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Imagen: No a Keiko (Facebook)
Imagen: No a Keiko (Facebook)

*** EDITORIAL *** / @spaciolibre

«¡DI-SOL-VER!» Palabras pronunciadas por el presidente Fujimori que anunciaba, de esta forma,  el cierre del Congreso de La República ante un Perú que aceptó la medida entre atónito e ignorante de su real envergadura.

Hoy 5 de abril, recordamos este funesto día para la democracia peruana, en el que amparándose bajo el escudo del ataque frontal al terrorismo (bandera de la que los fujimoristas se cuelgan hasta ahora) el ex mandatario convirtió nuestra República en una patética Monarquía, donde él era un triste Rey.

Mucha agua ha corrido por el río en estos 21 años, pero es necesario que la memoria colectiva no olvide esta acción que representó una traición a la Constitución sobre la que este mismo personaje juramentó, la que no tuvo reparos en desconocer y  la que con desparpajo se atrevió a derogar y hacerse una nueva que le acomode  para sus fines de facto (como evidentemente es la constitución del 93 que hasta hoy nos gobierna).

¿Cómo debemos recordar el 5 de abril? Como el día en el que un dictador vestido de demócrata nos arrebató la independencia que tanto nos costó ganar, y por la que tantos compatriotas han luchado en 191 años, como el día en el que un ladrón al que – equivocadamente- elegimos como presidente anunció sin vergüenza que se apoderaría de nuestra nación, como el día en el que nuestro congreso (base de todo sistema democrático desde la primigenia Grecia) fue vilipendiado,  ultrajado, cerrado y convertido en un remedo de parlamento por este impresentable y su ruin asesor que aún seguía en una sombra estratégica.

¿Qué debemos hacer para evitar nuevos ataques al sistema democrático? Los ciudadanos que vivimos en democracia, somos los llamados a velar celosamente el cumplimiento de la democracia en las autoridades que nosotros mismos hemos elegido por voto universal,  somos los celadores que  debemos supervisar que nuestros representantes legítimamente electos cumplan en rol que la sociedad les ha encargado, y sobre todo se debe formar un electorado que no se fíe solo de la cara, las expresiones o de los rasgos de los postulantes, el Perú ya ha tenido varias experiencias, por elegir a «caritas de buena gente» y «carismáticos»  para gobernar.

Desde Spacio Libre hacemos expreso nuestro repudio por las acciones de aquel 5 de abril, y conmina a todos nuestros estimados lectores a no olvidar jamás esta fecha, para así no permitir que se vuelva a repetir.

Los medios de prensa, que fuimos presa del sistema totalitario fujimorista,  lucharemos sin cuartel desde nuestra humilde barricada por evitarlo. ¿Y usted?

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