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Foto: Internet

Por: César Puerta Villagaray

Hace exactamente 40 años Heraclio Bonilla y Karen Spalding publicaron, como parte del libro La independencia en el Perú (Lima: IEP, 1972), su famoso artículo “La independencia en el Perú: las palabras y los hechos”. Este artículo tuvo un gran impacto, tanto en el mundo académico como en la opinión pública de aquellos años y motivó que el autor fuera acusado de ser un antipatriota. Pero, ¿qué es lo que Bonilla y Spalding plantearon en 1972 y que causó tanto revuelo?

El año 2001 Heraclio Bonilla comentó, con extrema modestia o mucho sarcasmo (según se quieran entender sus palabras), que “en ese texto no hubo, ni hay nada nuevo, en el sentido de que sus principales enunciados hacen parte del bagaje informativo y cultural de toda persona medianamente educada”. Efectivamente, las ideas presentadas en 1972 por el historiador peruano no eran totalmente novedosas, formaban parte de una serie de evidencias que los historiadores nacionales y extranjeros habían estado investigando en las décadas anteriores.

Sin embargo, más allá de las palabras de Bonilla, el impacto que tuvieron sus ideas, en realidad, estuvieron directamente relacionadas a dos razones. Una de ellas fue la claridad argumentativa que tuvo el texto de 1972. Esa claridad fue lo que le permitió imprimir una gran fuerza a la tesis principal del artículo. Aquella tesis estaba resumida en el concepto de “la independencia concedida” y al respecto Bonilla señalaba, en su famoso texto, que la independencia del Perú fue “traída desde afuera por los ejércitos de San Martín y de Bolívar” y “las grandes mayorías estuvieron ausentes del proceso”. Y sería, precisamente, con este tipo de frases que la tesis sobre “la independencia concedida” se convertiría en una “idea fuerza” del artículo y como tal resonaría por largo tiempo en el mundo académico peruano.

La otra razón que explica el gran impacto del texto de Bonilla y Spalding fue que tomaba una dirección opuesta a los escritos elaborados por la historia oficial de aquellos años. Esta historia, también llamada historia tradicional o historia patria, era el sustento de la exaltación colectiva del patriotismo nacionalista que se vivía en 1972 y que era fomentada por el gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975). Motivada por la Celebración de Sesquicentenario de la Independencia del Perú, la ocasión era favorable para presentar una imagen del pasado peruano ideologizada, con una interpretación tergiversada, con la intención de soslayar las fracturas sociales y económicas del Perú. Así, Bonilla criticando este tipo de historia señalaba en aquellos años que, debido a ese tipo de historia “conocemos bastante bien a los precursores de la Independencia, a los héroes de Junín y Ayacucho, a las batallas de epopeya que libraron”, pero no conocemos nada de “los hombres comunes y corrientes que integraron los ejércitos libertadores”.

Sea por las dos razones presentadas o por otras, que seguramente existieron, el artículo de Heraclio Bonilla y Karen Spalding, escrito hace 40 años, fue una herejía historiográfica. Y lo fue, pues como toda buena herejía planteó un concepto controversial y novedoso, en este caso la famosa tesis de “la independencia concedida”. Además, también lo es porque ese mismo concepto sirvió para cuestionar un sistema de creencias que estaba vigente, en este caso, las creencias sobre el pasado peruano que eran fomentadas por la llamada historia oficial, una historia tan llena de héroes, batallas, líderes, próceres y, a la vez, tan vacía de campesinos, conflictos, pueblo, masa.

Seguramente Heraclio Bonilla estará de acuerdo en no denominar apostasía a su “independencia concedida”, pues lo que escribió en 1972 no lo hizo un antipatriota, sino todo lo contrario, lo hizo un gran historiador peruano, interesado en conocer la verdad.

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