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Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)
Foto: Spacio Libre (Luis Pacheco)

Por: Luis Pacheco Quispe / Brighit Cornejo Luyo

Daniel Urresti, ministro del interior, se encuentra casi siempre en todos los diarios que circulan por la capital. A algunos les cae bien la forma de ejercer su labor, para otros su presencia no pasa de ser una anécdota en la cartera ministerial. Conversamos con César Arias Quincot, analista internacional y político, quién nos brindó sus impresiones, bastante positivas por cierto,  sobre la labor que realiza el polémico ministro.

Empecemos con una primera impresión del ministro del interior, Daniel Urresti, ¿Qué puede decirnos de él?

Pienso que a él le gusta figuretear pero creo que eso no está mal. Creo que hay que darle confianza al pueblo peruano, que siente que hay mucha delincuencia y que nadie controla eso. La única manera de que la gente se sienta segura y lo sepa es a través de los medios. Urresti aparece en los medios justamente para contrarrestar la delincuencia. Se necesita un ministro del interior enérgico que se ponga las pilas y que ponga las pilas también a la policía. Me molesta como una serie de expertos y medios de comunicación se dedican permanentemente a cuestionar todo lo que hace el ministro.

Se cuestiona mucho sobre los informes que presenta Urresti, ¿Cree que trata de mentir con cifras magnificadas, fantasmas o falsas?
Yo veo muy difícil que un ministro pueda falsear las cifras porque en este momento hay libertad de expresión. Hay una oposición constante que está detrás de él y de todo el gobierno. Y en el Congreso hay discusiones independientes. Y si uno va a mentir, automáticamente se va a saber…Eso se podía hacer en el tiempo de Fujimori porque había control de los medios, la Contraloría, el Ministerio Público, el Poder Judicial, todo lo tenían controlado. En esa época, sí se podía controlar lo que se quisiera pero ahora no se puede.

Ministro del Interior implicado en proceso judicial por muerte de periodista / Foto: El Comercio
Foto: El Comercio

¿El presidente Ollanta Humala mantiene en el puesto de ministro del interior a Daniel Urresti por una estrategia?
Políticamente le conviene porque es el ministro más cotizado en las encuestas y él podría hacer una carta electoral para el futuro. Además, el pueblo está cansado de los delincuentes y que aparezca un personaje como Urresti que muestra eficacia, según como se ve en televisión, y que diga: “Yo me voy enfrentar a los delincuentes”, por supuesto que va a tener una gran votación. De esta manera, él va a ser un arrastre para la lista parlamentaria del partido nacionalista.

¿Urresti trabaja o la población sólo tiene una percepción de que trabaja?
Yo pienso que sí trabaja pero no sé cómo. Nosotros juzgamos lo que vemos en los medios y eso no te permite entender lo que pasa realmente. El pueblo califica a los ministros. La gente no sabe lo que hace un ministro, lo califica activo o trabajador porque lo ve en televisión. Y si no aparece en televisión no le va a dar ninguna importancia.

¿Por qué el ministro Urresti tiene esa manera «especial» de hablar?
Él tiene un estilo especial de hablar, estilo directo y se ha dado cuenta que funciona. Y mientras le siga funcionando, lo seguirá usando.

Pero, para su posición como ministro del interior, ¿Cree que Urresti cae en lo burdo con su manera de expresarse?
Sí, es verdad. Pero eso coincide con la mentalidad del pueblo peruano. Yo creo que a la gran mayoría le gusta lo burdo y lo tosco. Porque cuando una persona es muy refinada o de primer mundo, no pega. Pero como estamos en Perú, ese estilo llega. Y ese estilo cumple su función, el de impactar en la gente.

¿Qué asuntos debe observar el Ministerio del Interior?
Lo esencial es centrarse en el narcotráfico, el crimen organizado y el sicariato. No se quede solamente en tener a la policía moviéndose en pequeños robos como el de celulares. Espero que el ministro quiera seguir, quiera ir a la parte más complicada. Pero para eso, hay que sugerir reformas legislativas. En Perú, somos muy blandos con los delitos graves. Por ejemplo, los delincuentes contratan a adolescentes porque no les pueden dar penas grandes o si una persona que está en la cárcel y sigue delinquiendo desde ahí, no le pasa nada.

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