SALVEMOS NUESTRO PATRIMONIO. Proceso histórico de la arqueología peruana – Parte 2
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SALVEMOS NUESTRO PATRIMONIO. Proceso histórico de la arqueología peruana – Parte 2

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Por: Francisco E. Iriarte Brenner

Las construcciones a base de piedras y barro, estaban constituidas por plataformas logradas con un relleno de bolsas de totora conteniendo barro con piedras rústicas, mientras que las paredes se construyeron con piedras escogidas cara-vista, que se levantaban sobre éstas, las que estaban enlucidas con barro. Hay una evidente presencia de adornos personales, tales como collarines hechos de cuentas de Spondyllus pictorum, crisocola, carbonatos, vértebras de peces y conchas recortadas y caracoles pequeños. Las herramientas cortantes se hacía preferentemente de obsidiana y se encuentran figurinas femeninas, esculturas de barro no cocido, seguramente relacionadas con sacrificios propiciatorios y cultos a la fertilidad de los seres. Caral -que anteriormente se denominaba“Chupacigarro”-, se encuentra a 22 km tierra adentro, a unos 100 m sobre el nivel del mar, lo que nos permite señalar que podía entonces, disponer de recursos agrarios y también de los procedentes del mar, constituyéndose en un gran centro ceremonial, comercial y administrativo, con varias edificaciones y plazas circulares hundidas, que alcanzan hasta los 80 m de diámetro, conjunto de unas 30 estructuras de diversa magnitud y funciones. Pertenecen a esta misma época, en el mismo valle de Supe, los yacimientos denominados Piedra Pesada, Penco, Cerro de los Toros, Allpacoto, Huacachi y Áspero que, en algún momento, estuvieron relacionados entre sí.

El gigantesco conjunto de Sechín Alto, que se ubica en el valle de Casma, a 2 km del posterior templo de Sechín, se extiende por 350 m de largo y 250 m de ancho, con una estructura central de forma piramidal, que se eleva a unos 44 m de alto, conformada por plataformas cuyas paredes se han construido con grandes piedras alternadas con otras de menor tamaño, mientras que en el interior aparecen adobes cónicos con los que se han armado los muros aparentemente más antiguos del edificio. Al frente se ubica una plaza de 1,400 m2, que cuenta con patios hundidos, además de cinco plazoletas, algunas de las cuales presentan también pozos circulares en su interior.

En el valle de Virú se encuentra Queneto, yacimiento arqueológico conformado por dos plataformas rectangulares colocadas a distinto nivel, que se interconectan y están rodeadas de murallas. Las paredes son anchas, hechas empleándose grandes piedras sin labrar. La plataforma más alta presenta hacia delante un recinto, donde aparecen monolitos colocados verticalmente, también sin labrar, conformando un espacio similar al del Kalasasaya de Tiwanaku, como lo ha destacado Imbelloni y que, en gran medida se asemeja a las estructuras de madera con fines ceremoniales, que se han descrito en la Polinesia. En el área de ingreso al sector de los dos cuadrángulos se ubican grandes bloques pétreos, muchos de ellos con presencia de petroglifos de variada conformación y, al parecer, de diversos momentos. Engel, Fung y recientemente Chu, han informado sobre Bandurria, sitio ubicado al sur de Huacho, en relación con Las Salinas, que presenta rústicas viviendas que rodean una estructura piramidal, construida con piedras sin labrar, la que aparentemente es más antigua que Caral. Mientras que Huaricoto, en Marcará, en el Callejón de Huaylas, a 2,750 m sobre el nivel del mar, es un santuario con características similares a Chavín, donde se celebraban ceremonias relacionadas con el fuego, como lo demuestra el fogón central, con tiros de aire, que se ubica en el patio central del conjunto, como lo informa Burger.

 

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