
Lima, Perú (Spacio Libre).- Facundo Chinguel, expresidente de la Comisión de Gracias Presidenciales del Gobierno de Alan García, fue condenado a prisión preventiva luego de ser acusado de aceptar sobornos para indultar y conmutar penas entre el periodo 2008-2011. En abril del presente año, el expresidente aprista fue acusado de corrupción por haber dado libertad a 5398 presidiarios, entre los cuales 3.300 eran condenados por tráfico de drogas, 400 en modalidad agravada. El líder aprista reparó en decir que el motivo de los indultos era aminorar el hacinamiento dado en las cárceles. A pesar de ello, la superpoblación en los penales del país ha ido en aumento.
En el 2012, se llegó a la cifra de 61.390 presos, 32000 más de la capacidad máxima. Hoy en día, existe un 111% de superpoblación en los penales peruanos.
El hacinamiento es considerado a partir de un 120% de superpoblación según el Comité Europeo para los Problemas Criminales. Existen cárceles con porcentajes de sobrepoblación de un 453% (como en Huaral, al norte de Lima), 226% (Cañete, al sur de Lima), y 159% (Lurigancho, en Lima Metropolitana) en lo que respecta a Lima. En el tramo final del gobierno de García, en el 2011, se sabía de la existencia de 180 presos por cada 100.000 habitantes y la superpoblación medida en prisiones era de un de 91%, lo que significa que 25.714 presos excedían la capacidad. En 2012 la tasa aumentó a 202 por cada 100.000.
El Ministerio de Justicia, por intermedio de un informe, afirma que a pesar de haber existido siempre, el hacinamiento “se ha disparado desde 2006”. La Defensoría del Pueblo indicó que, desde ese año, la superpoblación era del 77%, con más de 20.000 presos por encima de las plazas. Según expertos y funcionarios públicos consultados en los últimos diez años, los políticos y operadores de justicia han hecho frente al aumento de la criminalidad modificando leyes para instaurar penas mayores o dando prisión preventiva a los sospechosos mientras son investigados.
Carlos Zoe Vázquez, director de la Dirección de Política Criminal y Penitenciaria del Ministerio de Justicia, afirma que “Perú necesita políticas públicas que respondan en el nivel de la prevención del delito, ya que entre 1.200 y 1.500 internos salen de prisión antes de cumplir un año, por lo que nunca debieron de haber entrado. Como hubo presión social, en vez de comparecencia fueron condenados a prisión preventiva”. La inseguridad ciudadana superó al desempleo y se ubica en primer problema en las encuestas en Perú en el año 2011. “Vivimos en una sociedad acostumbrada a creer que el delincuente se inhibe ante las penas, pero aunque entre 1999 y 2012 el Código de Ejecución Penal cambió 28 veces para eliminar beneficios penitenciarios o imponer penas más altas, la criminalidad aumentó”, manifiesta Vásquez.

Asimismo, el país tiene evidencia de la inutilidad del incremento de las penas y de las propuestas de prevención del delito por primera vez, aseveró el director de Política Criminal y Penitenciaria. El funcionario recalcó que en los últimos seis años, la población en las prisiones creció en un 26%, y, tomando estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) como base, acotó que “el año pasado, el personal técnico profesional alcanzó al 45% de la población penal en servicios de trabajo, reinserción y resocialización”.
Si bien que el personal del INPE no es suficiente, la prensa peruana ha descubierto que algunos pabellones de los penales son manejados por presos con poder, en convivencia con la policía. Un ejemplo de ello es que para hacer llamadas telefónicas, traspasar alimentos, agua, utensilios o medicamentos de un pabellón a otro en la prisión limeña de Lurigancho, debe les debe pagar a los cabecillas. En aquel penal yacen 8.304 presos cuando la capacidad máxima es de 3.204, lo que está causando problemas incluso en el espacio para dormir.
Sin embargo, el penal más superpoblado del país está situado en Huaral, al norte de Lima. Este posee una capacidad para 826 personas, pero en el conviven 4.549.
Mientras en Perú aumentan los delitos contra el sicariato y el patrimonio y mientras que los detenidos son expuestos espectacularmente por la policía, hay un 58% de presos sin condena y solo un 48% con sentencia en los penales.
Gran iniciativa
A pesar que Lurigancho es reconocida como una de las prisiones más pobladas del mundo, 1.800 reclusos batieron el récord mundial Guinness al mayor número de presos realizando una actividad física a mediados de junio. Roger Romero, instructor peruano de full body, lideró una aerotón de tres horas.
En ocho meses, Romero, voluntario en el penal, ha logrado formar a 12 internos como instructores de full body (entrenamiento de cuerpo completo) y su intención llegar a 200. “Antes durante el fin de semana se drogaban, se embriagaban y el lunes dormían porque no tenían nada que hacer. Pero de un 60 a un 70% de los que hacen ejercicio han disminuido el consumo, porque la droga no convive con el ejercicio. Muchos han mejorado su salud física y mental”, asevera el instructor.
Con información de Jacqueline Fowks de El País
Por: Esthefany Chacaltana / @EsthefanyCN
