto por 200 gramos de anfo gelatina, material explosivo usado constantemente por militares, lo que le causó una muerte inmediata.

Melissa Alfaro tenía 23 años, cursaba el quinto ciclo de periodismo en la ahora Universidad Jaime Bausate y Meza.  Su madre siempre hizo todo lo posible para sostener sus estudios con ese ímpetu de salir adelante, ya que era separada, y la ayuda económica que brindaba su padre era muy poca.

Por ello, Melissa tuvo que conseguir trabajo. Intentó en algunos lugares de prensa pero se necesitaba gente de experiencia, hasta que encontró  a Cambio en 1989. Le brindaban para sus pasajes y almuerzo, y eso era suficiente para ella, porque el amor al periodismo siempre fue una prioridad. En especial los temas de derechos humanos y temas sociales.

En setiembre de 1991, ya era jefa de informaciones en Cambio, un gran ‘paso’ en su carrera y un incentivo personal en su profesión.

El 10 de octubre, moriría sin oportunidad de tener una salida, o la esperanza de escoger lo que tanto soñó, hacer periodismo. Y seguir amando a su madre cada día, y en cada momento.

En un reportaje realizado por Fuero Interno hace un año, amigos de la joven periodista comentaron acerca del cariño, vehemencia y vigor de Melissa:

“Melissa era muy preocupada por los niños, había hecho muchos reportajes a niños de la calle, cosa que le había valido el apelativo de ‘piraña’; le gustaba mucho los temas sociales, niños, la indigencia, el maltrato a los trabajadores. Ella siempre andaba con libros de Benedetti, su camino estaba en el tema social. Hubiera sido una gran periodista”, Rodolfo Ybarra (compañero de Melissa).

“Tu mejor amiga, Magari Quiroz, quien incluso le puso tu nombre a su hija, mediante una carta abierta que le pedí te hiciera, puso en conocimiento cómo eras más íntimamente. Aquí un extracto de su sentida carta”:

“Se afinan los recuerdos de cuando juntas tejíamos sueños como dos hilanderas que creen que vivirán para siempre, también de lo vivido estos veinte años de tu ausencia. Ahora te hablo más que cuando andábamos juntas y tú me preguntabas, como en un interrogatorio, sobre lo que me pasaba, querías saberlo todo, pero a mí me daba flojera hablar de mis cosas.
De esos tiempos me han quedado algunas manías ¿recuerdas cuando vendíamos cosas para los pasajes, los cigarros y los chicles? tú eras mejor vendedora, ahora lo sigo haciendo y hay tanto de necesidad como de complicidad con tu recuerdo; también me sigo paseando por el jirón de la Unión aunque ya no venden las bombas con manjar que a veces comíamos, ha cambiado todo, ahora las pizzas están de moda.

Debiste dejarme tus guantes negros de cuero para los fríos inviernos que cada vez son más helados y más largos y se agolpan unos a otros sin piedad, para unos más que para otros, ya sabes: los niños siguen muriendo de frío, todavía viven en casitas de esteras con techos de plástico para que “no pase la lluvia” y pisos de arena y los hospitales no son suficientes para atenderlos”

Hasta hoy se nada contra la corriente

Víctor Penas,  fue un capitán asignado al  Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).Sus labores estaban referidas a acciones para el beneficio de una jerarquía política. Sus ataques, no fueron solamente a personas vinculadas o sospechosos con grupos terrorista, también fue a opositores del gobierno del ex presidente Alberto Fujimori.

Algunas atentados de Penas 91’:

El 15 de marzo, un abogado de la Comisión de los Derechos Humanos (COMISEDH), perdió el brazo izquierdo al abrir un sobre de manila que se encontraba en su escritorio.

El 21 de Junio, Víctor Ruiz León murió al recibir la correspondencia de su vecino, el director de la revista ‘Cambio’, Carlos Arroyo,  la cual explosionó al abrirla.

También, envió una bomba al ese entonces diputado izquierdista Ricardo Letts Colmenares, pero este sospecho y llamó a la policía para desactivar el explosivo.

En 1993 fue acusado de matar a 8 narcotraficantes y robar 300 kilogramos de droga en el Alto Huallaga.

Se logró abrir un proceso contra Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos como autores mediatos del delito de homicidio calificado, pero igualmente no se puede  ver buenos resultados.

Un camino sin final, con una perseverancia de acero.

Su madre describe a Melissa de la siguiente manera:

“Ella fue una chica dulce, carismática, buena, honesta; comprometida con su pueblo, con su país; quería mejorar este país con su pluma. Lo único que quería Melissa era tratar de dar su granito de arena para que las cosas en este país mejoren con su pluma. El poder de la pluma es grande cuando es bien utilizado y es desastrosa cuando es mal utilizada”

Norma Méndez, madre de la joven periodista,  se enteró del atentado por la televisión, y se dirigió hacía la comisaria de Lince para verificar que había ocurrido. Ahí fue donde dos policías le confirmaron sus sospechas, su hija había muerto en ´Cambio´. Hasta ese entonces ella no conocía los motivos, ni como este hecho lamentable había sucedido, pero en esos momentos solo quería ver a Melissa por última vez para despedirse de ella. Acto admirable que logró hacer, al dirigirse al seminario.

Después de 2 décadas,  Norma Méndez aún participa en charlas  de derechos humanos para hacer memoria de este caso, pues hasta la actualidad no se castiga a los culpables de este asesinato.

El caso de Melissa estuvo inactivo por muchos años, luego se perdieron documentos judiciales en los tribunales. El caso ha avanzado por la perseverancia de la madre pero aún no se puede cantar una mustia victoria tras años de lucha. Las pruebas son claras para señalar a Víctor Penas como principal actor de este crimen. Solo se aspira justicia, pero se obtiene olvido.

El gobierno de Fujimori ha perpetrado actos criminales de manera cruda e insensible, este es uno más de los que suma a la lista. Por ello,  en estos días donde existe un debate político y emocional por la petición de indulto que realizará la familia del sentenciado por secuestro agravado y otro delitos de lesa humanidad, debemos considerar no solo el fin de liberar un reo o no, sino también la opción de ponernos en el lugar de todas las víctimas y familias  que fueron sometidas a un daño permanente de índole genocida, psicológico y político-social

Un comentario en «INFORME. 21 años de Melissa Alfaro: Semblanza del amor al periodismo»

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