Por: Francisco Pérez García (*)
Todos los años, nunca me alcanza el tiempo para ver las cinco películas nominadas al Oscar, o porque nunca llegaron a Lima, o porque mi caserita de DVD no lo consigue en buena calidad (sí señores, lo confieso, soy un consumidor de piratería) o porque simplemente el trabajo no da tiempo para escaparse tan seguido al cine. Pero casi siempre logro ver al menos una o dos, entre ellas la que ganó como Mejor Película o por lo menos la que tuvo al mejor actor o actriz.
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