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 Encuentro por la Memoria, en el monumento del "Ojo que llora" / Foto: Spacio Libre
Encuentro por la Memoria, en el monumento del «Ojo que llora» / Foto: Spacio Libre

 

Por Jorge Weston / @JorgeMWeston

Debemos respeto a los vivos, a los muertos debemos sólo la verdad (Voltaire).

 

Más de 15mil desaparecidos en nuestro país. No hay una cifra exacta, no existe. De igual manera no hay un concepto establecido de un sentimiento para expresar la angustia de miles de familiares que hasta la actualidad tienen esperanza de encontrar  a sus hijos, hermanos, padres, amigos, vecinos, esposos, etc; a los mártires del conflicto armado interno que, probablemente, estén muertos como otras decenas de miles que cayeron a manos de la violencia en la época de los 80.

Hace dos días fue el décimo aniversario del IF de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Hoy, viernes 30 de agosto es el Día Internacional de los Desaparecidos. Mañana será  otro día especial, una fecha para celebrar, un discurso, un banquete, Navidad, Año Nuevo, 14 de febrero, mi cumpleaños, el cumpleaños de uno de los desaparecidos (o de uno de sus familiares). Y he ahí el punto que no me deja dormir esta noche…

El continuar tras 10 años de la CVR, de 30 años de terrorismo y que se haya hecho poco o nada al respecto. Y que a los gobernantes no les importe, y que tras esto se sume a la cola, víctimas de la miopía del gobierno, una ley de Consulta Previa que –casi- ni se consulta; el Medio Ambiente, con un ejemplo trágico como es La Oroya, la quinta ciudad  más contaminada del mundo. El racismo y el plan de inclusión social, aunque veamos en los spots y publicidades a personas de tez blanca, y  que aún se discrimine a un hombre o mujer por su origen, su color, dónde vive. etc. La agresión -constante- a las personas lesbianas, trans, gays y bisexuales por amar igual que nosotros pero a personas del mismo sexo (¿les jode?). La taza de violaciones sexuales a menores de edad que es realmente crítica, etc.

Es la primera vez que los familiares de Alejandro Tacsi visitan el memorial "Ojo que Llora" y fue una sorpresa para ellos encontrar el nombre de su padre grabado en una piedra. La señora Beatriz dijo entre pena y alegría: "Es cómo si hubiera encontrado a mi padre"/ Leyenda y Foto: EPAF
«Es cómo si hubiera encontrado a mi padre», dijo Beatriz, hija de Alejandro Tacsi, emocionada y triste, junto a su familia, al encontrar el nombre de su padre grabado.  / Foto: EPAF

Pero se está trabajando en todo esto, ¿no? ¿no? Sí, probablemente, como se trabajó psicológicamente con las personas afectadas por Sendero Luminoso, el MRTA y el Estado (sí, el Estado), y con el GRAN plan de reparaciones colectivas e individuales para los familiares de las víctimas y la búsqueda de los miles de desaparecidos. Porque hoy es el día de ellos (de los desaparecidos) y no hay mucho que decir sino mucho por hacer.

En una década la fiscalía recuperó 2,662 cuerpos, de los cuales 1,528 han sido identificados por sus familiares. Y ahora (después de 10 años de la CVR), el gobierno prepara un proyecto de ley para establecer una política de búsqueda para los desaparecidos. Solo me queda decir, por tanto que ya se ha dicho sobre el tema, que espero no quede inconcluso y se puede realizar con la determinación, esfuerzo e interés que tocan otros temas.

Y no se trata de izquierda, caviares, DBA, victimismo, etc, sino de más de 20 años de CAI que dejó secuelas imborrables en tiempos graves. Por ello, más allá de posiciones políticas y discrepancia por intereses (ya que tampoco podemos negar, y repudio el hecho, que hay quién(nes) se suman con un fin personal) y conceptos, se debe hacer conciencia de lo que se pide, no de lo que se inventa, respecto a los Derechos Humanos de las víctimas y los familiares.

Mamá Dionicia. Su esposo DESAPARECIÓ durante el conflicto armado interno / Foto: EPAF
Mamá Dionicia. Su esposo DESAPARECIÓ durante el conflicto armado interno / Foto: Percy Rojas (EPAF)

 

Les comparto un poema de Eduardo Galeno (publicado en el 2012):

Día de los desaparecidos

Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre.
Y también:
los bosques nativos,
las estrellas en la noche de las ciudades,
el aroma de las flores,
el sabor de las frutas,
las cartas escritas a mano,
los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,
el fútbol de la calle,
el derecho a caminar,
el derecho a respirar,
los empleos seguros,
las jubilaciones seguras,
las casas sin rejas,
las puertas sin cerradura,
el sentido comunitario
y el sentido común.

 

 

 

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