
En declaraciones desde Huanta (Ayacucho) a la Coordinadora Nacional de Radio (CNR), Quispe señaló que «estamos exigiendo a las autoridades del ministerio de Defensa para que brinde los nombres de los responsables de la muerte de nuestros familiares».
Quispe aseveró que después de 25 años, los comuneros de Putis siguen esperando que se de justicia para honrar el recuerdo de sus familiares asesinados en 1984 y enterrados en fosas comunes.
Cabe señalar que en la Plaza de Armas de Huanta se realiza el homenaje a las víctimas de Putis de manera previa a la ceremonia de entierro que se desarrollará mañana en el distrito de Santillana, evento al cual no han asistido representantes del Ejecutivo a pesar que se les cursó la invitación respectiva.
En enero de 1983 un grupo de Sendero Luminoso ingresa a Putis y sus anexos, y asesina a sus autoridades. Cunde el temor entre la población, e intimidados por los propios terroristas, casi todos se desplazan hacia los cerros llevando consigo sus pertenencias. Es a partir de ello que los militares empiezan a acusar a la población de ser terroristas.
Un año después, en 1984 se instaló una base militar en Putis. Cansados del abuso de Sendero Luminoso, y confiando en el ofrecimiento de los militares de brindarles protección, en diciembre del 1984 alrededor de doscientos comuneros llegaron a la base militar instalada en Putis para afincarse cerca de ella y así vivir tranquilos. Sin embargo el día 13 de diciembre ocurrió uno de los crímenes más terribles de estos años.
La madrugada de ese día se separó a las mujeres de los varones para violarlas sexualmente, los militares ordenaron que los varones cavaran una fosa supuestamente para la construcción de una piscigranja, pero concluido el trabajo fueron matando a la gente sin importarles que entre ellos hubiera mujeres, ancianos y niños. Más de 100 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente esa mañana de diciembre.
Luego de esa masacre la base militar siguió instalada en la zona, pero ya no había población civil en la zona.