Inauguran Casa de la Memoria en Huancavelica

Lima, Perú (Spacio Libre).- La Casa de la Memoria de Huancavelica abrirá sus puertas este sábado 28 de agosto como expresión concreta de reparación simbólica a las víctimas de la violencia política que afectó al país. Será el espacio para recordar a las personas desaparecidas, torturadas, a quienes murieron o quedaron con una discapacidad, y a las mujeres que sufrieron distintas formas de violencia sexual.

Asi lo anunciaron en conferencia de prensa, representantes de las instituciones impulsoras de esta iniciativa, quienes destacaron la importancia que se concrete en Huancavelica, una de las regiones más golpeadas por la violencia ocurrida entre los años 1980 y el 2000, que le significó contar con más de tres mil víctimas y 350 comunidades afectadas.

De las 893 reconocidas como víctimas de violación sexual por el Consejo de Reparaciones, 143 son huancavelicanas. Sin embargo, está pendiente que muchas otras que pasaron por esta vulneración a sus derechos humanos se registren, para lo cual es necesario que dicha instancia dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros cuente con el presupuesto de tres millones de soles como vienen solicitando las organizaciones de afectados y afectadas.

PLAN D´ESCAPE Violencia política: «No me pasó a mí: No me importa»

Por: Francisco Pérez García

Estuve ayer en una jornada con periodistas, realizada por el Centro Internacional por la Justicia Transicional (ICTJ por sus siglas en inglés), dialogando sobre los procesos de reparaciones, la preservación de la memoria ciudadana y el informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) siete años después de su presentación y en verdad me sirvió para poner en orden algunas ideas y reflexionar que falta en nuestro país para que el tema de derechos humanos, la búsqueda de la verdad y la eterna reconciliación o al menos reconstrucción como país, se lleve a cabo.

Hablamos de muchas cosas, conversamos sobre la realidad de nuestro país luego de la presentación del Informe, y sobre todo, lo que somos, hacemos y aceptamos como realidad de lo que fue y lo que dejó la violencia política que desangró nuestra tierra y a nuestra gente entre los años 1980 al 2000.

Y justo ahí radica la importancia de cómo los peruanos y peruanas aceptamos o no las conclusiones del Informe Final, pero más allá de eso, como deberíamos volver a observarnos como Nación, como país y como PERUANOS luego de estos hechos.