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Preconcentración en la Plaza San Martín / Foto: Spacio LIbre (Jorge Weston)
Preconcentración en la Plaza San Martín / Foto: Spacio LIbre (Jorge Weston)

 

Por Javier Contreras/ @javiperiodismo

A los pies del libertador José de San Martín y de la plaza que enarbola el grito independentista y testigo de diversos momentos de lucha en la historia reciente, los jóvenes del Perú se congregaron con un fin igual al de la gesta de 1821, salvaguardar «la justicia de la causa que Dios defiende», y es que aquel Estado concebido por nuestro libertador como «protector», ha promulgado una ley que para dinamizar el mercado, y favorecer el incremento de las contrataciones (cosas que no están del todo aseguradas con la aplicación) y el «costo» de tal norma es restarle a los jóvenes de 18 a 24 años algunos beneficios que históricamente se habían conseguido: la Compensación por Tiempo de Servicio (CTS), gratificación, vacaciones de un mes, entre otros.

«Todos los sindicatos de trabajadores a lo largo de la historia han luchado heroicamente por conquistar los derechos laborales que ahora, de un solo plumazo, los políticos quieren desconocer. Esta ley es una violación a las gestas sindicales de todos los tiempos, solo con el fin de favorecer a los empresarios que con su capital hacen del Perú una «economía sólida» (la última frase con un aire irónico)», declara el sociólogo y docente universitario Dagoberto Choque, que asiste a la marcha «porque no soy un profesor de aula, la mejor clase que puedo dar es estar junto a mis alumnos en este tipo de hechos que marcan historia, me siento orgulloso de los jóvenes que están aquí y han pasado por mi clase, quiere decir que han entendido que el pueblo es el que legitima al poder, y si no es así, con fuerza y movilización social, lo deslegitima», asevera.

Choque, recuerda sus épocas de sanmarquino, y aquella famosa manifestación del 77 «hoy el panorama me trae a la memoria aquella lucha, al igual que esta tarde la mayoría éramos universitarios que con el coraje de los años mozos le pusimos cara al régimen militar, salimos a las calles igual que hoy con nuestros profesores. Nos metieron una de bombas lacrimógenas, pero nos mantuvimos firmes, ya no recuerdo cuánto vomité aquel día, ni cuántas amigas mías se desmayaron o cuántos golpes nos cayeron, pero fueron muchos, y mayor aún la serenidad, al final de la jornada, que hicimos algo, que no nos quedamos sentados y esa es la misma serenidad que tendrán ustedes (los jóvenes), al llegar hoy a sus casas, que su lucha (sea como termine esta marcha) ha tenido sentido, y que ustedes han cumplido con su deber moral», añade.

La indignación / Foto: Spacio Libre (Jorge Weston)
La indignación / Foto: Spacio Libre (Jorge Weston)

Y recuerda también las protestas contra el régimen fujimorista «Luego del asqueroso fraude del 2 mil, fueron los jóvenes quienes salieron a las calles a manifestar su repudio por el calamitoso Estado que teníamos, ellos lavaron la bandera en esta misma plaza, ellos se pintaron de blanco las manos, ellos fueron los gestores de la marcha de los 4 suyos, no Toledo ¡Los jóvenes!», exclama Choque y agrega «Con esto quiero decir que nunca jamás, en ninguna parte del mundo, los jóvenes nos hemos dejado pisar el poncho y esta vez no puede ser la excepción, el Estado quiere imponer una ley abusiva y discriminatoria, pues háganle saber que no la van a aceptar y marchen todas las veces que sean necesarias hasta que la deroguen», sentencia y a su paso saluda a alumnos y exalumnos que con afecto se le acercan.

A las 6 de la tarde, San Martín estaba repleta, y en las redes la manifestación era tendencia, las pancartas y banderolas dirigían una masa de veinteañeros que entre arengas dejaban en evidencia su rechazo a esta ley laboral que les da un régimen especial que no aceptan, M. F., estudiante de la Universidad Nacional Federico Villarreal, asiste a esta manifestación junto a sus colegas de facultad, su argumento le da en las entrañas a la ley.

