
Por: Jaime Canicoba / @Canicoba307
Un 3 de abril de 1983, el pueblo llamado Santiago de Lucanamarca y sus alrededores fueron el escenario de la masacre de 69 campesinos a manos de “Sendero Luminoso”, aquel grupo terrorista de Abimael Guzmán que provocó el Conflicto Armado Interno en nuestro país, dejando dolor y heridas en los cuerpos y almas de miles de personas que hasta hoy no han sanado o recibido justicia por las atrocidades que enfrentaron para sobrevivir a la violencia.
La historia
Sendero Luminoso había estado presente en el lugar desde fines de los años 70, con el apoyo de sectores importantes de la población ante la estrategia de “batir el campo” para liberar zonas en pos de construir un nuevo Estado. Sin embargo, no tardaron en percatarse de que la promesa de una nueva sociedad estaría controlada por el Partido Comunista del Perú hasta el mínimo detalle.
Las fiestas propias de la localidad habían sido cambiadas por marchas y vivas al “Presidente Gonzalo”, y las pocas asambleas populares remanentes eran para hablar sobre la “guerra popular”, además de crecientes abusos contra la población. Entonces fue que pronto se formó un núcleo suficientemente importante y numeroso de comuneros que por las noches, clandestinamente, empezaron a analizar en secreto una manera de deshacerse de los senderistas.

El momento del golpe decisivo fue el 22 de marzo de 1983, cuando la recientemente formada ronda campesina ubicó a Olegario Curitomay, comandante senderista, a quien condujeron hacia la plaza de armas, donde fue apedreado, quemado y ultimado con un arma de fuego. Muchos testigos consideran que esta ejecución motivó la represalia de Sendero Luminoso contra el pueblo.
Días después, el 3 de abril, la Dirección General de Sendero Luminoso, bajo el mando de Abimael Guzmán Reynoso, autorizó la incursión de una columna de casi 60 senderistas para aniquilar a los pobladores como una “sanción ejemplar” por haberse rebelado contra ellos y haber colaborado con las fuerzas del orden. Esto sucedió en Santiago de Lucanamarca, así como en las comunidades aledañas de Muylacruz, Llacchua, Ataccara y Yanaccollpa.

69 campesinos fueron asesinados salvajemente a punta de hachas y machetes. Entre ellos había hombres, mujeres y más de veinte niños. Una masacre planificada contra personas que se encontraban desarmadas. Sólo siete personas sobrevivieron a los asesinos, siendo uno de ellos el sonado caso de Edmundo Camana.
Continuidad
Cerca de 20 años después y gracias al trabajo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) se logró exhumar los cuerpos de las víctimas, así pudiendo dar algo de conforte a los familiares a quienes les fueron arrebatados. Las fosas se ubicaban en cuatro lugares por sobre los 4000 m.s.n.m. Los deudos pudieron enterrar los restos de sus seres queridos en una ceremonia el 10 de enero de 2003.
“Ha habido momentos bien especiales en el proceso de exhumación, porque en alguna de las zonas, que son altas, los cuerpos se han conservado enteros, y varias veces el equipo se quebró cuando estaba haciendo la exhumación porque, por ejemplo en una de ellas se encontró a una mujer abrazada de sus dos hijitos. Una trata de imaginar cómo se puede haber llegado a esos niveles de salvajismo, o sea, dentro de los sesenta y nueve muertos en un solo día hay más de veinte niños muertos a hachazos”, fue como lo describió Sofía Macher, miembro de la CVR.

No olvidemos que no todos los desenlaces han sido así de relativamente confortantes. Aún hay varias víctimas emocionales de la demencia de las huestes de Abimael Guzmán, a quien lastimosamente un grupo de personas bajo la máscara del Movimiento Por la Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF) pretende otorgar un perdón por estas atrocidades. En este Spacio perseveraremos por fortalecer la memoria colectiva, para que esto no se repita.


No debemos olvidar la matanza perpretada por Abimael Guzman y sus seguidores, para ello les dejo un video para refrescar la memoria e impedir que hechos como los de Lucanamarca se repitan
http://www.youtube.com/watch?v=Ibtw0okgU3w&feature=youtu.be