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El 80% del país se encuentra en emergencia y por lo tanto es momento de resolver problemas inmediatos, tales como atender a los afectados e impedir mayores daños, pero también debemos ser responsables con el futuro y planificar las soluciones de mediano y largo plazo. Por tal razón es importante analizar las causas del problema y así encontrar propuestas que resulten viables y efectivas para iniciar la reconstrucción y sobre todo definir qué papel jugará el Estado en todo esto.

La reconstrucción requiere acciones planificadas / Foto: Trome

Por: Saydy Vera (*)

No hace falta escribir mil textos de diagnóstico más, el principal problema ha sido la ineficiencia del Estado en su capacidad para generar y gestionar proyectos sumada a la escasa coordinación y articulación entre los estamentos que lo componen y por supuesto, agravada por la corrupción de funcionarios. Todo esto frente a la mirada atónita de los ciudadanos que hoy lo han perdido todo a culpa de ello.

Según los últimos datos del MEF, en este año 2017 el total de fondos para invertir en prevención de desastres es de S/314.4 millones, pero de ese monto solo se ha invertido hasta el 18 de marzo S/18.8 millones, es decir el 6%. En los próximos nueve meses deberían invertirse S/295.6 millones, lo que resulta en extremo difícil. Aun cuando “invierte.pe” es una buena propuesta, la cantidad de proyectos que se necesitarán ejecutar y seguramente la gran mayoría con un valor menor de S/300.000, sobrepasarán la capacidad de gestión de los gobiernos locales dado el problema descrito anteriormente.

Planifiquemos y actuemos a la vez, incorporando a la población en la reconstrucción. Proyectos menores con uso de tecnología básica, como descolmataciones, el mejoramiento de un pequeño canal de riego o el levantamiento de muros de contención incluyen actividades que los miembros de las comunidades saben hacer muy bien y que han hecho muchas veces sin que sus obras “se caigan o se desplomen”. En ese sentido, bien podría usarse el sistema de “Núcleos Ejecutores” para que la población organizada de las comunidades campesinas, rurales y asentamientos humanos afectados se organice, seleccione una obra, formule un perfil de ella, solicite el financiamiento a los municipios, gobiernos regionales o ministerios y la ejecute directamente. Con ello estaríamos logrando no sólo la reconstrucción física del país, sino también la económica de quienes necesitan un empleo para iniciar su vida de cero, pero con la moral en alto gracias al producto de su propio trabajo digno.

Se cuenta con evidencia de la eficiencia de los núcleos ejecutores, pues existe desde hace muchos años en nuestro país. Dicho sistema se creó para el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), también lo utiliza el Ministerio de Vivienda y el Programa Sub Sectorial de Irrigaciones bajo el nombre de grupos de gestión. ¿Qué razón tenemos para pensar que las comunidades van a ser mejores gestoras que los municipios y gobiernos regionales y que serían menos proclives a la corrupción? Desde 1995, el grado de irregularidades detectadas en decenas de miles de obras bajo el uso de este sistema ha sido menor al 1%. Esto significa que la obra ejecutada y vigilada directamente por la población tiene menor riesgo de corrupción que la obra hecha por la burocracia y, naturalmente, es mucho más veloz.

(*) Licenciada en Administración de Empresas con estudios de Gestión Pública en el Instituto de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de San Martín de Porres. Consultora en temas de Cooperación Internacional para el Desarrollo y gestión del talento humano. Especialista en Monitoreo y Evaluación de Proyectos Agropecuarios.

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