Sobre Rosales pesa una orden de captura internacional emitida el miércoles por un tribunal venezolano por no haber acudido a una audiencia en un proceso por presunta corrupción que él considera un »juicio político».
El dirigente de oposición calificó el miércoles desde Perú al presidente Chávez de »cobarde» y »dictadorzuelo», y le emplazó a investigar los casos de corrupción gubernamental en su país.
Poco después de ese mensaje, el ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaúnde, interrumpió un Consejo de Ministros en el que se estudiaba la petición de asilo de Rosales para advertirle de que no utilice al Perú como plataforma política.
Como consecuencia de esa llamada de atención del Gobierno y las advertencias de su abogado, Javier Valle Riestra, Rosales declaró que ya no hablará de asuntos políticos porque sus declaraciones podrían ser vistas »como una intromisión» en política.
»No he venido a hacer política en el Perú, ni pienso perturbar las relaciones entre Venezuela y Perú», dijo uno de los principales políticos de oposición al Gobierno de Chávez.
El fundador del partido Un Tiempo Nuevo (UNT) explicó que huyó de su país el 27 de marzo cuando tras ser entrevistado ese día en un programa de la cadena Globovisión se percató de que un grupo de policías venezolanos le buscaba.
Agregó que después de despistar a los agentes, salió de los estudios de la cadena acompañado del diputado Ismael García, se escondió en una vivienda y luego decidió salir de Venezuela »porque el cerco era muy fuerte».
Rosales declaró que »pensaba ir a la audiencia del lunes 20 de abril, pero se filtró la sentencia que tenían preparada».
»Me iban a meter preso, me iban a enviar a una cárcel que se llama La Planta, que tiene unas condiciones inhumanas (…). Querían recluirme allí simplemente para que me mataran», agregó.
Por ello, Rosales reiteró que su salida del país responde a la necesidad de proteger su integridad física.