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Por: Jack Hurtado, para Spacio Libre

Llegué al caso de Melissa Alfaro Méndez por una asignación de un profesor. Él contactó a un grupo que dirijo en la Universidad Jaime Bausate y Meza, y nos delegó la misión de realizar un reportaje que contara a otros alumnos y peruanos en general quién había sido Melissa Alfaro a 20 años de su partida. No puedo negar que el caso me apasionó mucho desde el arranque. Ir leyendo, investigando y desentrañando diversas posiciones acerca de Melissa fue muy interesante.
Melissa, pucalpina de nacimiento siempre se interesó por temas sociales, afirmación ratificada por su propia madre, Norma Méndez y sus amistades más cercanas, a quienes tuve el gusto de entrevistar. Perú vivía épocas duras de terror: coches bombas; apagones, violencia y más violencia remecían el país y ponían en zozobra a los peruanos. Melissa Alfaro cursaba el quinto ciclo de Periodismo en mi alma máter, la Universidad Jaime Bausate y Meza.

Su madre hacía lo imposible por sostener su educación, ya que era separada y la ayuda económica de su padre no siempre fue generosa. Melissa tenía la necesidad de buscar un trabajo. Además, amaba el periodismo y eso ayudaba. Buscó varios trabajos pero sólo le ofrecían la experiencia, ella necesitaba más que eso. Así entró al semanario Cambio en noviembre de 1989, le ofrecían los pasajes y el almuerzo, eso era “bastante para ella” como afirmó su madre. Las habilidades de Melissa fueron notorias y desde setiembre de 1991 ya era jefa de informaciones del medio de comunicación. Un avance progresivo.
Mucho se dijo del semanario dirigido por Carlos Arroyo, dicen que fue vocero oficial del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), nada fue totalmente comprobado. Melissa siempre se preocupó por temas sociales, quizás ese fue el “pecado” que cometió en la vida: tener responsabilidad social.

“Melissa siempre fue una chica de ideas socialistas, de ideas progresistas, tal vez de izquierda, pero nunca amante de matar a nadie. Melissa fue solo periodista, amante de la vida y del respeto a los demás”. Así describe a su hija, Norma Méndez.

Cuántas ganas me surgen de conocerte Melissa. Me encantan las entrevistas y de camino a la Universidad a veces pienso qué interesante hubiera sido entrevistarte, ¿qué de cierto hay en todos los rumores que se dicen de ti? Solo tú podrías confirmármelo ¡Cuántas preguntas tengo para ti! Preguntas que lanzo al aire por la necesidad de decirlas, pero algunas que tu madre y amigos ya me respondieron:

“Melissa fue una chica dulce, carismática, buena, honesta; comprometida con su pueblo, con su país; quería mejorar este país con su pluma. Lo único que quería Melissa era tratar de dar su granito de arena para que las cosas en este país mejoren con su pluma. El poder de la pluma es grande cuando es bien utilizado y es desastrosa cuando es mal utilizada”, Norma Méndez.
“Melissa era muy preocupada por los niños, había hecho muchos reportajes a niños de la calle, cosa que le había valido el apelativo de ‘piraña’; le gustaba mucho los temas sociales, niños, la indigencia, el maltrato a los trabajadores. Ella siempre andaba con libros de Benedetti, su camino estaba en el tema social. Hubiera sido una gran periodista”, Rodolfo Ybarra (compañero de Melissa).

Tu mejor amiga, Magari Quiroz, quien incluso le puso tu nombre a su hija, mediante una carta abierta que le pedí te hiciera, puso en conocimiento cómo eras más íntimamente. Aquí un extracto de su sentida carta:

