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Foto: Internet

Por: Jack Hurtado

Leyla Zegarra Ávalos, 28 años y madre de 3 niños. Mary Caro Ricopa Peña, 33 años, madre de una niña. ¿Además de ser madres, qué pudieron tener en común estas dos mujeres? El haberse involucrado con sujetos perversos, de mentes retorcidas e inestables, y haber sido asesinadas por ellos. Leyla y Mary se suman a la extensa lista de mujeres asesinadas, madres victimadas, y parejas golpeadas que registra nuestro país. A la primera la quemaron, y a la segunda la apuñalaron. No hace falta entrar en detalles, porque el solo hecho de haber muerto es tremendo, sin necesidad de escudriñar el cómo.

Estas señoras fueron atendidas por los medios de comunicación, quienes tocaron su caso, pero ¿qué pasa con las otras miles de mujeres que son lastimadas, hostigadas, violadas y asesinadas? ¿Cuántas mueren en el interior del país? ¿No al feminicidio? Los cambios no solo se dan desde una computadora.

En estos días hemos visto la abrumadora cobertura de los medios a altercados como el de la fragata británica, dejando de lados temas que nos involucran directa y hondamente a los peruanos, la violencia contra las mujeres, esa violencia que mata. “Al cuerno la fragata: están asesinando salvajemente mujeres todos los días (!!) ¿Qué está pasando? ¿Lima se vuelve Ciudad Juárez o qué?”, escribió el escritor y productor de teatro Eduardo Adrianzén en el Twitter, como abofeteando a los medios, como echándole un balde de agua al gobierno, como tocándole fuertemente el claxon a los peruanos. ¿Qué está pasando?

La ministra de la Mujer, Ana Jara, siempre tan dadivosa corre con el gasto de sepelio de las mujeres asesinadas, sin embargo ¿se hace algo por evitar esto? ¿trabajan el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables con el Ministerio de Educación para concientizar a los niños desde muy temprana edad a respetar a las mujeres -sin hacerlas menos por eso-, o a entender que ante la ley, y ante todo son iguales, que tienen los mismos derechos? No. Es un trabajo largo, pero si no se empieza ahora, y se patea el tema hasta otro gobierno, y esta figura se repite siempre, entonces estaremos condenados a repetir la pregunta de la mayoría de peruanos ¿hasta cuándo? Pero no satanicemos a todas los poderes del Estado, el Congreso aprobó hace un tiempo una ley que sanciona con hasta 15 años de cárcel los crímenes de feminicidio, ahora ¿se cumplirá a cabalidad estas leyes? ¿Qué dice el Poder Judicial? Esperemos rogando que no sea demasiado tarde.

Hace unos días circuló por las redes sociales un spot que grabó el programa Enemigos Públicos en contra del feminicidio, con hombres vestidos de mujer, y muy golpeados indicando un mensaje claro: la violencia mata, no al feminicidio. Bien por eso, el sentido fue claro, y además ayudó a destapar la hipocresía que muchas veces se da por Internet, ese lugar sagrado donde todos te leen, pero nadie te ve.  Los mismos que publican mensajes en las redes sociales con el lema «No al Feminicidio» son los que le levantan la voz a su madre; los que le gritan a su mujer, las humillan; y los que pegan a sus hijas. ¿No al feminicidio?

Si quieres cambios, empieza a hacerlos tú mismo desde tu casa, y no solo «virtualmente». Qué fácil es echar un comentario, cuando en tu «vida real» todo es diferente. Qué fácil es para los hombres machistas exigir que las mujeres tengan mayor participación política, cuando una vez que estas llegan al poder, se dedican a mirarlas con lupa y analizarlas al más mínimo detalle, o hacer informes extensos de por qué están tanto tiempo al lado del presidente, o por qué son solteras, o por qué son divorciadas (Susana Villarán – Lourdes Flores). Qué fácil para los hombres violentos pedir que se castigue duramente a los que asesinan a su mujer, cuando ellos llegan tarde a casa, ebrios quizás y las golpean, humillan, insultan y violan. Qué fácil es para los padres tiranos, exigir que los enamorados de sus hijas las respeten, cuando ellos hacen menos a la madre, la condenan a servir en la casa, y no reconocen ese trabajo que ellas hacen con amor. Qué fácil es decirle “No al feminicidio” por el mundo digital, qué fácil es.

¿Haremos algo para saltar esas barreras cibernéticas y proponer un cambio real, un cambio verdadero? ¿Inculcaremos a los menores de la casa un trato digno y alturado a las mujeres del hogar, a las mujeres de la calle, a las mujeres en general? Antes de insultar, golpear o faltarle el respeto a una mujer ¿nos acordaremos que nosotros nacimos de una? ¿Será posible? ¿lo será? Ojalá y la pregunta se la hagan ustedes también. Nos leemos más tarde.

 

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