Marchan contra política económica de Sarkozy

Compartir

París, Francia (Agencias).- La jornada de protesta por la recesión celebrada hoy en todo Francia consolida la formación de una “oposición extraparlamentaria” contra el presidente Nicolas Sarkozy.

Los sindicatos y partidos de izquierda salieron a las calles de las principales ciudades para reclamar un cambio de rumbo en la política del gobierno contra la crisis económica. Pero esta primera gran demostración de fuerza por parte de los sindicatos trasciende la huelga en sí.

“No nos preocupa la jornada de protesta, sino lo que ocurra después”, declaró un asesor presidencial al diario “Le Figaro”, afín al gobierno.

También el jefe del sindicato radical SUD, Christian Mahieux, aclaró que “el día de protesta es solo una etapa”. En la crisis, añadió, hay que “intensificar la lucha de clases”.

Los socialistas, que en el trajín político real se limitan hasta ahora a ser espectadores casi impotentes, echan leña al fuego y movilizan a sus simpatizantes. El principal partido de la oposición quiere sacar partido de la crisis también para las elecciones europeas de junio.

Y en las fábricas, los trotskistas de Olivier Besancenot alimentan el descontento social. El gobierno lo toma muy en serio: las encuestas les otorgan un 12 por ciento en las elecciones.

La combinación que desató la ira de muchos franceses es explosiva: el Estado inyectó miles de millones de euros en bancos que ganaron ingentes sumas en 2008, pero al mismo tiempo elimina puestos de trabajo en educación y admite despide masivos en otros sectores. En suma: el gobierno protege a los causantes de la crisis y persigue a sus víctimas, según los críticos.

“A diferencia de lo que nos contaron, el dinero está, pero el problema del poder adquisitivo sigue existiendo”, declaró Claude Mailly, jefe del sindicato FO. Los manifestantes secundaron esta postura: “Toman nuestros impuestos y los entregan a los bancos”, cantaron en las protestas.

El sociólogo Henri Vacquin analizó que los asalariados sufren “una sensación de impotencia”. Stéphane RozŠs, del instituto de opinión CSA, aseguró que “ésta es la primera vez desde la asunción de Sarkozy que un movimiento de protesta tiene tanto apoyo”.

“¡Si hoy en Francia se hace una huelga, ya no lo advierte nadie!”, afirmó Sarkozy en 2008 tras implementar por ley los servicios mínimos durante las jornadas de protesta. La semana pasada, añadió con autosuficiencia: “Escucho lo que se me dice, pero no me detengo”. Los sindicatos vuelven ahora contra el jefe de Estado sus propias palabras y le recuerdan que se presentó como “presidente del poder adquisitivo”.

El gobierno confía en que los sindicatos más moderados, como el CFDT, mantengan controlada la ira de las bases. “Debemos asegurar que se pueda mostrar el descontento”, señaló sin embargo su jefe, François ChérŠque.

Para evitar un agravamiento de los conflictos, Sarkozy puso freno a medidas controvertidas, como la reforma escolar o la flexibilización del derecho de competencia para los medios. La resistencia en la calle logró así lo que no había alcanzado la oposición en el Parlamento.

En el gobierno, entre tanto, se evoca con temor el masivo movimiento de protesta que en 1995 llevó dos millones de personas a las calles. Pero el sociólogo Guy Groux no cree que estén dadas las condiciones para una “reedición” de esas protestas: “La gente tiene miedo de perder su trabajo con la crisis”.

Brice Teinturier, del instituto de opinión Sofres, añade que los franceses ya no son como en 1995. “El enfado está ahí”, admite, pero los ciudadanos de hoy ya no quieren sólo protestas, sino también alternativas concretas.

Sobre el autor

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *