La sombra del machismo que nunca se fue
El trabajo femenino siempre estuvo subvaluado

La sombra del machismo que nunca se fue

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Mujeres trabajadoras ganan 24% menos que hombres que realizan igual trabajo y en provincias la situación empeora. Es frecuente ver a mujeres realizando trabajos de hombres y sentirse asombrado.

 

Hechos como este son mal vistos por una sociedad machista
Hechos como este son mal vistos por una sociedad machista

Por Edison Tello Cerna / @edisonTC96

El vicepresidente de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social del Parlamento, Yonhy Lescano, señaló que en Lima, las mujeres trabajadoras cobran -en promedio- un 24% menos que los hombres, y sus pensiones son más bajas (una viuda cobra el 50% de la pensión de su causante).

Mientras que en provincias ganan 36% menos, y son las más perjudicadas con las políticas de “flexibilización laboral”, acto que infringe el artículo 2° inciso 2° de la Constitución que prohíbe cualquier clase de discriminación.

Pese a que la discriminación femenina en el ámbito laboral ha ido disminuyendo gradualmente, aún hay rezagos de esa sociedad machista que mira bajo el hombro a la mujer.

Y aunque el porcentaje de mujeres que obtiene mejores puestos de trabajo ha aumentado, dicho grupo (en su mayoría de entre 24 y 35 años) carece de igualdad de oportunidades en su trabajo, haciendo evidente la preferencia por los hombres. Además, muchas son discriminadas por tener hijos, su color de piel o por estar embarazadas, por lo que al menos el 25% se vieron obligadas a renunciar.

Precisamente esta es una de las principales preocupaciones del programa ONU MUJERES, que en un evento realizado este año bajo el lema “POR UN PLANETA 50-50 EN EL 2030”, pretende el empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos.

Recordemos que la meta de la igualdad de genero ya fue planteada hace 20 años en la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres que se realizó en Beijing-China, y que por cierto aparece desde un inicio, en el propio Estatuto de la ONU aprobado en junio de 1945.

¿Cómo está la igualdad de género en el exterior?

El trabajo femenino siempre estuvo subvaluado
El trabajo femenino siempre estuvo subvaluado

La violencia contra las mujeres prevalece a una escala inconcebible en todo el mundo y en todas las culturas, y el acceso de las mujeres a la justicia suele estar caracterizado por obstáculos discriminatorios, tanto en la ley como en la práctica.

En países como Francia, Alemania, Suecia y Turquía, el salario de las mujeres es entre 31% y 75% inferior que el de los hombres a lo largo de su vida laboral. Ocupan puestos precarios y mal remunerados, como por ejemplo el de agricultoras o trabajadoras domésticas, un sector en el que representan el 83% de la fuerza laboral.

Las mujeres realizan dos tercios de las horas laborales de todo el mundo y producen la mitad de los alimentos mundiales; sin embargo, éstas perciben únicamente el 10 por ciento de los ingresos mundiales y poseen menos del uno por ciento de la propiedad mundial. Por lo que se le considera la población más pobre del mundo.

En el Perú, los últimos gobiernos se han niegan sistemáticamente a aprobar el Convenio 189 de la OIT, porque no quieren que las trabajadoras domésticas ganen como mínimo una Remuneración Mínima Vital, y no quieren que éstas tengan la protección de un contrato laboral escrito.

El Papa Francisco hace poco manifestó que el modelo neoliberal ya no da para más, puesto que fomenta el individualismo, la competencia desenfrenada, el lucro insaciable, generando condiciones donde campea la violencia contra la mujer, y en el caso de los países emergentes como el Perú: fomentando la informalidad, donde las principales víctimas son las mujeres y los niños.

La mujer a lo largo de la historia ha luchado por ganarse un lugar en la sociedad y ser considerada como un miembro importante, que lo es, en donde muchas veces ha demostrado tener las mismas capacidades que las del hombre y hasta incluso a veces superarlo, por lo que no podemos seguir pisoteando años de sacrificio y esfuerzo.

La igualdad entre géneros no es sólo un derecho humano básico, sino que su logro tiene grandes implicaciones socioeconómicas. Fortalecer a las mujeres dinamiza la productividad y el crecimiento.

En el caso del Perú, esto es absolutamente cierto, porque la PEA ocupada tiene un alto componente del aporte femenino, especialmente en el sector de pequeña y microempresa, que es el principal empleador en el Perú.

En las estadísticas económicas, no existe el trabajo doméstico no remunerado que realizan las mujeres en el hogar. Ni siquiera está valorizado en el PBI de los países, a pesar que es un trabajo duro, real, muy importante, y sacrificado.

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