PLAN D» ESCAPE: Cuando la selección peruana me calló la boca

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Por: Francisco Pérez García

“Ojalá la selección peruana me calle la boca” Con esa frase sellé mi transmisión el día miércoles en la mañana mientras terminaba el programa radial de entrevistas que conduzco y es que me la pasé todo el día diciendo que no tenía ninguna esperanza en la selección peruana de fútbol que se enfrentaba al equipo argentino con todas sus estrellas, sus mega jugadores, sus mejores jugadores del mundo, sus fulgurantes estrellas, es decir, la selección peruana se enfrentaba a un equipazo y luego de meses de derrotas y un triunfo justo con Venezuela en Lima, en realidad la esperanza no era algo que superara mi espacio interior.

Grande fue mi sorpresa cuando la noche del miércoles, a partir del minuto 5 o 6 del partido vi a una selección blanquirroja jugando al ritmo de toque, con precisión, con pases largos, llegando hasta el arco de Carrizo con peligro y sobre todo poniéndole, muchos (demasiado) huevos a un encuentro que nunca quisieron perder.

Y esa actitud contagió a los asistentes que llegaron al estadio Monumental, que sospecho fueron a ver el espectáculo de Messi, Agüero, Riquelme y compañía y terminaron halagando la entrega de Fano, Chávez, el empuje de Vargas, la fuerza de Zambrano, Vílchez (con todo y costilla rota) y Prado, el despliegue de Torres, De la Haza, e incluso el desorden que produjeron las altas revoluciones de Piero Alva y finalmente los últimos toques de maestría de Solano.

Es cierto que la tremenda carrera de Juan Vargas por la izquierda dejando rivales regados y sacándose de encima a Battaglia, para darle un tremendo pase a Fano que sólo debió añadirla para el gol del empate, no alcanza para clasificar al mundial ni mejora la situación del “equipo de todos” en la tabla, pero ayuda a reconfortar la idea de que por fin el equipo peruano dejó de ser la figura de “Chemo” Del Solar jugando fulbito con sus amigos de barrio y sobre todo, que no se trata de tener las mejores figuritas de Europa cuidando sus piernas cuando están con la blanquirroja sino que se trata de gente que es capaz de matar por una pelota.

Mis expectativas sobre la selección continúan siendo las mismas, es decir, posibilidades nulas de ver a Perú en un mundial, y tal vez perdiendo con equipos “ganables” en las eliminatorias, pero en verdad debo confesar que ese gol de ayer lo grité con toda mi alma, porque era una pequeña muestra de afecto de la selección por querer reconciliarse con su gente y tal vez muy adentro de mí, ese guiño de reconciliación pueda haber calado, pero aún no me alcanza para decirle a este equipo “Te amo Perú”. Aún falta…

Pero si estos 11 compadres siguen jugando como lo hicieron ante Venezuela y como lo han hecho contra Argentina, es muy posible (tal vez en menor escala) que le pueda dar más de una sorpresa a sus similares sudamericanos.

Este año viene difícil, se aproxima en octubre una visita a La Paz (dichosa altura) y a Asunción para sacar por lo menos dos puntitos, que sumados a dos posibles derrotas de Uruguay (5to puesto) permita a la selección nacional colarse a la intención de agarrar ese lugar para el repechaje.

Como siempre todo depende de la suma del esfuerzo de este grupo y de las malditas matemáticas, que tanto odié en el colegio, pero que parecen ser el delirio de miles de ¿periodistas? deportivos.

“Seguimos con vida” dicen los diarios… ojalá… pero ahora a pisar tierra y no creernos lo mejor… el castigo de la afición de no ir al estadio cuando jugaron con Venezuela (disculpenme lo que voy a decir) desahuevó a una selección que andaba dormida, sobrada y altanera.

Ojalá… ojalá.

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