Mercosur cierra filas en contra de la directiva de retorno de la UE

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Buenos Aires, Argentina (EFE).- El endurecimiento de la política migratoria europea ha desatado una ola de protestas en los países sudamericanos, que en la próxima Cumbre del Mercosur buscarán dar una firme señal de repudio al continente que fue fuente masiva de emigrantes acogidos por Sudamérica.

El tema se coló a último momento en la agenda del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión) luego de que el 18 de junio el Parlamento Europeo aprobara la directiva de retorno de inmigrantes ilegales, que afectará a millones de latinoamericanos.

La norma, que entrará en vigor dos años después de su publicación, ya era mirada con recelo desde Latinoamérica antes de su aprobación, pero el visto bueno parlamentario provocó una andanada de críticas a la Unión Europea (UE).

Fuentes diplomáticas consultadas por Efe dieron por seguro que el tema será abordado por los gobernantes del Mercosur y los Estados asociados (Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Colombia) en la cumbre que se celebrará el próximo martes en la ciudad argentina de Tucumán.

Los presidentes seguramente consensuarán una declaración conjunta de repudio a la directiva por la que podrían ser expulsados de Europa cerca de ocho millones de inmigrantes irregulares, gran parte de ellos latinoamericanos.

La norma prevé que los inmigrantes en condición irregular, incluidos los menores, podrán ser detenidos en centros especiales hasta por un período de seis meses, prorrogables por un máximo de doce, mientras se tramita su expulsión de Europa, adonde no podrán regresar en cinco años.

Los países del Mercosur y Sudamérica en general consideran la norma como contraria a los derechos humanos, ya que migrar «no es un delito» y no se puede «criminalizar» o tachar de «ilegales» a quienes no tienen una situación migratoria regular.

El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos Álvarez, consideró que medida «abiertamente violatoria de los derechos humanos» y reclamó al «Viejo Continente tener memoria de épocas pasadas cuando millones de europeos» fueron integrados en Sudamérica «sin diferencia alguna».

«¿Qué habría pasado si América Latina hubiera adoptado esa directiva con los españoles que tuvieron que salir forzosamente de su país? ¿Se imaginan cuánto sufrimiento habría causado esa directiva?», se preguntó por su parte el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien acusó a Europa de tener una «doble moral».

Perú también mostró sorpresa por la decisión del Parlamento Europeo, que se produce un mes después de que en la cumbre entre la UE y Latinoamérica, celebrada en Lima, se hicieran declaraciones a favor del respeto a los derechos de los migrantes. Por petición peruana, la OEA convocó una sesión extraordinaria para debatir el asunto.

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