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Foto: Internet
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Lima, Perú (Spacio Libre).- Al menos 6 de cada 10 mujeres en el Perú sufren opresión por parte de su pareja, y 4 de ellas son víctimas de violencia sexual y física según alerta   la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), además el Ministerio de la Mujer ha registró 416 feminicidios durante el 2012.

El Observatorio Virtual de Acoso Sexual Callejero, proyecto dirigido por la socióloga Elizabeth Vallejo Rivera e integrado por jóvenes, ha puesto el tema en debate, y ha manifestado la necesidad de mejorar la convivencia en los espacios públicos de nuestras ciudades.

Los perpetradores del acoso se amparan en  una serie de argumentos tales como:  “Lo hago para halagarlas”,  “Si se visten así es porque quieren que los hombres les digan cosas” , “Es solo un comentario; si no les gusta, pueden elegir no hacerle caso y seguir con sus vidas”, entre otros que no son más que excusas infundadas.

Para la socióloga Vallejo Rivera, el acoso sexual callejero “es una gran gama de prácticas como silbidos, comentarios sexualmente explícitos o implícitos, masturbación pública, tocamientos, entre otros, del que son víctimas cotidianamente las mujeres en las calles o en el transporte público, son prácticas no deseadas por ellas y que les causan miedo, por lo que desarrollan estrategias evasivas: cambian sus rutas, toman transporte aunque los tramos sean cortos, tratan de salir acompañadas, se cubren más de lo que quisieran, evitan salir solas de noche, etc”.

El testimonio de la estudiante María Gracia Reyes, de 22 años, es solo la punta del iceberg pero permite entender las graves consecuencias de este tipo de vilación:

«Tenía alrededor de diez años cuando me dijeron la primera obscenidad en mi vida, fue un señor que caminaba en la misma vereda que yo, me di cuenta, cuando caminaba hacia mí, que me miraba, pero no sospeché que algo malo sucedería. Cuando lo tuve al frente, acercó mucho su boca a mi rostro y susurró: “qué ricas tetitas”. Yo tenía el cuerpo de una niña, ni siquiera había tenido la primera menstruación, así que no se trató de una “provocación”. Cuando se acercó tanto a mí y escuché lo que decía, el miedo inundó todo mi cuerpo, seguí caminando y casi podía escuchar los latidos de mi corazón, pero supe que lo peor ya había pasado, al menos no me había hecho nada. Sin embargo, me quedé con una sensación horrible, sentí impotencia por no haber podido defenderme, y también vergüenza y culpa», declaró.

El sociólogo Diego Tuesta argumenta que existen complejas estructuras de dominación masculina que explican no solo el feminicidio, sino también la violencia contra la mujer, asegura que en al menos 40% de los casos reportados por el Ministerio Público, las víctimas habían denunciado a la policía maltratos físicos y psicológicos.

El Observatorio Virtual de Acoso Sexual Callejero mantiene esta campaña de concientización.

Con Información de Diario 16

Por: Javier Contreras/ @Javiperiodismo

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