PLAN D´ESCAPE. Besos contra la intolerancia… (Parte 1)

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Por: Francisco Pérez García

“Tengo derecho a escoger la educación que le doy a mis hijos”. Esta fue una de las frases que un tuitero me dijo cuando estuvimos discutiendo sobre el enfrentamiento producido entre Philip Butters y el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) ante las declaraciones constantes del primero respecto a “romperle al alma a dos homosexuales que se besen delante de mis hijas”.

Ya lo dicho por Butters ha sido tuiteado, retuiteado y posteado en reiteradas ocasiones. Igual las exigencias de los activistas del MHOL y sus pedidos de disculpa de parte del periodista que tiene un programa en Radio Capital, base desde la cual descargó su furia contra los homosexuales.

Pero a ver, a propósito de la frase inicial de este post, empezaré a plantear algunos puntos que me motivaron a escribir sobre este tema:

*La frase inicial sobre la educación de los hijos, sólo refleja (a mi humilde entender) un temor y una contradicción terribles. Temor, porque existe entre nosotros los hombres peruanos, machos cabríos por encima de todo genero distinto, dominadores de la realidad, un miedo de dimensiones enormes cuando se trata de explicarle a nuestros niños los vericuetos del tema sexual… peor aún, ¿cómo le explicamos a nuestros hijos que dos hombres o dos mujeres se besan porque quieren, porque lo sienten y porque así lo han decidido? No pues, preferimos decir que es “anormal” “que es una mariconada” y así le pateamos la pelota a los “maricones degenerados esos”.

*Contradicción, porque el amigo tuitero me decía que tenía derecho a escoger la educación de sus hijos: ah ya, bacán… osea hay que enseñarle a nuestros hijos a odiar a los homosexuales porque son unos degenerados y digámosles también que si están en desacuerdo con algo, lo resuelvan a punta de golpes y patadas (entonces, no te quejes cuando tu hijo te escupa la comida en la cara, o te mande a la mierda porque no le gusta una regla que tú le has impuesto… digo nomás).

*”Los del MHOL están abusando y atentando contra nuestros derechos”. Es decir si un grupo de gays y lesbianas decide hacer un plantón en algún lugar de la ciudad (al margen que sea la plaza de armas, la catedral, el estadio o la tienda de la esquina) y agarrarse a besos, entonces como están atentando contra nuestro derecho “al buen gusto”, hay que agarrarlos a patadas ¿no?. Pregunto casi ingenuamente ¿por qué no agarramos a patadas a los “heteros” que se juntan en San Valentín a chaparse en el Parque del Amor? No lo hacemos porque seguro es más rico ver como se “chapan a una hembrita” ¿no?.

(Este post continúa aquí)

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