
A través de CNR, Vargas destacó que la determinación de la comuna miraflorina «es una expresión de madurez democrática, en tiempos que la memoria es usada más bien para polarizar».
Sobre este punto, pidió mayor coherencia a los representantes del gobierno que han cuestionado la labor que desempeña la comisión encabezada por el novelista Mario Vargas Llosa.
De manera particular, criticó al ministro de Defensa, Rafael Rey, quien mostró ciertos reparos en cuanto a la línea ideológica de algunos de los comisionados. «El gobierno debe moderar su discurso y respetar a los miembros de la comisión, que fueron designados por el propio presidente de la República».
En cuanto al museo, hizo votos porque dicho espacio sirva para expresar con objetividad el dolor que sufrieron los peruanos en las dos décadas de conflicto armado.
«(Tanto) el horror de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, y lo que significaron las acciones represivas -que unos llaman excesos y otros barbarie- que ejecutaron ciertos agentes del Estado».
De otra parte, consideró válido que algunos sectores -en especial, los militares- manifiesten interés por contar su propia versión de los hechos. Empero, remarcó que si bien cada grupo está en su derecho de hacerlo, no se puede pretender imponer tales versiones como la verdad absoluta.
«No se trata de poner contra la pared a nadie (…) de lo que se trata es de tomar lecciones y procurar que esto no vuelva a suceder», enfatizó.
Finalmente, lamentó el doble discurso de las autoridades del Ejecutivo en cuanto al tema de las reparaciones a las víctimas de la violencia, pues hasta ahora se desconoce si brindarán los fondos solicitados para dar continuidad a la labor que desempeña el Consejo de Reparaciones (CR).
«Por un lado, se manifiesta que se apoyará la gestión de un organismo creado por el propio Estado; y de otro, esa conducta de mezquinar los recursos necesarios para su labor. Hay miles de expedientes por ser calificados y todavía no conocemos si habrá el presupuesto», concluyó.