¿Prefieres terminar la universidad y quedarte desempleada, que aceptar algunos beneficios menos?

Y quién ha dicho que esta marcha es por mí, o por ti, o por los que tenemos el privilegio de ir a una universidad.

¿Y por quién es?

Por todos aquellos, que por culpa de un Estado incapaz de cumplir sus funciones, no pueden ni terminar secundaria y están condenados a ser peones, obreros, barrenderos y demás oficios por toda su vida, tú y yo, seremos profesionales, y podremos con esfuerzo aspirar a más ¿y ellos?.

En todo caso, ya hay hasta 3 bancadas que han presentado un proyecto de derogatoria de la ley.

Populistas, demagogos… eso es lo que son, como vieron que la opinión pública no tomó con buenos ojos la ley, pensaron en sus votos del 2016 y se retractaron, así son los políticos que están sentados en el Congreso, calculadores, ni políticos pueden llamarse porque su trabajo tan miserable ni a ese calificativo alcanza.

El reclamo constante / Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)
El reclamo constante / Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)

¿Entonces, si no te basta la derogatoria, qué es lo que pides?

Una derogatoria no nos va a contentar, nosotros no somos los independientes a quienes les suspendieron los aportes y fin del cuento, ni tampoco somos los fonavistas a quienes pueden «pasear» a su antojo, somos los jóvenes del Perú y haremos llegar nuestras voces hasta donde en verdad se nos escuche.

¿Hasta Humala?

No sé si este señor, que prometió inclusión y ahora nos sale con este cuento, que de inclusivo no tiene ni la coma, tenga la autoridad de decir una palabra, tampoco su gabinete, evidentemente vendido a «intereses mayores», ni los congresistas lobistas que tenemos.

¿Entonces quién?

Como dice la canción de los sikuris (que acompañaron toda la protesta) «El mundo verá y oirá la voz de los jóvenes peruanos», no saben con quienes se han metido…. (y me deja de hablar, se vuelve con sus amigos, sigue gritando)

La multitud congregada intentó caminar hacia la avenida Abancay para de ahí enrumbar al Congreso pero una legión de policías y militares armados hasta los dientes lo impidieron, y los obligaron a retroceder, ese fue el fin de la primera parte de la marcha, pues dado el alto número del contingente policial que impedía el paso por jirón de la Unión, por Camaná, y todas las vías que daban al Palacio de Gobierno y al Congreso, los jóvenes tuvieron que volver a Plaza San Martín, algunos se quedaron allí, otros intentaron llegar al Congreso por la avenida Grau donde también fueron dispersados, otros caminaron hasta el Ministerio de Trabajo donde (según testigos) fueron recibidos con una lluvia de bombas lacrimógenas. Otro sector llegó hasta Miraflores, donde después de los enfrentamientos con la policía se quedaron hasta altas horas de la noche.

Y así, al final de la noche, pareciera que la marcha, al menos para los medios de siempre, fue un fracaso, que «el plan Urresti» funcionó, pero eso no es cierto, pues hoy Lima amaneció convulsionada pues han oído la voz de los jóvenes y (tal parece) que la seguirán oyendo..

Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)
Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)
Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)
Foto: Spacio Libre (Enzo Alminagorta)
Un comentario en «Canta el pueblo su canción, nada le puede detener….»
  1. […] La marcha reunió a personas de todas las edades, en su mayoría jóvenes trabajadores y estudiantes de diversas universidades como San Marcos, la Agraria, la Ruiz de Montoya, entre otras. Todos ellos protestaron en dirección a un objetivo: reclamar que la nueva norma de empleo juvenil no elimine sus beneficios laborales: la CTS, gratificaciones, utilidades, asignación familiar, tasa nocturna, etc. […]

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