NdeR: A propósito de la forma salvaje que usan los medios de comunicación para «vendernos» las noticias lamentables, que tienen a niños como protagonistas, Jack Hurtado, editor de la revista Fuero Interno, nos alcanza este editorial inédito, que compartimos en Spacio Libre.
Menú de Lágrimas
Por: Jack Hurtado Valera (@JackHurtado)
Violaciones a menores de edad en las mañanas, asesinatos en las tardes, y violación con asesinato por las noches. Esos actos nos reportan los medios de comunicación matutinos, vespertinos y nocturnos; a toda hora, en cada fracción del día, y en todos los canales. Eso ya dejó de ser periodismo amarillo hace rato,periodismo negro ahora le llaman. Y es que los medios de información nos incrustan a quemarropa las escenas trágicas, llantos y crímenes inhumanos a gente inocente sin el menor desparpajo posible, sin la menor asepsia al tratar el caso, sin el menor interés por las personas involucradas; con el único afán de darle a la gente lo que muchas veces busca: morbo, desgracia, pena, llanto. Un menú de lágrimas perfecto, mientras más explícito, mucho mejor.
Los principales blancos de estos desdeñables casos son los menores de edad, y los principales infractores, los noticieros. Hace tiempo un profesor me contó que un amigo suyo llegado de Norteamérica se había escandalizado al prender la televisión en su estadía por nuestras tierras, “Qué peligroso que es tu país, aquí parece que matan a alguien cada treinta minutos”, le exclamó el foráneo.
Y es verdad, los noticieros en otros países son de menor tiempo y no se centran en desentrañar todas las porquerías que en el país se encuentran. Eso no está mal. La función del periodista es informar, claro, con la verdad siempre entre las cejas. Pero ¿qué pasa cuando los derechos de las personas están en juego? ¿qué autorización tiene un periodista para transmitir imágenes explícitas de la violación a un niño?, ¿qué derecho tiene a entrevistar a un menor de edad a pocas horas de salvarse de morir en un terrible accidente de tránsito?. ¿Es justo? ¿Es ético? Por supuesto que no.
Todo depende del medio de comunicación dicen muchas voces al unísono. Es “la única forma de concientizar a la población, mostrando imágenes explícitas de la violencia”, se defienden algunos. Verdad o mentira, lo reprochable es que los menores de edad quedan expuestos a costa de intereses ajenos. Su integridad ya mancillada es arrojada a la opinión pública para que se les siga atisbando. ¿No tienen suficiente con haber sido vejados? Son menores de edad y no merecen ser analizados exhaustivamente por los medios de comunicación.
Basta con decir el hecho, el crimen; no hace falta contarlo al detalle. Eso sería un golpe más al indefenso menor, una carga más con qué luchar, un daño para él.
Responsabilidad. Los medios deberían analizar mejor esa palabra, hacer un análisis a sus contenidos y autocensurarse cuando tengan en frente casos así. Es verdad que depende de la formación de cada comunicador, todavía hay muchos que les encanta ofrecer un variado y clásico menú de lágrimas.