“Se afinan los recuerdos de cuando juntas tejíamos sueños como dos hilanderas que creen que vivirán para siempre, también de lo vivido estos veinte años de tu ausencia. Ahora te hablo más que cuando andábamos juntas y tú me preguntabas, como en un interrogatorio, sobre lo que me pasaba, querías saberlo todo, pero a mí me daba flojera hablar de mis cosas.
De esos tiempos me han quedado algunas manías ¿recuerdas cuando vendíamos cosas para los pasajes, los cigarros y los chicles? tú eras mejor vendedora, ahora lo sigo haciendo y hay tanto de necesidad como de complicidad con tu recuerdo; también me sigo paseando por el jirón de la Unión aunque ya no venden las bombas con manjar que a veces comíamos, ha cambiado todo, ahora las pizzas están de moda.
Debiste dejarme tus guantes negros de cuero para los fríos inviernos que cada vez son más helados y más largos y se agolpan unos a otros sin piedad, para unos más que para otros, ya sabes: los niños siguen muriendo de frío, todavía viven en casitas de esteras con techos de plástico para que “no pase la lluvia” y pisos de arena y los hospitales no son suficientes para atenderlos”

Melissa Alfaro como jefa de informaciones debía revisar toda la correspondencia que llegara al semanario. Es así que el 10 de octubre, luego de llegar de cubrir una comisión en el Congreso, aproximadamente a las 2.30 p.m., Melissa abrió esa maldita carta. Ese sobre-bomba que puso fin a sus sueños y acabó con su vida:

“Mi hija no podía irse sin que yo me despida de ella, me despedí de ella. No quiero pensar en cómo estaba ella, porque realmente me mata”, Norma Méndez.

“Melissa no pudo ponerse al día en Redacción Periodística, entonces yo le presté mis textos para que ella le sacara copia. Melissa me dice: “No te preocupes Rodolfo, mañana te los voy a devolver”, luego me entero en la tarde a través de los medios lo que había ocurrido, incluso parece que en la explosión ella se encontraba con mis textos”, Rodolfo Ybarra. (compañero de Melissa).

Asesinos con nombre

Durante los informes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en el 2003, fueron entregados documentos secretos desclasificados por el Archivo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica, en el que señala que el ex presidente Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos Torres, conocían y autorizaban el asesinato de periodista mediante el envío de cartas cargadas con explosivo, exactamente de anfo, un hidrocarburo altamente peligroso.

“La manera en la que había fallecido era espantosa, se trataba de una modalidad que no era común, la modalidad de sobres-bomba para eliminar personas. De hecho, después con las investigaciones se determina que se trataba de una forma de combatir a la subversión que era el aniquilamiento selectivo, meter miedo y terror a los supuestos terroristas. Este era un plan contra “supuestos colaboradores” de la subversión. Los responsables de la inteligencia de esa época, no querían diferencia a la izquierda legal de la subversión”, Ángel Páez (Jefe de la Unidad de Investigación La República).

“Actos de violencia así nunca se habían dado. A Melissa la habrían matado gente vinculada al Servicio de Inteligencia por la sospecha que el semanario alentaba a la subversión. Era muy difícil, te sindicaba un vecino que pertenecías al terrorismo y tu vida ya estaba perdida. Fue un atentado terrible con una chica de prensa”, Paola Ugaz (Editora General La Mula).

Han pasado dos décadas, veinte años del terrible atentado y Norma Méndez, madre de Melissa Alfaro, y muchas otras personas vinculadas a la defensa de los Derechos Humanos continúan en una intensa brega por obtener justicia.
El 15 de octubre de 2009, la Fiscalía Provincial Penal Especializada en Derechos Humanos formalizó una denuncia penal contra el ex presidente Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y otros mandos militares, como autores mediatos del atentado que acabó con la vida de la periodista Melissa Alfaro. Además, la denuncia acusa al oficial Victor José Penas Sandoval como autor directo del homicidio calificado, ya que fue él quien elaboró el sobre-bomba que Melissa abrió.
En estos momentos, el proceso está a punto de pasar a juicio oral.

Las probabilidades de que pase son altas, se ha retardado por las continuas apelaciones de Víctor Penas, pero la justicia llegará. La madre de Melissa no tiene duda de ello, guarda confianza en que la muerte de su hija no quedará impune. Son veinte los años que han pasado, esperemos que no pasen muchos más. Esperemos por fin que una de las muchas muertes que se dieron en la época del terror en el Perú pueda tener paz. Melissa, cómo te hubiera querido conocer.

Un comentario en «OPINIÓN. Melissa Alfaro, quise conocerte»

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