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Foto: Internet

Por: Francisco E. Iriarte Brenner

En el valle del Rímac aparece el estilo Jicamarca, con formas de recipientes alfareros que corresponden a botellas de gollete tubular, cónico u ondulado, vasijas efigie representando monos, perros y también figurinas antropomorfas, habiéndose resaltado con incisiones anchas y superficiales algunos de los detalles anatómicos de los personajes retratados allí. Al parecer, por los restos subsistentes, se puede estimar que se trataba de aldeas relacionadas con viviendas conseguidas de material rústico, cuyos ocupantes empleaban una alfarería de pasta marrón, en forma de cuencos de bordes engrosados, botellas y ollas sin cuello, aparentemente sin tenerse cerámica decorada. Las primeras fases están conectadas con el complejo en U de San Antonio, ubicado en la confluencia de la quebrada de Jicamarca con el Rímac, conformado por unos 24 montículos piramidales truncados. La construcción comprende plataformas levantadas a base de cantos rodados y barro, luego se colocaron rellenos soportados por muros que, posteriormente fueron colmatados. En época del estilo Jicamarca, el lugar adquirió la forma en U, edificándose adicionalmente una serie de montículos más, que se construyeron al mismo tiempo que la aldea ya mencionada. Hay indicios del uso de bolsas cargadas de piedras y barro, empleadas en el relleno de los muros, junto a las cuales se ubica una cerámica de pasta más clara y aparecen algunos ejemplares oxidados.

Los trabajos realizados en el embalse de Gallito Ciego, en el área de Pacasmayo, han permitido demostrar que en el valle del Jequetepeque también se encuentra una secuencia de grandes construcciones ceremoniales en forma de U, empleándose adobes cónicos y con rellenos murarios de piedras rústicas y barro, para conformar plataformas escalonadas, presentándose fogones instalados en patios hundidos, que parecen vincular el área del Jequetepeque con Layzón, junto a una alfarería similar a Ofrendas (de Chavín), especialmente en Limoncarro, en el valle del Jequetepeque, de donde proceden unas bellas tacitas líticas labradas con figuras en relieve que demuestran un entronque ideológico y artístico con Chavín-Cupisnique. La Florida, en el valle del Rímac, es una edificación en forma de una gigantesca herradura (U), con los brazos que alcanzan a los 500 m de largo, que se desprenden de una pirámide escalonada central, que alcanza a los 17 m de alto. Para el valle de Lurín, Richard Burger ha excavado Cardal, Mina Perdida y Manchay Bajo, de características similares. La estructura de Cardal repite la forma en U, con una amplia escalinata en el sector central de la pirámide, que franquea una puerta, vano que se presenta en forma de boca abierta, de aspecto felínico, con una amplia dentadura, representada aquí por piezas triangulares y grandes colmillos blancos, dando frente la fachada a un amplio patio ceremonial.

Moxeque (Moxeke), en Casma, presenta grandes figuras de arcilla en relieve, policromadas, colocadas en sus paramentos exteriores, que Tello estimó estar relacionadas con Chavín, y los trabajos de los esposos Pozorski, parecen señalarle una antigüedad sobre el 1,400 a.C., considerándose que se trata de un sector del complejo mayor de Pampa de las Llamas. La decoración, en este caso, está constituida por cuatro bustos y dos caras antropomorfas, ubicadas dentro de hornacinas, hechas de barro coloreado. Para esta época aparecen también los primeros elementos culturales de Huaca Loma, en Cajamarca, en la cuenca del río Crisnejas. Se trata en este caso, de un montículo constituido por plataformas rectangulares superpuestas, construidas con piedras y barro, y que presenta canales líticos, probablemente relacionados con algún tipo de culto al agua. Para la cuenca del Titicaca se ha señalado como correspondientes a este momento, ciertas estructuras ubicadas en Chiripa y en Wankarani. La arquitectura temprana de la zona y muestras de litoescultura de la hoya, han sido estudiadas por los esposos Chávez-Mohr, sobre todo una talla lítica encontrada en Taraco, que se debe relacionar con Chiripa y Marcachi, mientras que Wankarani, que corresponde al área del Poopó y del valle de Cochabamba, ha sido estudiada y dada a conocer por Carlos Ponce Sanginés.

Para la Amazonía se cuenta con el yacimiento de Tutishcanyo que se ubica a orillas de Yarinacocha, en Pucallpa, Ucayali, con una antigüedad de 2,000 a.C. aproximadamente, relacionándose su cerámica con la de Kotosh-Huairajirca, y con la hallada en la Cueva de las Lechuzas, en Tingo María, al borde del río Huallaga, así como con la fragmentería que encontráramos con Ravines en Valencia, en el río Corrientes, al norte de Loreto.

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