INFORME. «SAGRADA FAMILIA» PARTE III. Talentos dignos de atesorar
"''Borrachitos'' ¿Por qué la tierra se mueve? Después de una noche de alegría y felicidad" - Foto: Jaime Canicoba

INFORME. «SAGRADA FAMILIA» PARTE III. Talentos dignos de atesorar

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“La imagen de tu sonrisa, la tengo grabada en mi mente, aunque tenga 100 vidas, nunca dejaré de quererte” - Ricardo Pacherres / Foto: Jaime Canicoba
“La imagen de tu sonrisa, la tengo grabada en mi mente, aunque tenga 100 vidas, nunca dejaré de quererte” – Ricardo Pacherres / Foto: Jaime Canicoba

Por: Jaime Canicoba / @Canicoba307

En esta reunión rebosante de vida, los residentes del Hogar “Sagrada Familia” no vacilaron en mostrarme sus diversos talentos. Pues el hecho de que sean adultos mayores no representa ningún impedimento aquí: son totalmente funcionales física y mentalmente, como a continuación les compartiré.

En el albergue se dan talleres ocupacionales en los que participa, por ejemplo, el señor Ricardo Pacherres. Su especialidad son los trabajos en pintura manual, de brocha gorda y muebles. Sus trabajos han embellecido paredes, interiores, cuartos,  y diversos muebles en el todo el lugar. Esta gran distracción para él la realiza en sus tiempos libres.

"''''''''''''''''Borrachitos'''''''''''''''' ¿Por qué la tierra se mueve? Después de una noche de alegría y felicidad" - Foto: Jaime Canicoba
«»»»»»»»»Borrachitos»»»»»»»» ¿Por qué la tierra se mueve? Después de una noche de alegría y felicidad» – Foto: Jaime Canicoba

“Antes de entrar acá lo compartía con mi trabajo de chofer. 50 años he manejado carro, pero en mis tiempos libres, hacía trabajos de pintura, tanto de paredes como de muebles. Y ahora sigo así acá, ya no hay carro – más risas se esparcieron entre los presentes – pero sigo haciendo la pintura, y en eso dedico el tiempo acá, trabajitos manuales”.

También nos cuenta su experiencia doña Flor Baluarte, en medio de las divertidas y esporádicas ocurrencias de su esposo, quien no carece en absoluto del vigor para robarle un abrazo en el momento menos esperado.

Más que complacida cuando la directora implementó recientemente un taller de Mistura. Tras ver videos de preparación, los platos resultantes incluyeron y no se limitaron a: papa rellena, causa de papa, tortilla de papa y pastel de papa, tallarín rojo, tallarín verde, tallarín a lo Alfredo, saltado de tallarín, etc. Varios platitos que se dieron en el concurso entre varios albergues.

Recetas excelentes a la par de cualquier restaurant de 5 tenedores / Foto: Jaime Canicoba
Recetas excelentes a la par de cualquier restaurant de 5 tenedores / Foto: Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana

Poesía

Aplausos y risas acompañaron incondicionalmente a todas las intervenciones cuya inspiración sólo se acrecentaba con el paso de los minutos. A continuación:

De Ricardo Pacherres

  • “Me gustan las fresas, y me gusta el pan, pero lo que más me gusta es tu sincera amistad”.
  • “Dicen que el amor es una locura, pero a mí, es lo único que me cura”
  • “Si amarte es una locura, quiero seguir así hasta la sepultura”
  • “La imagen de tu sonrisa, la tengo grabada en mi mente, aunque tenga 100 vidas, nunca dejaré de quererte”

De José Robles

  • “Noche que yaciente palpitas, y derramas tu candor oscuro, como la ternura de mi amada, belleza lánguida y sedosa, tiniebla barnizada de azabache, y prisionera en melancolía”.
Ellos pueden (y quieren) compartir sus vastas experiencias con nosotros / Foto: Jaime Canicoba
Ellos pueden (y quieren) compartir sus vastas experiencias con nosotros / Foto: Jaime Canicoba

Flor Baluarte recitando “La Madre”, de Rafael León

“¿Te acuerdas de aquella copla, que escuchamos aquel día, sin saber quién la cantaba, ni de qué rincón salía? Qué encanto, ¿verdad? Qué duende, qué sentimiento, que estilo, qué voz, creo que nos saltaron las lágrimas a los dos. Todito te lo consiento, menos faltarle a mi madre, y me enterao casualmente que le faltaste ayer. Y mira, nadie, nadie me lo ha contao, pero mi corazón está repartío entre dos amores. Si al uno encuentro llorando, es que el otro lo ha ofendido. Mira, yo nunca me quejo de tus caprichos constantes. Si quieres un collar de brillantes, si quieres un vestido, catorce.

En la diestra y en la siniestra tienes un par de agujeros, por donde van a los mares los ríos de mi dinero, que yo, con tal que tú no me faltes, todito te lo consiento, menos faltarle a mi madre. Porque ese mimbre de luto, que no levanta la voz, que no gime ni suspira, que en los siete años contigo no ha tenido ni un sí ni un no. Se le llenan los ojos de gloria cuando nos mira, y en los andares de su juventud, ha sido cuarenta veces mucho más guapa que tú. Conque a ver si te imaginas que la has visto en los altares, e hincarte de rodillas antes que hablar de mi madre, a la madre de mi alma la quiero más que a mi vida, por dios, no me la avasalles, porque madre sólo hay una, y a ti, te encontré en la calle”.

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