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Las protestas en Puente Piedra, por el peaje ilegal instaurado por la Municipalidad de Lima a través de la concesión «Rutas de Lima» de la cuestionada empresa brasilera Odebrecht, ha generado toda una convulsión social que podría estarle haciendo el juego a un fujimorismo que busca pescar en río revuelto.

La protesta en Puente Piedra por un peaje ilegal / Foto: AFP

Francisco Pérez García
@franco_alsur

Foto de portada: AFP

“Sí, es verdad que hay grupos ultrarradicales cercanos a lo que fue Sendero Luminoso (SL) que se infiltraron en esa marcha (…) Pido a la población del Cono Norte de Lima, que tiene legítimas preocupaciones, que no se deje usar por extremistas vinculados al terrorismo”.

Con esas declaraciones, el locuaz ministro del Interior, Carlos Basombrío, dejó puesto en bandeja el pretexto necesario para que los fujimoristas y conservadores que viven con el fantasma del terrorismo, dieran rienda suelta a sus más bajas pasiones antiterrucas y de paso deslegitimar una protesta social producida por irresponsabilidades administrativas -cuando no, irregularidades- en la Municipalidad de Lima.

Este jueves 12, se produjo la segunda movilización contra la instalación del peaje ubicado en Puente Piedra, el cual ha sido colocado por Rutas de Lima, de manera ilegal, pues según el contrato original, este peaje debía aparecer una vez que estén culminadas todas las obras obligatorias de la concesión en la Panamericana Norte.

En su momento, Castañeda dijo que no podía hacer ningún cambio por culpa de Villarán que firmó el contrato y que eso se tenía que respetar y por eso no podía modificar nada.

Sin embargo, cuando la gente ya andaba pensando en el panetón y los regalos navideños, el concejo municipal decidió -con su mayoría solidaria- aprobar un acuerdo con el cual se eliminaba la obligación de Odebrecht de otorgar a la municipalidad el 4% de los ingresos del peaje al municipio. Es decir, la ciudad ya no recibiría nada… todo se lo llevaba Odebrecht. O sea, cambiaron un contrato solo con un acuerdo municipal, ahí sí no estuvo maniatado el alcalde. Como tampoco lo estuvo para suspender, de forma paliativa, el cobro del peaje por 30 días.

Represión policial en la segunda marcha que empezó de forma pacífica / Foto: AFP

A PEAJE REVUELTO, GANANCIA FUJIMORISTA

La historia ya es conocida. Las dos movilizaciones han terminado en desmanes y enfrentamientos. Pero este lío de dimensiones locales, le está dando un protagonismo inusitado a un grupo que busca manejar los miedos de la gente y meter el cuco del terrorismo por donde quiera.

Decíamos al inicio de esta nota, que el ministro Basombrío le dejó la mesa servida a los fujimoristas cuando habló de la infiltración de Sendero Luminoso en las movilizaciones en Puente Piedra.

De inmediato, el congresista Octavio Salazar (el de los «pishtacos») salió presuroso a pedirle a su colega Salvador Heresi, presidente de la comisión de Justicia que acelere la aprobación de la ley que endurece los términos y las sanciones de apología al terrorismo.

“Pido y exijo al presidente de la Comisión de Justicia que apruebe mi proyecto de ley que sanciona el delito de apología (…) porque el terrorismo está vivito y coleando.”

El diario Correo, cuya admiración fujimorista es notoria, encontró una fuente de la Dircote que practicamente aseguraba que el terrorismo estaba convocando a la movilización del jueves 12

Como se recuerda, un alto oficial de la Dircote informó a Correo que la agrupación “Coordinadora Juvenil Popular” ya se ha infiltrado en diferentes movilizaciones de protesta popular y ahora buscan nuevos adeptos.

“La Coordinadora Juvenil Popular es un organismo de fachada que tiene su origen en el organismo generado de Sendero Luminoso llamado Movimiento Jóvenes del Pueblo. Tiene como fin captar adeptos para su organización, lo realizan en marchas como las que han convocado en Facebook a través de ‘Jóvenes contra el peaje de Lima Norte’ ”

De esta forma, los medios afines al fujimorismo y el mismo ministro del Interior, le hacen la comparsa a una agitación social que nadie desea, poniendo por delante un fantasma que en su momento fue la excusa perfecta para romper el orden democrático, cuando tenían fuerza como organización violentista y asesina. A esto hay que sumarle que al cierre de este informe, se seguían produciendo algunos desmanes cuando ya todo parece estar tranquilo. ¿A nombre de quién se movilizan? ¿Es gratis? ¿Recuerdan quién sembró vándalos en el 2000 en la marcha de los cuatro suyos?

Del otro lado, un gobierno que sigue medio dormido, tratando de justificar sus decretos y que tiene que enfrentar la oleada fujimorista, las denuncias de corrupción de Odebrecht y otros conflictos sociales en el resto del país.

ACTUALIZACIÓN: Un dato más para seguir sospechando del fujimorismo, el periodista Martín Hidalgo publica estas fotos de la última navidad:

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