CONVERSEMOS. ¿Quién pisa a PISA?…I
Foto: Banco Mundial

CONVERSEMOS. ¿Quién pisa a PISA?…I

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Escribe: Jesús Martín Crisólogo Galván

Los resultados de la prueba PISA confirman que cuando un tema/problema (Tilsa “Loco Vargas”) se agota para los medios, estos inventan otro para que la “discusión” continúe.

¿Acaso es una novedad que la educación peruana está en crisis? ¿Habrá algún peruano que considera a la educación peruana en general competitiva en el mundo? La crisis de la educación peruana nos acompaña desde la Independencia. La Escuela de Preceptores fundada por José de San Martín fue el punto de partida del trabajo pedagógico sistematizado pero que se diluyó en nuestra casi bicentenaria República.

En el pensamiento del Libertador no se podía concebir a la naciente República independiente de cara al futuro sin los cimientos que da un sistema educativo. No es posible construir la nación, la República y el Estado sin el aporte de la educación sistematizada, desde la elemental hasta la universitaria. El Estado fue el encargado de hacerse cargo de tremenda responsabilidad.

La educación peruana nace con la taras de la educación colonial, de la educación española, una de las peores de la Europa precapitalista al llegar al continente americano y peor aún cuando España pierde sus colonias en esta parte del mundo. A ellos se agrega que la naciente República peruana careció y carece de una doctrina y proyecto nacional que integre a todas las expresiones culturales, sociales, económicas y políticas del país. Y aunque este tema es amplio, es imposible dejar de mencionarlo, pero lo dejamos ahí por el momento.

Solo para mencionar algunos datos. Entre 1821 y 1975 (154 años) se han dado solo dos reformas educativas significativas en el país, la de los 50’ con Manuel Odría y la del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975). Paradójicamente estas reformas se dieron en dictadura y por militares, y más allá de las ventajas o desventajas de estas, lo hecho se perdió en el tiempo.

Para la mayoría de los gobernantes educación es sinónimo de construcción de escuelas, poner unos cuantos libros (casi siempre sin control de calidad) en sus precarias bibliotecas, remodelación de mobiliario, pintura y algo de refacción de la infraestructura. Una escuela, con un nombre llamativo, un buen eslogan, bien pintadito y con los profesores con saco u corbata, las profesoras de gala, y esa es una buena escuela, la educación es buena.

Y cuando salen estos resultados negativos de lo que es la educación básica en el país, se le echa la culpa hasta a la inmortalidad del mosquito. Los primeros culpables son los profesores, y si estos están afiliados al Sutep, peor. Son unos mediocres, anacrónicos, comunistas. Los del Sutep culpan al gobierno de turno y al Estado porque la inversión educativa en el país es muy baja. La inversión en educación es menos de 1.5 % del PBI. Mientras Chile invierte $1400.00 U.S. por alumno de primaria, nuestro país gasta $350.00 U.S., es decir, $3.9 U.S. por día y en conjunto, $1.4 U.S. por estudiante de educación básica regular. A lo que se debe agregar, que esa inversión es solo para el 50 % de los niños del Perú, pues el otro 50 % es cubierto, principalmente, por el sector privado.

Las respuestas de los gobiernos es siempre la misma: es culpa de los profesores que están afiliados al Sutep y que son huelguistas, no se quieren capacitar, no quieren ser evaluados y además quieren aumento. Es decir, los culpables de la crisis eterna de la educación peruana son el Sutep y los profesores.

Por allí también dicen que son los alumnos los que tienen la culpa. Están mal alimentados, provienen de hogares disfuncionales, de hogares en crisis, de barrios marginales. Simplemente no quieren estudiar. No les interesa la escuela, la educación, el futuro. Sus intereses son otros, dinero, chicas, trago, chat, etc.

Los más simplones, culpan a los medios y a los periodistas que hablan y escriben mal, que encumbran el morbo, a los canales que pasan programas tan educativos como Combate o El valor de la verdad o El chavo del ocho o Al fondo hay sitio o las telelloronas mexicanas o cualquier otro bodrio televisivo de nuestra variopinta televisión peruana.

Otros, más cautos, más sutiles, culpan a los programas educativos y a los contenidos. Es decir, lo que se brinda es la escuela es inadecuado, obsoleto o simplemente inaplicable.

Críticos a esta hora hay miles, hasta millones, pero la mayoría no quiere aceptar su responsabilidad. El Sutep y los profesores, porque si bien es cierto que han aceptado las capacitaciones y evaluaciones de los profesores, estos lo hacen, en la mayoría de los casos, por puro formalismo. Los sueldos y salarios no son tan paupérrimos como hace unos años, así que por ahí no hay excusa.

El Ministerio, los gobiernos regionales y distintas entidades privadas ofrecen actualizaciones de todas las modalidades y a todos los precios. Las universidades, públicas y privadas ofrecen maestrías y doctorados como caramelos en la entrada de un partido de fútbol. Muchos de los profesores, por estas razones, son maestros y doctores. ¿Buenos? La respuesta la tiene más el lector que este modesto redactor.

Los alumnos de la escuela no tienen la culpa de la crisis educativa creada desde mucho antes de que sus padres siquiera se conocieran. No tiene la culpa del entorno educativo, al contrario, son las víctimas de ello.

Que el Estado no invierte lo suficiente en educación, eso también es una verdad como que el sol sale todos los días, pero Polonia ha demostrado que con poca inversión, según OCDE, respecto a países como Inglaterra, Alemania y España, está entre los 10 mejores países evaluados por la prueba PISA. Y es que la inversión en Perú está dirigida a lo mediático, a lo populoso. Infraestructura, carpetas, televisores y computadoras. Si una escuela tiene todo esto, bien. Son cáscaras educativas.

¿Los medios estupidizan? Sí. ¿Los medios lo que más trasmiten es basura cultural, crímenes, violaciones, es negativa? Sí, pero acaso los medios son culpables de dar lo que a la gente le gusta y a ganar por ello. Nunca habrá una televisión como quieren sus críticos. Creer en una televisión educativa es vender fantasía. Que la televisión contribuya a la educación es otro tema.

Que los contenidos educativos no están acorde a los tiempos y al mundo. Es probable. Que en teoría los planes y programas educativos han sido bien estudiados y son de vanguardia y que no hay quién los aplique. Es probable, pero esto no ayuda a solucionar el problema.

El problema educativo en el Perú es estructural: económica, pedagógica, sociológica, antropológica y familiar…

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