Compartir

Tras los saludos y los «regalitos» en las redacciones, nuestro columnista se cuestiona si vale la pena celebrar el día del periodista en el Perú.

Gracias coleguitas
Gracias coleguitas

Por: Francisco Pérez García
@franco_alsur

Este 01 de octubre es el día del periodista en el Perú y disculpa coleguita si no disfruto tu algarabía y tus ganas de celebrar. Pasa que mientras estemos en el mismo saco que Leiva, Beto, Magaly, Lúcar, Aldo o aquellos que arman linchamientos, compran datos, falsean información, ponen o quitan una coma, publican información sin cruzar fuentes, los que gritan exageradamente en una nota cual fiscales de la moral… mientras eso siga no hay nada que celebrar.

Si uno mira hacia atrás y regresa al año 2000, puede ver la manera tan infame en que «descubrimos» como un sector de la prensa servía a los fines del fujimontesinismo y se encargaba de generar las olas de distracción más enormes que hayamos visto: vírgenes que lloran, ouijas asesinas, la vida de los «cómicos ambulantes», etc.

Y digo «descubrimos», entre comillas, porque ya muchos sabíamos o sospechábamos que el régimen del hoy reo exdictador había metido en su bolsillo a los medios de comunicación, con extorsiones tributarias, con compra de líneas editoriales, con dinero en efectivo a montones, mientras algunos periodistas tenían que cumplir con lo que el dueño les decía sino se quedaban sin trabajo, mientras otros lo hacían con mucho gusto.

Los años de la democracia no fueron de mucho cambio tampoco. Los diarios panfletarios, los diarios del fujimontesinismo que seguían vivos (El Chino, La Razón, entre otros) que seguían con sus intentos de distraer a la población. Y luego en el aprismo los medios que jamás atacaron a García, o aquellos periodistas -que hasta hoy- le brindan entrevistas donde se le trata poco menos que a una estatua de cristal, por el simple hecho de la amistad o de la capacidad de servir de alfombra del personaje en mención.

Las entrevistas "mantequilla" con selfie incluido
Las entrevistas «mantequilla» con selfie incluido

Durante el humalismo, tenemos una prensa que se ha encargado de ser más sensacionalista para venderle a la población que estamos en el quinto infierno, que no salimos del atraso y que encima tenemos a un presidente que no da la talla (cosa que sí es verdad, lamentablemente).

Pero esa bronca desmedida, ese afán por querer tumbarse un gobierno, ese intento fallido de ser los Woodward y Bernstein del siglo XXI no justifican para nada las malas artes en una profesión que no es bien vista por la población. Comprar información a espaldas de tus jefes directos y de tu equipo periodístico por la obsesión de ser «el que tumbó al gobierno», armar escándalos para demostrar que la delincuencia nos tiene acorralados, nada de eso se justifica.

Es por eso que este 01 de octubre no hay nada que celebrar. Porque encima se nos viene un año electoral y seguro los intereses empresariales, el rating y el beneficio económico, determinarán las pautas editoriales y tú coleguita seguirás en esa situación donde o sigues lo que te dicen (o lo haces porque te gusta y lo apoyas) o terminas en la calle.

12019896_10206771060011098_8748316158399599864_n

Lo único que queda es seguir adelante, desde los reductos propios, desde los espacios digitales y tratar de rescatar lo más noble de esta profesión: informar con la verdad. Mi saludo a los periodistas en serio no a esos «truchos» faranduleros y tergiversadores que tanto daño le han hecho a la carrera.

UN DATO

Recomiendo a los coleguitas leer las columnas de Jerónimo Pimentel, José Alejandro Godoy, y el discurso de Dorrit Harazim, ganadora del Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabriel García Márquez de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cuatro × cuatro =