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Lima, Perú (NAPA).- El 02 de junio del año 2000, un camión de la empresa minera Yanacocha se volcó en el poblado de Choropampa, Cajamarca, derramando 151 kilos de mercurio, sustancia letal para la salud humana. 11 años después, las secuelas continúan.

Un día como hoy, hace once años; Verónica Ruiz, vecina de Choropampa, escuchó el sonido fuerte de un camión que pasaba por la calle principal de su pueblo. Una vez fuera de su casa, vio como muchas personas recogían una sustancia blancuzca que al tomarla en la mano, se convertía en bolitas que brillaban como las perlas de un collar. Tanta maravilla, -la realización de una vieja leyenda que asegura que un día los minerales brotarán por si solos de las tierras cajamarquinas-, no era más que 151 kilos de veneno para sus tierras, sus animales y su salud. El mercurio, mineral pesado altamente contaminante, invadía su pueblo.

Sucedió que en su viaje hacia Lima, un camión Ransa, de la empresa minera Yanacocha, se volcó y expandió todo el mercurio que transportaba por diversas calles de Choropampa. Los pobladores, creyendo equivocadamente que se trataba de oro, se lo llevaron a sus casas e incluso, lo hirvieron y lo enterraron. Solo bastó un par de días para que los choropampinos sientan primeros efectos de la intoxicación en su cuerpo. Por esos tiempos, ellos recibieron atención médica, algunas indemnizaciones y ciertos beneficios para su pueblo, como pistas nuevas y agua y desagüe. Supuestamente, la empresa minera se iba a hacer cargo de todo.

Pero, ¿habrá sido o será esto suficiente? Cuando sucedió el derrame de mercurio en Choropampa, el gobierno de Alberto Fujimori ofreció sancionar drásticamente a los culpables y prever que esto no se vuelva a repetir. Sin embargo, la única sanción que recibió la minera Yanacocha fue una multa de más de un millón de dólares –un sencillo si consideramos que ellos extraen y exportan oro a todo el mundo-, además de indemnizar a los pobladores afectados directa e indirectamente.

Sin embargo, y por más dinero y cosas que ellos reciban, sus cuerpos ya están contaminados. El mercurio en la sangre trae muchos problemas tanto para la persona contaminada como para los niños que están por nacer. Riesgos de autismo, deficiencia mental y enfermedades como el Alzheimer –que hace perder la memoria-, son solo algunas de los riegos de llevar esta sustancia en el cuerpo. ¡Y pensar que este accidente se pudo prevenir si se hubieran seguido las normas de seguridad adecuadas para el transporte de insumos para la minería!

Lo cierto es que hoy, 11 años después, la población de Choropampa sigue sufriendo las secuelas del mineral derramado, considerado como el mayor desastre con mercurio metálico en todo el mundo.

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