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Oswaldo Reynoso murió este martes 24 de mayo a las 12:45 de la madrugada, a los 85 años, mientras descansaba en su departamento.

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Por Marquiño Neyra
@AndyNeyraY

Maynor Freyre, amigo y docente de la Universidad Nacional Federico Villarreal, reveló en su cuenta de Facebook la desgarradora noticia que deja a la Ciudad Blanca y al Perú más huérfano de literatos.

El escritor de “Los Inocentes” no era como los demás de su generación. A diferenciaba de Mario Vargas Llosa, Cesar Vallejo o Blanca Varela, él creía que escribir de Paris era un cuento chino de la globalización, y no se atrevía a aconsejar pues no era ningún sumo pontífice o crítico. Fue el primero en escribir sobre la sociedad del lumpen y sus personajes se inundaban del pensar adolescente y su lujuria.

El único izquierdista de pura cepa que no se vendió a las editoriales y escribía para la población. El escritor de la generación del 50 había sobrevivido todos los baches y conoció a innumerables intelectuales y literatos que yacen ahora a su lado: uno de los últimos dinosaurios de la Literatura en Perú.

Gracias a su flamante libro “Los Inocentes”, al menos 15 términos ya están en la Academia y son considerados como léxico popular peruano y no como “jerga del hampa”, como muchos críticos lo tildaron en su momento.

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“En octubre no hay milagros” fue uno de sus libros más criticados, porque nadie entendía su poesía ácida, su replana, la densidad y matices de los jóvenes en la urbe limeña. Sus personajes manejaban con envidiable holgura la jerga y la criollada en su máxima expresión. Sus libros son leídos hasta en escuelas y universidades debido a su léxico enriquecedor e innovador.

Oswaldo enfurecía cuando se hablaba de escritores que tienen una ideología de izquierda en Perú, pues es quimérico. «Lo que escriben se las entregan a las transnacionales y lo ponen en librerías exclusivas a alrededor de 60 soles y publican un libro al año, como su editorial les obliga».

El escritor arequipeño escribía por mero antojo y pasión, -hasta tuvo un silencio literario de 23 años donde no publicó, pero escribió más de 2000 páginas aún no reveladas- y hacía todo lo posible para que sus libros se vendan a 10 o 15 soles, porque él escribía para el pueblo.

“¿Para quién está escribiendo ese escritor? ¿En qué quedó su izquierdismo? ¿Creen que un joven de Huaycán va a tener pasaje para ir a la librería y 60 soles para comprar esa novela?“, riñó en una entrevista el año pasado.

Recalcó también que en el año 2014 el Ministerio de Cultura envió a la Feria del Libro de Bogotá a puros escritores limeños «vendidos a transnacionales como Roncagliolo, Gabriela Wiener o Alonso Cueto». No había ningún escritor de provincia.

Oswaldo yace ahora en ese cielo de ceniza y sucia como la niebla. Le encantaba describir las penurias y los crepúsculos con densa belleza. Ahora quiere que todos sus amigos pasen al bar Queirolo de Quilca a brindar por su muerte, según su testamento verbal a Mayno Freyre.

Tal vez quiere que juguemos al sapo en su lugar favorito, el Sapo de Oro, ubicado en Breña, mientras apreciamos con infantil asombro la registradora antigua, y ponemos un valse o una ranchera en esa radiola antiquísima. Justo como él lo hubiese hecho.

Distintas personalidades literarias en Perú le han brindado unas palabras.

«Algún día encontrarás un corazón a la altura de tu inocencia.»
(Descansa en paz, maestro Oswaldo Reynoso).

Paco Bardales, escritor, guionista y cineasta.

«Oswaldo Reynoso, autor de Los inocentes, uno de los libros de cuentos más hermosos e importantes de la literatura peruana, maestro de varias generaciones de escritores peruanos, ha fallecido esta madrugada a los 85 años.
Mucha tristeza. Duelo total.»

Jose Carlos Yrigoyen, poeta y crítico literario de Perú21.

«Ha fallecido uno de los más grandes narradores arequipeños. Oswaldo Reynoso, gracias por tus libros, pero sobre todo gracias por tu invariable amistad. Tú siempre te empeñaste en hacernos reír de la muerte.
Oswaldo: la llama de tu lámpara es incandescente.»

Orlando Mazeyra Guillén, gran amigo de Oswaldo, escritor y columnista en Hildebrandt en sus trece.

«Yo quiero morir sin ninguna nostalgia, sin ningún sueño incumplido. Escribir me da fuerza para seguir viviendo, no en olor de santidad, sino en olor de juventud». [Oswaldo Reynoso. 4 de agosto, 2012. En RPP].

Renato Cisneros, escritor y periodista peruano.

El velorio de Oswaldo Reynoso será en el auditorio a partir de las 5 p.m. y hasta las 11 p.m. en la Casa de la Literatura Peruana. También se pueden acercar mañana, miércoles, de 10 a.m. a 11 p.m.

 

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